Un hallazgo dirigido por el musicólogo español David Catalunya rescata un instrumento milenario considerado el más viejo en funcionamiento del mundo.
Un órgano medieval oculto por los cruzados
Un órgano construido en Francia en el siglo XI y trasladado a Tierra Santa en el XII ha vuelto a resonar tras permanecer ocho siglos enterrado en Belén. El hallazgo ha sido posible gracias a un proyecto internacional liderado por el musicólogo español David Catalunya, quien lo describe como un auténtico «milagro» en declaraciones a Agencia EFE.
El instrumento fue ocultado por clérigos latinos durante la huida de los cruzados, junto con otros objetos litúrgicos como campanas, antes de ser expulsados de la ciudad. Enterrado en la iglesia de la Natividad, el órgano quedó en el olvido hasta que, en 1906, fue descubierto por arqueólogos del Studium Biblicum Franciscanum de Jerusalén. Sin embargo, el hallazgo permaneció ignorado durante más de un siglo por la comunidad académica.
Un proyecto de investigación español
El renacimiento de este órgano histórico se debe al proyecto “Resound”, desarrollado en Madrid bajo la dirección del Instituto Complutense de Ciencias Musicales (ICCMU) y financiado por el European Research Council (ERC).
David Catalunya, que además de investigador es organista, presentará públicamente el descubrimiento el próximo 9 de septiembre en Jerusalén, cuando hará sonar los tubos originales en un acto calificado como «estreno mundial».
Tubos que suenan como si fueran nuevos
El pasado 20 de mayo, el equipo descubrió que varios de los 222 tubos originales se encontraban en tan buen estado de conservación que podían producir sonido sin restauración alguna. «Sonaban como si estuvieran hechos ayer», explica Catalunya, quien relata que la experiencia fue tan extraordinaria que se sintieron como si hubieran «abierto la tumba de un faraón».
Para completar las partes perdidas del instrumento, se construyeron réplicas en los Países Bajos a cargo del organero Winold van der Puten, que fueron comparadas en Jerusalén con los tubos originales conservados en el Terra Sancta Museum. La sorpresa llegó cuando, al probar los tubos medievales en la caja de órgano portátil preparada para las réplicas, comprobaron que funcionaban de manera inmediata.
Un sonido distinto al de los órganos modernos
El órgano, considerado el más antiguo de la cristiandad y posiblemente el más viejo que sigue sonando en el mundo, presenta un timbre radicalmente diferente al de los órganos renacentistas o contemporáneos.
«Es un sonido sorprendente, muy rico y con mucho carácter, variado en todo su registro entre graves, medios y agudos», describe Catalunya. La investigación continúa abierta, pero el hallazgo ya ha sido calificado como un hito en la historia de la música sacra y medieval.
