Francisco agradece a Moneyval que impida a “los mercaderes especular en el templo de la humanidad”

Francisco agradece a Moneyval que impida a “los mercaderes especular en el templo de la humanidad”
Vatican Media

Su Santidad ha recibido a representantes de Moneyval, el grupo del Consejo de Europa para la evaluación de las medidas contra el lavado de dinero y la financiación del terrorismo y les ha agradecido su “tutela de las finanzas limpias”, que no es exactamente por lo que el Vaticano está últimamente en titulares de prensa.

Renuevo mi gratitud por el servicio que desarrollan”, para “la tutela de las ‘finanzas limpias’, en el ámbito las cuales se impide a los ‘mercaderes’ especular en ese templo sagrado que es la humanidad”, un trabajo que “me importa de manera particular”, ha dicho esta mañana el Santo Padre a los representantes del grupo europeo de lucha contra el blanqueo de capitales Moneyval.

Y realmente debe importarle de manera muy particular, dado que en los últimos días ha tenido que deshacerse fulminantemente de uno de sus hombres de confianza, especialmente elegido por él, el cardenal Angelo Becciu, por unas especulaciones más que oscuras en un caso que ya se arrastra hace meses.

Su Santidad recalcó que el trabajo del grupo “está estrechamente vinculado con la protección de la vida, la coexistencia pacífica de la humanidad en la tierra y con una finanza que no oprima a los más débiles y necesitados. Creo que es necesario repensar nuestra relación con el dinero” porque “en ciertos casos parece que hemos aceptado el predominio del dinero sobre el hombre”. Desde luego, si ese “nuestro” es una referencia a la Santa Sede, no podemos estar más de acuerdo. La relación del Vaticano con el dinero, a lo que parece últimamente, es para repensarla mucho y con mucha atención.

Sigue el Papa diciendo que a veces “para acumular riqueza, no se presta atención a su origen, a las actividades más o menos lícitas que la han originado y a la lógica de explotación que puede subyacer a ella. Así, sucede que en algunas áreas se toque el dinero y se manche de sangre las manos, la sangre de los hermanos”. También sucede a menudo que, con un origen tan loable como son las donaciones al Óbolo de San Pedro, el dinero puede destinarse a fines dudosos con medios oscuros.

Y termina: “Jesús expulsó a los mercaderes del templo y enseñó que «no se puede servir a Dios y a las riquezas» (Mt 6, 24). Cuando, de hecho, la economía pierde su cara humana, no nos servimos del dinero, sino que se sirve al dinero. Se trata de una forma de idolatría contra la que estamos llamados a reaccionar, proponiendo de nuevo el orden racional de las cosas que conduce al bien común, según el cual «¡El dinero debe servir y no gobernar!”.

Amén.

Ayuda a Infovaticana a seguir informando