Osoro, la marcha de Cobo y la fuga de Belda

Osoro, la marcha de Cobo y la fuga de Belda

La Comunidad de Lanceros no deja de recibir informaciones sobre la dramática situación que se vive en el arzobispado de Madrid. Que es como decir en la diócesis de Madrid. A la total desafección del clero se suma una crisis económica que convierte la economía de la diócesis en una bomba. Un arzobispo que ha perdido el contacto con la realidad, secuestrado por unos pocos, conocidos y despreciados lamelibranquios. 

Los últimos ecos de lo que ocurre en Madrid tienen dos protagonistas. El primero es el obispo auxiliar José Cobo, que ha decidido dejar de ser el malo de la película para convertirse en un bálsamo de dulzura, de afabilidad, de ortodoxia. Cobo habría decidido salir corriendo de Madrid antes de que se hunda el Titánic. Las últimas informaciones apuntan a que ha pedido una diócesis ante lo que pueda ocurrir en los próximos meses, entre otras cosas con los múltiples juicios en los que está implicado el arzobispo de Madrid como presidente de las Fundaciones que nuestros lectores conocen de sobra.

Cobo, que de tonto no tiene un pelo, prefiere que la sangre no le salpique. Pone tierra por medio aprovechando que hay suculentas diócesis que van a cambiar de obispo. Es relativamente joven y con un futuro prometedor. Lo que le faltaba es quedar manchado por lo que pasa en Madrid. 

Tampoco parece que la relación entre el cardenal Osoro y su obispo auxiliar pase por tiempos de vinos y rosas.  Sobre todo después de que Cobo hubiera respondido a la solicitud de Roma de un informe, sin el conocimiento y consentimiento del cardenal, acerca de la situación de la diócesis. Informe en el que parece que Osoro no sale del todo bien parado. Comunicaciones frecuentes entre Cobo y Roma al margen del arzobispo que pueden llegar a precipitar la salida de Osoro dedicado a repetir a quien le quiera oír que el Papa le ha dicho que siga adelante y no se preocupe más de la cuenta.  

El problema principal que tiene Osoro no es con sus obispos porque cada uno vaya a lo suyo. Es con uno de sus hasta ahora máximos colaboradores, íntimo, intimísimo, el sacerdote Javier Belda. Se intensifican los rumores en la diócesis sobre los enfrentamientos dentro del núcleo duro de Osoro, entre los dos Javieres, Javier Lapastora, miembro del Consejo de Economía de la archidiócesis, empresario dedicado al sector inmobiliario, en quien Osoro descansa y reposa su gran cabeza, y la estrella jurídica Javier Belda. El entorno de Osoro no sabe cómo prescindir de Belda ante sus constantes “éxitos” judiciales y su elevado coste en minutas. El problema con Belda es sencillo. Sigue diciendo que tiene línea directa con el Sustituto de la Secretaría de Estado, Peña Parra, y la información que tiene de Osoro, de sus andanzas, venturas y desventuras.  

Diego Lanzas  

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