Francisco: «Con un año que no se fabriquen armas se resuelve el problema del hambre en todo el mundo»

Francisco: «Con un año que no se fabriquen armas se resuelve el problema del hambre en todo el mundo»
Francisco en la audiencia con delegación del Instituto Europeo de Estudios Internacionales de Salamanca (Vatican Media)

“Con un año que no se fabriquen armas se resolvería el problema del hambre en todo el mundo”, ha dicho el Papa ante una delegación del Instituto Europeo de Estudios Internacionales de Salamanca.

“Si prensamos que el presupuesto más importante es la fabricación de armas, y con un año que no se fabriquen armas se resuelve el problema del hambre en todo el mundo», ha declarado ante los representantes el instituto, en una crítica a la «orientación belicista de destrucción».

“La guerra es terrible”, ha dicho, y «hoy en día la técnica de las armas llega a un punto que con una sola bomba se puede destruir una ciudad entera como ésta».

«Pero no debemos darnos por vencidos, de esas cenizas que estamos viendo hoy ya puede brotar algo nuevo, de este fracaso podemos encontrar una lección de vida», ha concluido.

Naturalmente, se entiende que el Santo Padre no es infalible en este tipo de pronunciamientos y, probablemente, ni siquiera se espera que nadie tome al pie de la letra declaraciones hiperbólicas cuando se denuncia un grave escándalo como es el de la fortuna dedicada a crear instrumentos de destrucción.

Porque el hambre en el mundo no se acabaría, por supuesto, si durante un año se dejara de fabricar armas. En primer lugar, porque es improbable que ese dinero no gastado en armamento fuera a destinarse a paliar el hambre y, en segundo lugar, el hambre como problema colectivo no se “resuelve” si una generación tiene alimentos para consumir durante un periodo limitado de tiempo. Sin otros cambios, una vez gastado el dinero, el hambre volvería.

Llama la atención que, en lugar de centrar su predicación en Cristo y su doctrina, el Santo Padre prefiera aventurarse por reflexiones políticas y económicas ajenas a su misión y en las que, como puede comprobarse, no es un experto.

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