Osoro: «Nuestra sociedad se caracteriza por la presencia de no lugares»

Osoro: «Nuestra sociedad se caracteriza por la presencia de no lugares»

A continuación, y por su interés, hemos transcrito íntegras las palabras del cardenal Osoro en la presentación del libro del Cardenal Sistach, al que Osoro calificó de «el mejor canonista de España».

«Yo quiero agradecer al cardenal Martinez Sistach este libro. Y en concreto, ya el título expresa toda una manera de ser y de vivir el cardenal. «Cómo aplicar Amoris Laetitia». Él ha sido pastor, y es pastor de la Iglesia, y un gran canonista. Yo diría que es de los mejores que hay en España. Según el obispo que yo me ordenó, que era al que siempre consultaba él, siendo yo vicario general, era el mejor. El que mejor hacía, acercaba, eh, a la realidad de la vida de la Iglesia, la aplicación, del derecho canónico, que es teología también, que es pastoral.

El título digo, es así, yo creo que es muy importante, y después del título, yo diría que hay algo que a mi me impresiona. El cardenal ha sabido captar la gran preocupación del Papa, que es la que tiene todo, tiene que tener todo pastor, y que viene descrita de una forma muy bella en el libro del Éxodo en los momentos más duros del pueblo hebreo, en tiempo de la esclavitud de Egipto, hay una descripción apasionada de los tres momentos de análisis de la realidad, que de alguna manera expresan como mira Dios a ese pueblo, que es el pastor de verdad, y cómo también lo tenemos que mirar nosotros ¿no?. He visto la opresión de mi pueblo en Egipto, me he fijado en cómo las maltratan sus opresores, y he bajado a mirar.

Ciertamente, el tema de la familia es muy importante, como ahora en segundo lugar voy a decir, es fundamental, a Moisés le dice y ahora «anda, que te envio al faraón para que saques de Egipto a mi pueblo». Creo que estas palabras, he visto, me he fijado, he bajado, son tres verbos que necesariamente son necesarios en nuestra vida, que han sido una parte importante de lo que ha vivido el Papa Francisco, para que en la Iglesia nosotros también nos acercásemos a la familia y a las realidades que vive la familia y a la realidad en la que está este momento.

Esto lo ha captado de una forma singular y especial, como habéis, como podéis ver, el cardenal Martínez Sistach, en eh la obra que nos presenta, de una, a mi me parece que es necesaria tenerla encima de la mesa, porque no es una teoría, aplica la realidad, lo que a mi me parece que es esencial.

Yo os diría que todos sabemos que la familia se constituye siempre, se constituye en matrimonio, pero en torno a la vida que nace, y es una especie de medio ambiente, es como una biosfera humana, en la que se desarrollan las más insospechadas semillas libres. De alguna forma, la familia yo diría que prolonga el misterio de la Navidad, de la presencia de Cristo en medio de los hombres ¿no?. Y claro, tenemos que pasar en este mundo de lo que es una casa, una vivienda, a lo que es la Iglesia Doméstica. Esta obra, Amoris Laetitia, habla del matrimonio de esta manera, sin esconder ninguna situación de las que podamos estar viviendo. 

Lo que es la casa, se descubre mejor cuando contemplamos la realidad que le sirve de contraste: Los no lugares. Nuestra sociedad se caracteriza por la presencia de no lugares. Muchos de los espacios en los que nos movemos sólo tienen que ver con individuos: Son lugares de clientes, de pasajeros, de usuarios, de oyentes, pero aquello que los caracteriza no es ser lugares donde uno adquiere identidad personal, o identidad social. Como sería el espacio doméstico, el lugar de nacimiento. En esos no lugares se sabe dónde está la entrada y dónde está la salida, pero son lugares de anonimato.

Por eso, creo que es muy importante que los espacios del anonimato, eh, si un lugar puede definirse como un lugar de identidad relacional e histórica, un espacio que no puede definirse ni como espacio de identidad ni como relacional ni como histó se definirá como no lugar. y la familia tiene que ser un espacio de relación, un espacio decir por eso a mí tiene mucha importancia este el como aplicar, que dice que todo desgrana el cardenal Sistach en todos estos capítulos.

