Aunque la Constitución de Laos y su normativa sobre libertad religiosa reconocen el derecho al culto, en diversas aldeas rurales cristianos están siendo desalojados por autoridades locales y forzados a abandonar sus casas. La distancia entre la ley y su aplicación deja a familias vulnerables frente a decisiones arbitrarias sin correcciones efectivas de instancias superiores. Testimonios coinciden en presiones, amenazas y expulsiones sumarias, especialmente contra conversos.
Las expulsiones se producen en el momento más adverso del año: el monzón. De acuerdo con el reporte, las lluvias diarias pueden alcanzar hasta 26 mm y las temperaturas nocturnas descender hasta 10 °C. En esas condiciones, familias —incluidos niños— terminan refugiadas en la selva, sin abrigo suficiente, con acceso irregular a alimentos y sin atención médica. La combinación de lluvia persistente, frío nocturno y exposición prolongada eleva el riesgo de enfermedad y desnutrición.
“Niños… en la selva, bajo la lluvia: es inhumano”
Un trabajador humanitario radicado en Bangkok, citado por ACI Prensa a partir de UCA News, describe la escena sin eufemismos: “Nadie debería tener que vivir así. Niños… ¡en la selva! ¡Bajo la lluvia! Es simplemente inhumano”. El testimonio sugiere que no se trata de episodios aislados, sino de un patrón que golpea a comunidades cristianas específicas y que exige medidas de protección inmediatas durante la temporada de lluvias.
La persecución se concentra donde hay más impunidad local
Según Anthony Williams, investigador de Barnabas Aid, la persecución es “peor en las zonas rurales”, donde los líderes locales tienen margen para restringir o castigar la práctica cristiana, especialmente la de conversos. Aunque la Ley de la Iglesia Evangélica (2019) ampara el culto y la proclamación del Evangelio, su cumplimiento se incumple por ignorancia o por decisión de no aplicarla. El resultado es un patrón de negligencia oficial en el que el Estado “hace la vista gorda” mientras familias quedan sin hogar.
El reporte incluye medidas administrativas punitivas, como la negativa a expedir documentos oficiales —incluidos certificados de nacimiento— a cristianos. En febrero, una turba destruyó una iglesia en el distrito de Xonboury (Savannakhet); el templo pudo reconstruirse y reabrirse al mes siguiente, un desenlace inusual frente a la pauta general.
Minoría cristiana en un país mayoritariamente budista
Laos tiene alrededor de ocho millones de habitantes. De ellos, unos 300.000 son cristianos —incluidos cerca de 50.000 católicos—, menos del 2% de la población. El resto profesa mayoritariamente el budismo o prácticas sincréticas con elementos animistas. En este marco, Williams advierte que, si el cristianismo sigue creciendo, podrían aumentar también la escala y la intensidad de la persecución, sobre todo donde la discrecionalidad local pesa más que el cumplimiento efectivo de la ley.
Exigencia de garantías efectivas: del papel a la práctica
El problema es institucional: existen normas que amparan la libertad religiosa, pero faltan —o no se aplican— mecanismos eficaces para hacerlas valer en la periferia. El contraste entre la capital y las aldeas deja un vacío de protección que se traduce en desalojos y desplazamientos. La respuesta inmediata pasa por detener expulsiones y asegurar refugio y asistencia a las familias; la estructural, por hacer prevalecer la ley sobre decisiones locales contrarias al ordenamiento.
Fuente base: ACI Prensa.
