«No tomaremos como modelo el informe francés sobre abusos sexuales», afirma el obispo italiano responsable de la protección de menores

«No tomaremos como modelo el informe francés sobre abusos sexuales», afirma el obispo italiano responsable de la protección de menores
Lorenzo Ghizzoni

(Solène Tadié en National Catholic Register)-En su intervención en una conferencia en Roma en apoyo de las víctimas de abusos sexuales, el arzobispo Lorenzo Ghizzoni cuestionó la legitimidad de las comisiones «compuestas por personas que no saben nada de la vida de la Iglesia».

La credibilidad del Informe francés sobre los abusos sexuales en la Iglesia católica, publicado en 2021, ha sido de nuevo puesta en duda. Esta vez, por parte del portavoz de la Comisión Nacional de los Obispos italianos para la protección de los menores. 

En una conferencia celebrada el 19 de noviembre bajo el lema «Del lado de las víctimas», el arzobispo de Rávena-Cervia, región del norte de Italia, Lorenzo Ghizzoni, dejó claro que el proceso italiano de revisión de la gestión de los casos de abusos sexuales acaecidos en el pasado no seguiría la metodología del informe francés; una metodología que, según él, «ha causado daños» y «no debería servir de modelo». 

Refiriéndose a una rueda de prensa celebrada en Roma el pasado 17 de noviembre, en la que se debatió el informe inicial sobre la protección de menores en las diócesis italianas, el arzobispo Ghizzoni mencionó la presencia de algunos «periodistas agresivos» que presionaron para que se hicieran estimaciones sobre la incidencia de los abusos en décadas pasadas.

La conferencia sobre abusos sexuales, organizada por la diócesis de Roma en la Pontificia Universidad Lateranense, tuvo lugar con ocasión de la Jornada Nacional de Oración de la Iglesia italiana por las víctimas y supervivientes de abusos sexuales. Asistieron supervivientes de abusos sexuales que compartieron sus testimonios, así como autoridades eclesiásticas como el cardenal Angelo De Donatis, vicario general de la diócesis de Roma, y el obispo auxiliar Baldassarre Reina, don Fortunato Di Noto, presidente de la asociación antipederastia Meter, y Vittoria Lugli, representante diocesana del Servicio de Protección de Menores. 

En una referencia apenas velada a la Comisión Independiente sobre los Abusos Sexuales en la Iglesia (CIASE) francesa, que se centró en el periodo comprendido entre 1950 y 2020, el arzobispo Ghizzoni dijo que «[la Conferencia Episcopal italiana] no hará proyecciones de datos ni muestreos como se hace en otras realidades de la Iglesia, con cifras que agradan a quienes quieren sembrar la discordia».

Criticó la metodología del informe francés, que confió el proceso de revisión e informe a comisiones externas «compuestas por personas que no saben nada de la vida de la Iglesia, y cuya supuesta objetividad residiría en el mero hecho de que no son ni obispos, ni sacerdotes, ni fieles». 

Reafirmando la negativa de la Conferencia Episcopal italiana a crear una «comisión nacional», como ocurrió en Francia, el arzobispo Ghizzoni afirmó que «no están interesados en poner en la picota a sacerdotes y obispos».

Por el contrario, subrayó la necesidad de que las diócesis trabajen «cada vez más con otros organismos que actúan sobre el terreno para contrarrestar el fenómeno de los abusos sexuales».

Estos agudos comentarios, aunque no dirigidos explícitamente contra los obispos franceses, no pasaron desapercibidos al otro lado de los Alpes, y fueron calificados por el diario católico francés La Croix de «crítica frontal a la CIASE». 

Si bien es cierto que esta crítica por parte de un destacado miembro de la jerarquía eclesiástica no tiene precedentes a nivel internacional, tanto la metodología del informe del CIASE como la independencia de sus miembros ya habían sido cuestionadas en numerosas ocasiones en Francia desde su constitución.

El pasado mes de noviembre, un mes después de la publicación del informe, ocho miembros de la prestigiosa Academia Católica Francesa enviaron al papa Francisco un estudio de 15 páginas en el que cuestionaban la falta de rigor científico de la investigación dirigida por la comisión, sobre todo en lo relativo a la metodología de la encuesta cuantitativa que condujo a la cuestionable estimación de 330.000 víctimas de abusos sexuales. Los firmantes también cuestionaron la «narrativa de carácter sistémico» que, según ellos, «sienta las bases para propuestas de derribo de la Iglesia-institución». 

En una entrevista concedida al Register en enero de 2022, el filósofo católico y miembro de la academia Pierre Manent advirtió que esta dimensión «sistémica» ponía en cuestión la propia institución de la Iglesia, y que las recomendaciones de los miembros de la CIASE podrían conducir, si no a la ruina de la Iglesia local, al menos a su deslegitimación como institución espiritual, y a la deconstrucción de la figura del sacerdote. 

El documento de la Academia Católica llevó al Santo Padre a cancelar la audiencia privada que tenía previsto conceder a los miembros de la comisión CIASE un mes después.

Publicado por Solène Tadié en National Catholic Register

Traducido por Verbum Caro para InfoVaticana

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