Sevilla celebra el Concilio de Nicea… con ortodoxos, anglicanos y evangélicos

Sevilla celebra el Concilio de Nicea… con ortodoxos, anglicanos y evangélicos

La Archidiócesis de Sevilla ha conmemorado el 1700 aniversario del Concilio de Nicea con un acto ecuménico celebrado el pasado 25 de julio en la Catedral, reuniendo a representantes de distintas confesiones cristianas, desde ortodoxos y anglicanos hasta evangélicos y armenios. Bajo el lema implícito de la “unidad”, el evento ha sido una exaltación simbólica de la pluralidad confesional, ignorando las profundas diferencias doctrinales que separan a esas comunidades de la fe católica.

El obispo auxiliar preside un acto marcado por el sentimentalismo y el relativismo doctrinal

El acto estuvo presidido por el obispo auxiliar Ramón Valdivia, responsable además del diálogo interreligioso en la Conferencia Episcopal, quien destacó la celebración en la capilla del Bautismo como “fuente de regeneración en Cristo”. Sin embargo, ni una sola mención a la herejía arriana combatida en Nicea, ni al papel clave del episcopado católico en la definición dogmática de la divinidad de Cristo.

El evento, según palabras del propio Valdivia, quiso evocar la comunión que suscita el Credo niceno-constantinopolitano, recitado por todos los presentes. Pero ¿qué valor tiene esa recitación si no implica adhesión plena al magisterio de la Iglesia católica? ¿Qué comunión puede haber con quienes niegan sacramentos, sucesión apostólica o la autoridad del Papa?

Un catálogo de confesiones ajenas a la Iglesia: del Patriarcado Ruso a los evangélicos

Entre los participantes se encontraba una mezcla heterogénea de confesiones no católicas: Patriarcado Ecuménico, Iglesia Anglicana, Capellanía Greco-católica ucraniana, Iglesia Apostólica Armenia, Iglesia Evangélica “Camino de Sion”, Patriarcado Rumano e Iglesia Ortodoxa Rusa. El padre Víctor García, del Patriarcado Ecuménico, pidió al Señor que “nos haga uno en su amor”, mientras que el evento concluyó con un simbólico “intercambio de la paz”.

¿Unidad sin verdad? El riesgo de diluir la identidad católica en el diálogo sin límites

El tono del acto osciló entre el sentimentalismo ecuménico y la omisión teológica, promoviendo una unidad entendida como consenso emocional, no como comunión real en la fe, los sacramentos y el gobierno eclesial, como siempre ha enseñado la Iglesia.

Al conmemorar el Concilio de Nicea –que condenó el arrianismo y afirmó la plena divinidad de Cristo– con comunidades que no aceptan la doctrina católica en su integridad, la Archidiócesis de Sevilla envía un mensaje de confusión a los fieles: todos somos hermanos, aunque creamos cosas distintas y contradictorias.

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