Vatileaks 2: Verdades e hipótesis en el caso Vallejo Balda

Vatileaks 2: Verdades e hipótesis en el caso Vallejo Balda

Vallejo Balda recibió en 2013 un encargo del Papa Francisco: Entrar en los despachos de varios de los miembros de la Curia para hacer una copia de su disco duro, buscando posibles irregularidades financieras, y alguna otra cosa más desagradable, en el marco de la reforma económica administrativa de la Santa Sede.

Su desagradable trabajo le llevó a no ser especialmente querido por la prensa ni por sus compañeros en la Curia, que no hablan maravillas de él, desde si se había hecho el traje de arzobispo al llegar a Roma, por la supuesta inminencia de su ordenación por el Papa, o su excesiva presencia en fiestas de embajada, pero no son más que anécdotas que no deberían manchar el curriculum de alguien que ha sido felicitado varias veces por el Papa, su principal defensor.

«Un cariño especial», en palabras de uno de los más cercanos colaboradores del Papa, es lo que siente Francisco por D. Lucio y por su madre, que le acompañó a Roma en 2011 cuando se trasladó a Roma desde Astorga, y ha recibido a ambos varias veces. Precisamente su madre es lo que más preocupa a Vallejo, desde que fue arrestado el pasado sábado no ha levantado cabeza. Al dolor espiritual que le produce a un sacerdote estar detenido en el propio Vaticano se une el pánico provocado por no poder hablar con ella, sola en el apartamento que comparten a pocos metros de la puerta de Santa Ana.

Conociendo bien la Santa Sede y la sociedad romana, Vallejo consideraba hace pocos días que «hay una guerra, con todas las letras» en la curia, y que «la masonería y los cuerpos intermedios romanos están tomando partido en esta guerra». Además, Vallejo estaba preocupado por su seguridad física y por la intimidad de sus comunicaciones, e incluso sospechaba que su Whatsapp podía estar siendo investigado. “Deseo expresar mi gratitud por su servicio en estos meses, y sobre todo, por el espíritu en el cual has llevado a cabo este sensible trabajo. Estoy agradecido por su profesionalidad, generosidad y devoción a la iglesia frente a tantos desafíos y malentendidos” fueron las palabras del Papa a Vallejo, en abril del año pasado, cuando fue criticado por organizar un cóctel en la terraza de la Prefectura para ver en primer plano la canonización del Papa Magno. Un Vallejo que ha sido objeto en los últimos meses de los ataques más furibundos por parte de la prensa italiana, sobre todo desde Dagospia, un portal vinculado a los «cuerpos intermedios» del estado italiano. Ante esta crisis que ha generado una «atmósfera de cuchillos afilados» en el Vaticano, según ha revelado una de las detenidas por las filtraciones, Francesca Chaouqui, circulan varias hipótesis sobre lo sucedido. Las hipótesis

Hay quien se plantea la inocencia de Vallejo Balda, que estaría siendo acusado injustamente de un delito que no ha cometido. No hay que desdeñar esta posibilidad, pues la Santa Sede es un lugar en el que los dossieres, ciertos y falsos, están a la orden del día. A pesar de la aparente consistencia de las acusaciones y el hecho de que las pruebas que parece haber presentado el promotor de Justicia del Vaticano parecen ser concluyentes, no olvidemos que, sin ir más lejos, hace tres años el Secretario de Estado, el Cardenal Bertone, bajo el Pontificado de Benedicto XVI, contrató a un psiquiatra, masón para más señas, para hacer un falso informe, basado en una conversación de cinco minutos, en el que se acusaba a Gotti Tedeschi de estar loco, un informe que sirvió para defenestrarle y frenar su proceso de limpieza del Banco Vaticano.

No podría pues sorprendernos que una mafia presente en la Curia hubiera construido las pruebas para cargárselas a Vallejo Balda, pues cualquiera que quiera meter un soplo de aire fresco en la podrida estructura económico administrativa de la curia sería una amenaza para quienes han hecho el vivir de la Iglesia su única forma de vida.

De ser ciertas las acusaciones contra Vallejo Balda, dejando siempre a salvo la presunción de inocencia ¿qué ha llevado a un sacerdote cercano al Santo Padre y encargado de investigar los «trapos sucios» de las finanzas vaticanas a traicionar la confianza de Francisco y filtrar documentos privados que ponen al descubierto escándalos económicos que perjudicarán la imagen de la Iglesia?

Francesca Chaouqui sostiene que una posible razón de la filtración de Vallejo Balda podría ser el rencor por un cargo importante no obtenido. Sin embargo, su juventud aún le permitía aspirar a cargos de mayor importancia en Roma y no parece probable que, si esas eran sus motivaciones, lo arriesgara todo filtrando documentos por venganza. Por otra parte, la credibilidad de Chaouqui es escasa, quienes la conocen dicen de ella que «primero hay que hacer un esfuerzo para pensar que no está loca, y luego les entiendes.»

Tampoco parece probable que las filtraciones, de haberlas realizado Vallejo Balda, estuvieran motivadas por una recompensa económica. Hubiera sido mucho más rentable para el prelado no destapar la corrupción en las finanzas vaticanas y participar de ella si le movía el ánimo de lucro. No en vano, Vallejo tenía «25 años de proyección en la Curia».

Parece más probable que Vallejo Balda, quizá afectado de ciertos delirios de grandeza, podría haber querido ayudar al Papa Francisco en su objetivo de hacer transparentes las cuentas en el Vaticano y acabar con tanta miseria y corrupción.

Las revelaciones que hasta ahora están saliendo a luz del contenido de los libros sobre los escándalos económicos muestran a un Papa preocupado por la gestión económica y apesadumbrado por las acciones de algunos miembros de la curia. “Los gastos están fuera de control, hay trampas” o “Si no sabemos guardar el dinero, que se ve; cómo vamos a guardar las almas de los fieles, que no se ven” son algunas de las frases que se atribuyen al Papa Francisco en los libros.

Parece claro por tanto que la figura del Papa Francisco ha quedado salvaguardada en todas las filtraciones. Con lo que hasta ahora se conoce de este escándalo, podría salir fortalecida la figura del Papa Francisco, que siempre se ha manifestado preocupado por la gestión económica y la transparencia de las finanzas vaticanas.

Quizá Vallejo, viendo como «todo cambia para que nada cambie» decidió darle un empujón a la reforma, y ayudar al Papa con un impulso extra de legitimidad, y es que con la filtración de los escándalos económicos, el Papa Francisco tendría ahora vía libre para realizar una reforma eficaz y traumática que acabara con la corrupción en la gestión económica en el Vaticano.

Los grandes perjudicados por este escándalo económico, además del propio Vallejo Balda, cuya imagen ha quedado destrozada sea culpable o inocente, serán aquellos cuyos nombres aparezcan relacionados con escándalos económicos en los libros que se publicarán en estos días, y que pensaban que sus miserias iban a quedar tapadas tras los muros vaticanos.

En lo que no vamos a caer, no lo haremos en INFOVATICANA, es en centrar el foco de la noticia en Vallejo Balda, que creemos que es una anécdota dada la dimensión del escándalo: Que la justicia vaticana determine su culpabilidad. Nosotros vamos a desgranar los documentos publicados y esperamos que el Papa llegue hasta el fondo en su proceso de limpieza de las estructuras vaticanas, que da a la Iglesia una imagen pésima en Roma y en el mundo entero.

En palabras del Papa, «la verdad es la verdad y no debemos esconderla».

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