La noticia es clara: una empresa ha dado un paso más allá en la manipulación genética y ofrece seleccionar embriones según su potencial para la inteligencia.
Según eldiario.es, lo que parecía ciencia ficción ya es realidad: pagar para que tu hijo sea el más inteligente. Pero no nos engañemos, no se trata solo de elegir al embrión con más capacidad intelectual, es mucho peor. Este proceso consiste en crear muchos embriones, analizar su genética y luego quedarse solo con el más listo. Lo que estamos presenciando es un darwinismo gestacional criminal.
No estamos hablando de simples avances científicos. Se trata de fabricar seres humanos y desechar aquellos que no cumplen con las expectativas, todo en nombre del progreso. Un progreso que convierte al ser humano en un producto, donde el resto son basura.
Y, por si fuera poco, imagina al pobre niño que ha sido seleccionado como el más listo. Como bien dice Fabrice Hadjadj: ¿Qué pasa el día que suspenda matemáticas? «Hijo mío, con lo que hemos pagado por tu inteligencia». La presión sobre ese niño será insoportable, porque no será suficiente con ser normal, siempre tendrá que ser el mejor. Sino, habrá sido una ruina para sus padres. ¿Quién va a cargar con esa losa?
No estamos pagando por inteligencia, estamos fabricando niños a medida y descartando vidas humanas por no cumplir con expectativas artificiales. Este es el regreso más frío de la eugenesia, donde lo que se vende como ciencia es, en realidad, la versión más despiadada de un experimento genético que destruye la dignidad humana desde su concepción.