Argüello da en el clavo: «Los sentimientos han sido elevados a categoría jurídica, por ejemplo, para poder cambiar de sexo»

Argüello da en el clavo: «Los sentimientos han sido elevados a categoría jurídica, por ejemplo, para poder cambiar de sexo»

El Gobierno, que conforman PSOE y Sumar, va a reformar el Código Penal para derogar el delito de ofensa contra los sentimientos religiosos.

Nueva ofensiva de este gobierno social-comunista contra los católicos en España. Pedro Sánchez y sus socios quieren que ofender a los católicos deje de estar penado. Busca barra libre para que las mofas contra Dios y los católicos salgan gratis a sus perpetradores.

La propia vicepresidenta comunista, Yolanda Díaz, ha confirmado que «los sentimientos religiosos y las injurias a la Corona no serán delitos». Para ella, esta reforma del Código Penal «es democratizar: proteger la libertad y avanzar».

Quien también ha defendido esta reforma es el juez ultraprogresista Joaquim Bosch. A través de sus redes sociales, afirmaba que «el delito contra sentimientos religiosos procede de las antiguas concepciones de blasfemia y herejía. Debería derogarse: las leyes penales han de proteger el derecho a practicar una religión y no los estados de ánimo de los creyentes. Deben proteger derechos y no sentimientos».

El presidente de la Conferencia Episcopal Española, monseñor Luis Argüello quien antes de ser cura estudió derecho, ha hecho su propia aportación dejando en notable ridículo al Gobierno y sus incoherencias.

Desde su cuenta en la red social ‘X’, el arzobispo de Valladolid ha escrito que «los sentimientos han sido elevados a categoría jurídica, por ejemplo, para poder cambiar de sexo; cada vez más expresiones son consideradas delitos de odio. En este ambiente de elogio legal de las emociones, los sentimientos religiosos dejan de ser un bien jurídico protegido».

Con este breve pero certero comentario, el presidente de los obispos españoles vuelve a demostrar que él no es Omella y va a mantener el pulso a las tropelías del Gobierno sin doblegarse.

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