La diócesis de Jerez se coloca a la vanguardia en coherencia doctrinal

La diócesis de Jerez se coloca a la vanguardia en coherencia doctrinal

Un miembro de la Hermandad de las Angustias de Jerez se ha quejado en su muro de Facebook de que está pasando la peor Cuaresma de su vida. ¿El motivo? la diócesis ha aparatado a esta persona de la Junta de Gobierno de la Hermandad tras haberse ‘casado’ por lo civil con otro hombre.

Frente a las críticas vertidas en redes sociales, lo cierto es que la decisión adoptada por la diócesis responde a lo establecido en el Derecho Canónico y en la moral cristiana, principios que la Iglesia está llamada a custodiar y aplicar.

El afectado, Manuel Canevas, ha manifestado públicamente su malestar por esta decisión. Era miembro de la hermandad desde hace más de cincuenta años y ha desempeñado diversos cargos de responsabilidad. Sin embargo, su »matrimonio civil con su pareja del mismo sexo ha supuesto una circunstancia que contraviene la enseñanza eclesial sobre el matrimonio y la vida sacramental, lo que ha llevado a la aplicación de las normativas que rigen en estas instituciones.

La Iglesia Católica mantiene, de acuerdo con su doctrina, que el matrimonio es la unión entre un hombre y una mujer, sacramento que no puede ser equiparado a un vínculo civil entre personas del mismo sexo. Además, las hermandades, como asociaciones de fieles vinculadas a la Iglesia, deben regirse por los principios de la fe católica, lo que implica que sus miembros, especialmente aquellos que ostentan cargos de gobierno, actúen en coherencia con dichos principios. Aun sabiendo cuales son las enseñanzas de la Iglesia, el afectado se victimiza diciendo que le expulsan de la Junta de Gobierno por ser «gay». Al igual que ocurrió con la negación de la comunión de un alcalde socialista en Segovia, se recurre a la manipulación ya que no ha sido apartado por su condición sexual sino por contravenir a sabiendas la doctrina católica causando escándalo público.

Es necesario recordar que la Iglesia no puede renunciar a sus enseñanzas para acomodarse a las sensibilidades del momento, sino que debe mantenerse firme en su misión de preservar la fe y la moral que la han guiado durante siglos. En este sentido, la actuación de la diócesis no es más que la consecuencia lógica de una postura doctrinal clara y definida.

Lejos de tratarse de una cuestión de discriminación, la aplicación de las normas canónicas en este caso refuerza la identidad de la Hermandad como una institución plenamente integrada en la vida eclesial. El susodicho en cuestión, ha agradecido a su Hermandad que le haya defendido ante el Obispado.

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