«Mass of the Americas»: una composición que trasciende fronteras y une devociones

«Mass of the Americas»: una composición que trasciende fronteras y une devociones

El pasado 5 de agosto, la Iglesia Católica celebró en todo el mundo la Solemnidad de Nuestra Señora de las Nieves, memoria litúrgica que conmemora la milagrosa dedicación de la Basílica de Santa María la Mayor en Roma. La tradición relata que, en el año 358, una nevada insólita en pleno verano señaló al papa Liberio el lugar exacto donde debía erigirse el templo, tras un mensaje de la Virgen en sueños.

El eco de esa celebración llega con especial solemnidad al Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, en Wisconsin (Estados Unidos), donde el cardenal Raymond Leo Burke y el arzobispo Salvatore Cordileone presiden una Misa Pontifical según el Rito Romano tradicional, denominada Mass of the Americas.

Una obra musical para unir devociones marianas de todo el continente

El origen de esta celebración litúrgica está ligado a la composición musical que nace como inspiración del arzobispo Salvatore J. Cordileone y al talento del compositor Frank La Rocca, residente del Benedict XVI Institute for Sacred Music and Divine Worship. Ambos presentaron por primera vez la obra Mass of the Americas el 8 de diciembre de 2018, durante la Solemnidad de la Inmaculada Concepción. Una serie de cantos que surge como un homenaje conjunto a Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, patrona de Estados Unidos, y a Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de México y de toda América.

La Mass of the Americas combina, entre los cantos ordinarios de la Misa, el canto gregoriano con melodías marianas populares de México, dando como resultado una pieza litúrgica que trasciende fronteras culturales y lingüísticas, uniendo devociones a la Virgen bajo sus múltiples advocaciones a lo largo del continente.

El Ave Maria en la lengua de san Juan Diego

Más allá del latín, idioma propio de la liturgia romana, esta obra incorpora elementos que la hacen única en la música sacra contemporánea. Entre ellos, destaca la inclusión de himnos marianos populares profundamente enraizados en la piedad mexicana,  especialmente lo que podría considerarse el primer Ave María compuesto en náhuatl —la lengua azteca en la que la Virgen de Guadalupe habló a san Juan Diego—, titulado Aue Maria.

Este gesto no solo recupera una joya cultural y espiritual de las raíces cristianas en América, sino que también la integra de forma armónica en la liturgia universal de la Iglesia, reafirmando la riqueza y la unidad de la tradición católica.

Recepción de la Mass of the Americas

La obra completa ha sido elogiada por su capacidad para integrar lo mejor del patrimonio litúrgico católico con elementos propios de la religiosidad popular americana. La crítica ha destacado su belleza melódica, su profunda solemnidad y su habilidad para tender puentes entre culturas sin perder la esencia de la liturgia romana.

Para el arzobispo Cordileone, la Mass of the Americas encarna el principio de continuidad en la adoración católica, siendo fiel a los lineamientos del Concilio Vaticano II y, al mismo tiempo, enriqueciendo el patrimonio espiritual de la Iglesia en nuestro tiempo. Frank La Rocca, por su parte, ha afirmado que su objetivo fue componer música que fuera “moderna pero comprensible, clásica pero no arcaica”, siempre al servicio de la fe y de la belleza litúrgica.

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