El Cardenal Castillo y un sector del episcopado peruano politizan la Iglesia

El Cardenal Castillo y un sector del episcopado peruano politizan la Iglesia

Por el CondeDeMonteCristo

El Cardenal Castillo y un sector del episcopado peruano politizan la Iglesia

Por el CondeDeMonteCristo

Un reciente comunicado encabezado por el Cardenal Carlos Castillo, Arzobispo de Lima, junto con un grupo de obispos —en su mayoría jesuitas—, ha generado gran controversia dentro y fuera de la Iglesia católica en el Perú. El documento, que se pronuncia sobre la llamada “Ley de Amnistía”, emplea terminología propia de corrientes políticas de izquierda —como “conflicto armado interno”—, alejándose de la misión pastoral y espiritual que corresponde a los sucesores de los apóstoles.

No hubo conflicto armado en el Perú

A propósito de hablar con verdad, es necesario precisar que en el Perú no hubo conflicto armado ni guerra civil con Sendero Luminoso. Lo que padeció el país fue una época de terrorismo sanguinario y cruel, que dejó miles de muertes, familias destrozadas y heridas que aún no terminan de sanar. Equiparar esa tragedia con un “conflicto armado interno” no sólo desvirtúa la verdad histórica, sino que también reabre divisiones que hieren al pueblo peruano.

Una Iglesia dividida y un pueblo desamparado

Mientras este sector del episcopado opta por intervenir en debates políticos que históricamente han polarizado a los peruanos, otro grupo de obispos, encabezado por el presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, Monseñor Carlos García, guarda silencio. El resultado: un episcopado dividido y un pueblo de fieles que percibe abandono espiritual.

Pastores o líderes políticos

El comunicado no sólo refleja un lenguaje ideologizado, sino que, según críticos, recuerda la desviación advertida por san Juan Pablo II en Centesimus Annus: la Iglesia debe defender la justicia, pero no asumir categorías propias de ideologías políticas. En la misma línea, el Papa León XIII en Rerum Novarum señaló que la misión eclesial es iluminar la vida social sin convertirse en un actor partidista.

Se cuestiona además el “doble rasero” de estos obispos: mientras hoy levantan la voz contra una ley aprobada en el Congreso, guardaron silencio frente a ataques directos a la fe y a la Virgen María, o en momentos críticos como la pandemia, cuando la Iglesia debía sostener espiritualmente al pueblo.

Consecuencias pastorales

La intromisión política de algunos pastores no sólo divide a la Iglesia, sino que también ha contribuido al alejamiento de los fieles católicos, muchos de los cuales se han volcado hacia el agnosticismo o comunidades evangélicas que perciben más cercanas a sus necesidades espirituales.

Obispos firmantes

  • Cardenal Carlos Castillo, Arzobispo de Lima
  • Monseñor Alfredo Vizcarra SJ, Arzobispo de Trujillo
  • Cardenal Pedro Barreto, Arzobispo Emérito de Huancayo
  • Monseñor Jorge Izaguirre, Obispo de Chosica
  • Monseñor Carlos Salcedo, Obispo de Huancavelica
  • Monseñor Guillermo Cornejo, Obispo Auxiliar de Lima
  • Monseñor Gerardo Anton Zerdin
  • Monseñor Gerardo Anton Zerdin, Vicario Apostólico de San Ramón
    •    Monseñor Cristóbal Mejía, Obispo de Chulucanas
    •    Monseñor Miguel Cadenas, Vicario Apostólico de Iquitos
    •    Monseñor Jesús María Aristín, Vicario Apostólico de Yurimaguas
    •    Monseñor David Martínez de Aguirre, Vicario Apostólico de Puerto Maldonado
    •    Monseñor Martín Quijano, Vicario Apostólico de Pucallpa

    *Llamado al Papa*
    Frente a este panorama, muchos fieles piden la intervención del Papa León XIV, quien conoce de cerca a la Iglesia peruana tras su servicio episcopal en el país. La voz del Santo Padre resulta clave para recordar a los obispos que su misión no es dividir a los peruanos desde la arena política, sino ser pastores de almas que conduzcan a la unidad y a la salvación en Cristo.

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