Lágrimas por ‘Querida Amazonia’ en la Iglesia austriaca

Lágrimas por ‘Querida Amazonia’ en la Iglesia austriaca

En ninguna parte de la Iglesia Universal ha sido tan amarga y furiosa la decepción de los progresistas con Querida Amazonia como en los países de habla alemana. En la diócesis austriaca de Linz, su obispo habla de “gran decepción” y “noches de insomnio”.

Gabriele Eder-Cakl, que ostenta el cargo de responsable pastoral (?) en la diócesis austriaca de Linz, ha confesado ante las cámaras de la televisión pública que no pudo contener las lágrimas tras leer Querida Amazonia y advertir que el Papa, después de todas las expectativas suscitadas por el sínodo y un documento final tan prometedor, no solo había obviado en la exhortación apostólica toda referencia a la posibilidad de ordenar ‘viri probati’ casados, sino que rechazaba la posibilidad del diaconato femenino.

Y, claro, estalló. Dijo que al leer la exhortación se le secaba la boca y que, como muchas otras mujeres en la Iglesia, estaba perdiendo la paciencia. Eder-Cakl exigió en sus declaraciones en televisión que se aprobara ya, sin más demora, el sacerdocio femenino.

Con una responsable de Pastoral tan poco respetuosa con las enseñanzas de la Iglesia y su jerarquía, no es de extrañar que el obispo, aunque sin lágrimas explícitas, tampoco esté contento con la exhortación. Monseñor Manfred Scheuer criticó duramente al Papa y habló de su “gran decepción” al no encontrar en la exhortación las reformas anheladas, pero, como han declarado tantos prelados y teólogos progresistas en las últimas horas, añadió que aún no se ha dicho la última palabra sobre estos asuntos. Naturalmente, solo ellos, los ‘renovadores’, pueden decir la última palabra, en todo.

Scheuer esperaba que, al menos, el “rechazo a la ordenación femenina” fuera algo menos tajante, más moderado. La exhortación, añadió, le había provocado “noches de insomnio”.

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