El pasado fue un ‘annus horribilis’ para la Iglesia en la Confederación Helvética, que experimentó una ‘fuga’ de fieles nunca vista desde que se llevan registros. Y la (reacción clerical a la) pandemia probablemente haya acelerado esta tendencia para 2020.
El año 2019 fue el peor para la Iglesia suiza en cuanto a número de católicos que la abandonaron, según confesaron los obispos tras su reciente reunión plenaria, informa la agencia CNA.
Concretamente, 31.772 suizos dejaron de ser católicos el año pasado, un 1,1% del total y un incremento de una cuarta parte con respecto al año anterior (25.366 ‘defecciones’), según un estudio encargado al Instituto Suizo de Sociología Pastoral de San Galo, que también revelaba patrones que distinguen esta ola de apostasías de lo que era habitual. Por ejemplo, el estudio muestra que los apóstatas no solo abundan entre los jóvenes, sino que también afectan a las personas mayores.
Los obispos de Suiza han lamentado que el año pasado se produjera una cifra récord de católicos que han abandonado la Iglesia. Además temen que la pandemia acelere el proceso. Se da la circunstancia de que no solo se van los jóvenes sino también las personas mayores.
Y los responsables del estudio se temen que la pandemia -o, más bien, la actitud de la jerarquía ante la pandemia y el cierre de las iglesias- no haya hecho más que acelerar esta alarmante tendencia este años.
Excluyendo los cantones de habla francesa, la tasa media de salida del país sería similar a la de Alemania y Austria, que también han visto un aumento en el número de personas que abandonan la Iglesia. Se estima que hay 3,1 millones de católicos en Suiza, que tiene una población total de 8,5 millones.