El miércoles 25 de marzo, en la fiesta de la Anunciación, el arzobispo de Milán, Mario Delpini, realizó una procesión con la Eucaristía en las calles aledañas a un hospital, tras lo cual entró en él para bendecir a los enfermos.
Portando la custodia con el Santísimo, el arzobispo de la diócesis más grande del mundo, se dirigió por la tarde al Policlínico de Milán, donde bendijo a los enefermos, al personal sanitario y a los difuntos por la epidemia de coronavirus.
El prelado iba acompañado de algunos acólitos, todos con mascarilla.