Firmantes de la carta al cardenal Sodano
Conozco a algunos de ellos: Barthe, Barreiro, de Mattei, Turco, Rao, y me parecen personas sensatísimas, de muy notable nivel intelectual e indudable fidelidad a la Iglesia. Algo tiene que andar muy descabalado para que se decidan a asumir un protagonismo que en principio nadie desea. Y eso es sólo la punta del iceberg. Todos hemos conocido manifestaciones de cardenales, obispos, sacerdotes y seglares, con personalidad y ciencia muy reconocidas que han suscrito textos más o menos análogos.
¿Nos merecemos los católicos esta confusión? ¿En la que tan malherido queda el magisterio? Porque parece evidente que no puede ser magisterio un aserto y su contrario. ¿Qué queda del magisterio después de eso? ¿Lo que era pecado mortal esencialmente, no por motivos de escándalo que pueden variar con el tiempo o disposiciones de leyes positivas que también pueden cambiar, por ejemplo un bikini en días de León XIII y en los de Francisco, puede dejar de serlo? ¿Se puede comulgar ahora en pecado mortal? ¿Será en adelante magisterio lo que coincida con nuestros gustos u opiniones? Como se ve la quiebra es considerable.
A ver si como piden esos firmantes deja de confundirse más al Pueblo de Dios que bastante confundido está ya. Y si la confusión viene de Roma alguien está haciendo un pan como unas tortas.
