Por primera vez en su historia, la Conferencia Episcopal Alemana tendrá a una mujer al frente de su Secretaría General, la teóloga Beate Gilles, en sustitución del jesuita Hans Langendörfer. Otro signo de los tiempos, imaginamos.
El obispo Georg Bätzing, presidente de la Conferencia Episcopal, anuncia el nombramiento de la teóloga como una prueba de que el episcopado está decidido a cumplir su promesa de promocionar a las mujeres hasta las posiciones más altas.
Bätzing ha descrito a Gilles como teóloga profunda, anclada en las estructuras de la iglesia católica y con grandes dotes organizativas. Gilles, por su parte, agradeció a los obispos su elección y dijo que se trataba para ella de una gran oportunidad para trabajar en el futuro de la iglesia. “Es un momento lleno de retos y también muy emocionante para la iglesia en Alemania. Con el proceso de reformas y el camino sinodal ha empezado algo nuevo”, dijo.
Pero el ‘signo de los tiempos’ que representa Gilles, naturalmente, no es sencillamente su sexo o su condición laical, sino muy especialmente su ideología, tan cercana al sector radicalmente ‘renovador’ como quepa desear. «Se ha roto el tabú para hablar de la bendición a parejas homosexuales», afirma Gilles, entrevistada por el portal Religión Digital. «No creo que sea útil que en la Iglesia se definan posiciones como ‘fuera’ o ‘dentro’. ‘María 2.0’ también está formada por mujeres que participan en nuestras parroquias y que son un corazón de nuestra Iglesia».
El ‘camino sinodal’ alemán parece haber encontrado la persona justa para que avance hacia el precipicio del cisma, como amenazaba meses atrás el obispo de Essen, Franz-Josef Overbeck.