Un no lugar existe igual que un lugar, el lugar y el no lugar son más bien polaridades que nosotros imaginamos. El no lugar es lo contrario a la utopía. Eh. Yo creo que a mi me parece que hablamos también de espacio aéreo, de espacio publicitario, de espacios verdes, hasta se aplica el espacio a los automóviles también. 

Un no lugar es un espacio para el anonimato. Un lugar, en cambio, es un espacio para la persona, para vivir en relación, en sociedad, para generar historia, para vivir de verdad, un espacio para el encuentro. Creo que. Qué maravilla ha sido esto que ha hecho, nos ha hecho vivir a la Iglesia el Papa Francisco, dos sínodos, uno extraordinario, otro ordinario, para sacar este gran documento, Amoris Laetitia, y que gran servicio nos está haciendo, el cardenal Martínez Sistach, regalándonos este libro. ¿Cómo aplicarlo? ¿Cómo hacerlo? En las situaciones concretas en que vivimos, y teniendo en cuenta toda la doctrina que se nos da en el Amoris Laetitia.

Puede haber casas residencia, casas no lugares, donde habitan transeúntes, donde se entra y se sale. La casa lugar es aquella que poco a poco se convierte en un espacio para soñar, es generador de personalización, es la gran cuestión, decir, es esta, y esto está planteado aquí: crear espacio, crear espacios de personalización, es lo que quiere hacer Amoris Laetitia.

La morada es lugar de recogimiento, es lugar, la casa se convierte en lugar no sólamente de (ininteligible), sino de recogimiento: esto es la familia. En la casa, no nos desparramamos, la morada es lugar de recibimiento, de intimidad, donde se ven los problemas, donde se construye la persona.

Tenemos que saber mirar a la familia de esta manera, para poderla hacer ese espacio, y esto es lo que mira Amoris Laetitia, y esta es la gran aportación, a mi modo de ver de este libro del Cardenal Sistach, porque todo el trabajo es para que la familia sea espacio de encuentro, morada en morada, como diría, aquí nos sirve, la reflexión de Teresa de Jesús, sobre el paso de una morada a otra morada, hasta la séptima morada. Teresa decía que así es el alma, pues fue creadaa imagne y semejanza de Dios, por eso no se puede solamente creer en comprender la hermosura del castillo, cuando hablamos del matrimonio y de la familia, hay que buscar cómo llegar a entender y a construir esa hermosura de la familia, del castillo, de, utilizando la imagen de Teresa de Jesús, y esto es lo que a mi me parece que nos aporta el cardenal Sistach también en esta obra. 

La Iglesia doméstica, que es la descripción que San Juan Crisóstomo hace, haced de vuestra casa una Iglesia, fue el gran sermón inspirador y entusiásticamente acogido por los fieles cristianos, eh, cuando él decía «cuando os dije ayer que hicierais de vuestra casa una Iglesia o encendisteis, os encendisteis en aclamaciones de júnblio y manifestasteis elocuentemente qué alegría invadía vuestros corazones al escuchar estas palabras. A mi me parece que Amoris Laetitia es una aplicación para hacer verdad lo que el Concilio Vaticano II nos dice, y de alguna forma pues lo teníamos ahí, lo sabíamos, pero estaba ahí aparcadito. El concilio (ininteligible) también a la Iglesia, a la familia perdón, como Iglesia Doméstica, en el Lumen Gentium n.11, lo hace en el contexto de su reflexión sobre el ejercicio del sacerdocio común en los sacramentos, entonces yo creo que es importante reflexionar sobre esto que cree el concilio para llegar a que de verdad la familia sea esa Iglesia Doméstica. Esa Iglesia, en la que bueno, se vive, se ama, se perdona, se construye, todo se desarrolla, todos crecen, todos se miman los unos a los otros, todos cada día van descubriendo lo mejor para ellos y para la sociedad. 

Yo creo que es muy importante, por eso yo quiero darle gracias al Cardenal Sistach por este libro, «Cómo aplicar Amoris Laetitia». Yo tenía puesto en algunas de las notas que he cogido, que es muy importante, en los ca, en el capítulo 5 y 6 del libro, donde él habla de acompañar, integrar la fragilidad, que es la importancia que tiene el capítulo VIII de Amoris Laetitia, pero después el sexto habla de las perspectivas pastorales, que son muy importantes a tener en cuenta, y que serán de una gran ayuda para la pastoral familiar.

Muchísimas gracias señor Cardenal.

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