20 de Octubre de 2013 Evangelio según San Lucas, capítulo 18, versículos del 1 al 8 Les propuso una parábola sobre la necesidad de que orasen siempre sin desalentarse: «Había en una ciudad un juez que no temía a Dios y no hacía ningún caso de los hombres. Había también allí, en esta misma ciudad, una viuda, que iba a buscarlo y le decía: «Hazme justicia librándome de mi adversario». Y por algún tiempo no quiso; mas después dijo para sí: «Aunque no temo a Dios, ni respeto a hombre, sin embargo, porque esta viuda me importuna, le haré justicia, no sea que al fin venga y me arañe la cara». Y el Señor agregó: «Habéis oído el lenguaje de aquel juez inicuo. ¿Y Dios no habrá de vengar a sus elegidos, que claman a Él día y noche, y se mostraría tardío con respecto a ellos? Yo os digo que ejercerá la venganza de ellos prontamente. Pero el Hijo del hombre, cuando vuelva, ¿hallará por ventura la fe sobre la tierra?».
El Hijo del hombre, cuando vuelva, ¿hallará por ventura la fe sobre la tierra?».
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