La misa en latín (auge y persecución) antes y ahora

La misa en latín (auge y persecución) antes y ahora

(Gavin Ashenden/The Catholic Herald)-El agujero del sacerdote (priest hole) en Inglaterra era el lugar secreto construido en una casa, detrás de una escalera o una chimenea, donde se escondían de las autoridades los sacerdotes católicos invitados a celebrar la misa en latín.

El estado protestante isabelino acusaba de traición tanto a los sacerdotes que celebraban la misa en latín como a los que los escondían. La pena solía ser la muerte, mediante horca y descuartizamiento. Así que los que celebraban la misa y los que asistían fielmente a ella necesitaban estar a salvo de ser descubiertos.

De este modo surgió toda una cultura de signos secretos. Uno de los primeros y más populares era un disco de cera en el que aparecían un cordero y una cruz.

A medida que el Estado intensificaba la persecución de los católicos que seguían celebrando la misa en latín, se contrataron cazadores de sacerdotes, llamados «perseguidores», para que descubrieran al clero y a las personas que los acogían discreta y secretamente en sus casas.

El fenómeno de los agujeros de los sacerdotes en las casas señoriales católicas inglesas es fascinante. Algunas tenían agujeros de sacerdote dobles, de modo que si se descubría uno, no se podía encontrar el que estaba escondido detrás del primero.

Los perseguidores desarrollaron la habilidad de recorrer los pisos para comprobar las dimensiones de las habitaciones por si se hubiera instalado alguna estancia secreta. Se instalaron los primeros sistemas de intercomunicación, agujeros en las paredes para poder escuchar las conversaciones en la puerta principal. Y todo esto fue provocado por la intención de suprimir la misa en latín.

A menudo se plantea la pregunta de si la historia se repite. Y aunque la respuesta es claramente «no», ciertos patrones sí se repiten.

Lo que ha causado sorpresa a muchos son las medidas que se están tomando para suprimir la misa en latín una vez más, y el hecho de que esta vez sea la jerarquía católica la que juegue el papel de las autoridades protestantes.

Esta vez no hay ejecuciones, por supuesto, pero sí sanciones.

Si la Misa Tradicional en Latín estuviera desapareciendo por falta de interés, o se convirtiera en un rasgo del anticuariado litúrgico, esto podría no ser un problema. Pero la verdadera sorpresa es que la MTL es la fuente de un crecimiento eclesial muy inusual y distintivo, particularmente en los Estados Unidos.

Durante un tiempo, la conversación sobre la MTL y su atractivo para los jóvenes en número creciente se ha basado en anécdotas.

Pero las anécdotas son a menudo peligrosas y poco fiables, por lo que fue útil cuando la revista norteamericana Crisis inició una encuesta de las parroquias que celebraron al menos una misa latina tradicional regular y anunciada durante un período de treinta meses entre enero de 2019 y junio de 2021 .

Los datos que descubrieron fueron que el número de parroquias que la ofrecen aumentó un 27%, y que el número medio de feligreses en cada Misa Tradicional en Latín aumentó un 34%. Combinando estas cifras se puede establecer que la asistencia general a la MLT en todas las parroquias durante ese período de tiempo aumentó en un 71%.

Está claro que las impresiones sobre el crecimiento de la MLT no eran simplemente anecdóticas, al menos en los Estados Unidos. De hecho, ha crecido a un ritmo inédito en la Iglesia católica moderna de Occidente.

Surgen pues dos preguntas.

¿Cómo está afectando el Motu Proprio Traditiones Custodes, y qué sentido tiene?

En Estados Unidos, la Fraternidad Sacerdotal San Pedro sigue teniendo la acreditación papal para sus celebraciones de la MLT. Cada vez más se han convertido en el imán para aquellos que se sienten incómodos con la dieta litúrgica del Novus Ordo.

Pero los sacerdotes diocesanos se encuentran en una posición diferente. Tienen que pedir permiso a sus obispos, que responden de diversas maneras.

A modo de anécdota, y por razones obvias, parece que los agujeros para sacerdotes han vuelto. Los laicos están localizando almacenes en desuso, o convirtiendo otros inmuebles en los que se puede celebrar la MLT fuera de las parroquias, y la gente acude a ellos. Gracias a internet, no es necesaria una nueva semiología de discos de cera en las puertas, pero la dinámica es similar.

¿Y por qué, en particular, los jóvenes acuden en masa a la Misa Tradicional en Latín? De forma contraintuitiva, este fenómeno echa por tierra los supuestos culturales y teológicos más básicos de la generación de los mayores.

Las respuestas van desde la metafísica hasta la disonancia generacional. Pero en el fondo, se trata de que no todos los jóvenes están convencidos de las asunciones y exigencias de la modernidad progresista. Y cuando se trata de la búsqueda del mejor medio para encontrar el acceso sacramental a Dios, han encontrado en la Misa tradicional en latín un medio de acceso preferente.

Tal vez, en lugar de concentrarse en las clamorosas exigencias del progreso y la relevancia, los que establecen la oferta litúrgica de la Iglesia podrían añadir una mayor finura y adoptar nuevos criterios de profundidad y misterio.

Emergiendo de las tierras baldías de la posmodernidad y del desierto del secularismo, una nueva generación de católicos busca contrapesos a las restricciones de unas vacías expresiones culturales de pseudoinmanencia que han llegado a dominar nuestra jerarquía de percepciones y valores.

La incongruencia de que católicos se escondan de otros católicos para celebrar la misa que ha sostenido a la Iglesia a lo largo de los tiempos hasta este último siglo, se vuelve cada vez más dolorosa e incomprensible.

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