Estas fueron las palabras del Papa Francisco en una audiencia con agentes de la policía de Roma, en la que les agradeció su labor y les animó a continuar protegiendo a quienes más lo necesitan.
El Papa Francisco recibió en audiencia a un grupo de agentes de la policía de Roma que prestan servicio en el Vaticano para agradecerles su labor, pues “todos estamos llamados a ser custodios de nuestro prójimo”, y recordó que la esperanza cristiana “descansa sobre una roca inamovible: el amor de Dios”. Durante el encuentro con dirigentes, funcionarios y agentes del Inspectorado de Seguridad Pública, el Santo Padre señaló que “acabamos de comenzar un nuevo año y son muchas nuestras expectativas y nuestras esperanzas. En el horizonte vemos sombras y peligros que preocupan a la humanidad”. “Como cristianos, estamos llamados a no darnos por vencidos y no desanimarnos. Nuestra esperanza descansa sobre una roca inamovible: el amor de Dios, revelado y entregado en Cristo Jesús, nuestro Señor», afirmó. En ese sentido, recordó las palabras de consuelo del apóstol Pablo: »¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tal vez la tribulación, la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, el peligro, la espada? … Pero en todas estas cosas somos más que vencedores gracias a Aquel que nos amó”. “A la luz de esta firme esperanza su trabajo adquiere un significado diferente, que implica valores humanos y cristianos. Tienen la tarea de vigilar y supervisar lugares que tienen gran importancia para la fe y la vida de millones de peregrinos. Muchas personas que vienen a visitar el corazón de la Roma cristiana a menudo recurren a ustedes”, indicó. Finalmente, Francisco expresó su deseo de “que todo el mundo pueda sentirse ayudado y protegido por su presencia y su amabilidad… Todos estamos llamados a ser custodios de nuestro prójimo. El Señor nos pedirá cuentas de las responsabilidades que se nos confían, del bien o del mal que hemos hecho al otro”. (ACIPRENSA)