Dos sacerdotes y un laico han sido declarados culpables y condenados a altas penas en Argentina por abuso sexual en serie y violación de niños en una escuela para sordos, donde las denuncias de las víctimas fueron ignoradas por la jerarquía, incluyendo al Papa Francisco.
Los sacerdotes Nicola Corradi (83) y Horacio Corbacho (59) y el laico Armando Gómez (49) han sido hallados culpables y condenados a penas de 42, 45 y 18 años, respectivamente, por un tribunal argentino acusados de abusar de al menos de 25 niños bajo su cuidado en el Instituto Provolo para Sordos y Personas con Problemas Auditivos, que gestiona varias escuelas para sordos en Argentina e Italia, en Luján de Cuyo, cerca de Mendoza, la capital de la provincia del mismo nombre. Los dos sacerdotes también fueron acusados de golpear a los niños. Dos monjas también están acusadas de encubrir el abuso, que incluía una red que se extendía desde Europa hasta Sudamérica.
Después de recibir un aviso de una mujer sorda víctima que se comunicó a través de un intérprete, las autoridades arrestaron a los hombres en 2016 y registraron la escuela. Fue después de esto que las autoridades descubrieron el alcance del abuso cometido por los clérigos católicos, durante el cual los niños fueron violados, abusados sexualmente, obligados a ver pornografía y, a veces, maniatados.
Las víctimas escribieron una carta al papa Francisco en 2014, advirtiéndole de la amenaza que suponía Corradi para los niños, seguida de otra que una de las víctimas entregó personalmente al Papa en octubre de 2015, acusando a Corradi y otros 13 sacerdotes. Pero la Iglesia no cerró la escuela; fueron los tribunales argentinos los que ordenaron su cierre, dos años después de que Francisco fuera informado del caso.
Ya en 2017, el padre Eligio Piccoli, consignado a una vida de oración y penitencia en un ‘centro de reposo’ en Italia, aparece en un vídeo grabado con cámara oculta jactándose entre risas de sus violaciones homosexuales. Además, confesó que cuando se hicieron públicas las primeras acusaciones de abuso en la escuela en Verona, las autoridades eclesiásticas le dijeron: “Tienes que elegir: a casa o a Estados Unidos”.
Por su parte, Corradi fue destinado a una escuela del Instituto Provolo en La Plata, donde permaneció hasta 1997, cuando fue transferido a la escuela en Mendoza como su director.
Tras el cierre de la escuela del Instituto Provolo en Luján de Cuyo, el Vaticano envió a dos sacerdotes para investigar las acusaciones. El vicario judicial Dante Simon llevó a cabo una investigación canónica en cuyo su informe recomendaba que Corradi y Corbacho recibieran las sentencias máximas permitidas por el Derecho Canónico, incluyendo su reducción al estado laical, una recomendación que todavía se está estudiando.