La convocatoria, que este año se ha extendido del 12 al 15 de agosto, culmina hoy con lo que los organizadores denominan el “broche de oro”: la visita general a templos de doce credos distintos, entre ellos mezquitas, sinagogas, centros budistas y sedes de denominaciones protestantes. Según el programa oficial, mientras los católicos celebran la Asunción, en la agenda interreligiosa se ofrecen talleres de genealogía mormona, degustaciones de pan de Shabat, charlas bahá’ís y proyecciones de cine Soka Gakkai.
Programación para el 15 de agosto (2:00–5:00 p.m.)
- Templo Hare Krishna (ISKCON): yoga a las 2:00 p.m. y 4:00 p.m.; fundamentos del Bhagavad Gita a las 3:00 p.m.; meditación con mantras (kirtan) y snacks de la India a las 5:00 p.m.
- Templo Hindú: actividades no detalladas oficialmente, pero abiertas al público.
- Casa de Adoración Bahá’í: videos, exhibición de libros sagrados, visitas guiadas.
- Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días: talleres de genealogía y autosuficiencia.
- Catedral Griega Ortodoxa: visitas guiadas tras la liturgia de la Dormición.
- Mezquita Jama: charlas, folletos y dátiles.
- Sinagoga Kol Shearith Israel: visitas y degustación de pan de Shabat.
- Soka Gakkai: cine y diálogos temáticos.
- Otras iglesias protestantes: recorridos guiados y presentaciones históricas.
Declaraciones polémicas de Ulloa
Dos días antes del anuncio oficial, el arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa, apareció en un programa junto al rabino Gustavo Kraselnik, presidente del Comité, arremetiendo contra los “fundamentalistas” apegados a “doctrinas” que —según dijo— se oponen al ecumenismo. Estas palabras, unidas a la elección de la fecha y al contexto de una solemnidad mariana, han sido interpretadas como un gesto de alineamiento con una agenda interreligiosa en detrimento de la centralidad litúrgica de la Asunción.
Contraste con el magisterio
El magisterio de la Iglesia, en documentos como Unitatis Redintegratio y Dominus Iesus, establece que el ecumenismo debe ser un diálogo orientado a la verdad y a la unidad plena en Cristo, sin sincretismos ni confusión doctrinal. Aunque la Iglesia alienta el respeto y la cooperación con otras religiones, también advierte que los católicos no deben participar en prácticas que contradigan la fe o puedan interpretarse como equivalentes al culto debido únicamente a Dios. El hecho de ofrecer —y promover— actividades como yoga, meditación hindú o celebraciones litúrgicas ajenas a la fe católica plantea, por tanto, serios interrogantes pastorales.
