El arzobispo de Southwark, John Wilson, visitó el pasado sábado la iglesia polaca de Cristo Rey, en Londres, asaltada el día anterior durante los oficios de Viernes Santo por la policía con la excusa de presuntas infracciones de la normativa contra el coronavirus.
El arzobispo Wilson aseguró a la parroquia su acompañamiento y ofreció su apoyo. Discutió el tema con el rector de la Misión Católica Polaca, Stefan Wylezek, que se pondrá en contacto con las autoridades de la Policía Metropolitana para saber cómo se ha gestionado la situación. El culto está permitido en Inglaterra. En Cristo Rey se aplicaron procedimientos del Covid.
Las policía intervino hacia las 6 de la tarde durante una liturgia de Viernes Santo en la parroquia. Dos agentes penetraron en el santuario sin respetar en absoluto la ceremonia, se dirigieron al altar y amenazaron a los fieles con multas e incluso con el arresto si permanecían en la iglesia.
Un policía dijo por el micrófono: “Por desgracia, esta reunión es… eeeh ilegal a la vista de las normas vigentes sobre el coronavirus”.
El sacerdote pidió a los fieles que obedecieran, y la congregación abandonó la iglesia. Los monaguillos se quitaron la sotana en la sacristía, pero volvieron para hacer la genuflexión ante la Cruz antes de abandonar la iglesia.
Cuando ya era demasiado tarde, la parroquia emitió una declaración en la que protestaba por la “profanación” y anunciaba que se celebrarían todas las Misas de Pascua. “La policía se excedió brutalmente en su autoridad, ya que se habían cumplido todos los requisitos exigidos por el gobierno”.
El caso contrasta poderosamente con un asalto policial análogo a una parroquia polaca en Calgary, Canadá, también durante los oficios de Viernes Santo. En esta ocasión, el párroco, padre Artur Pawlowski, se enfrentó al puñado de agentes conminándoles con vehemencia que abandonasen inmediatamente el templo, calificándoles a voz en grito de “nazis” y “Gestapo”.