La diócesis de Almería, que pastorea el obispo Antonio Gómez Cantero, sigue a la vanguardia en excentricidades.
El pasado 8 de marzo, día internacional de la mujer, la diócesis de Almería preparó un material -que fue enviado a todos los párrocos de la diócesis- para hacer Misas feministas.
La indicación llegó desde la pastoral de trabajo del obispado almeriense que también publicó un manifiesto en el que denuncian la existencia de «la brecha de género».
Con motivo de la celebración de este día -terriblemente politizado e ideologizado por la izquierda- la diócesis de Almería facilitó un guion litúrgico para las Misas del 8-M.
Dicho guion animaba a los sacerdotes a decir lo siguiente en la monición de entrada: «Hoy, día 8 de marzo, conmemoramos el Día Internacional de la Mujer. En esta eucaristía nos unimos a todas las mujeres del mundo para dar gracias a Dios, por todas aquellas que aman y luchan por un mundo más justo e igualitario. Este día nos recuerda la situación en la que se encuentran muchas mujeres, que sufren y lloran las injusticias de un mundo que las discrimina por el hecho de ser mujer, trabajadora y pobre».
En las peticiones de perdón, una de las oraciones propuestas era esta: «Señor, Tú nos pides que colaboremos contigo en la obra de la creación. Por no reconocer con justicia el papel de la mujer en nuestra sociedad. Señor ten piedad. Cristo ten piedad».
Tras la comunión, la pastoral de trabajo de la diócesis propuso a los sacerdotes leer el manifiesto feminista en Misa elaborado por Acción Católica General, Caritas Diocesana de Almería, CONFER, Manos Unidas, HOAC y el Secretariado para la Pastoral del Trabajo
Por último, se leyeron las siguientes bienaventuranzas en honor a la mujer:
«Bienaventurada la mujer que decide qué hacer y cómo hacerlo, porque se sentirá representante y no representada.
Bienaventurada la mujer que no solo lucha por un día, porque se dará cuenta de que todos los días del año son una llamada a trabajar por sus derechos y obligaciones.
Bienaventurada la mujer que emprende cualquier acción a favor de su dignidad, porque su voz se tendrá en cuenta.
Bienaventurada la mujer que se da cuenta del camino recorrido, porque superará todos los obstáculos en su lucha por la igualdad de oportunidades.
Bienaventurada la mujer que lucha en contra de la violencia doméstica y denuncia sin miedo los maltratos que la humillan, porque recuperará su dignidad y se sentirá feliz».