No le doy el menor valor escatológico. Es muy probable que sea simple casualidad. Pero, como dijo el poeta, ¿Qué sabemos nosotros del peso de las cosas que Dios mide en sus altas balanzas de cristal?
En desastres naturales, guerras, atentados, profanaciones, se pierden numerosísimas imágenes que habían recogido el amor de sus pueblos. Es lo normal. Pero en ocasiones, unas cuantas, se salva alguna de modo inverosímil. No voy a decir que por especial Providencia de Dios pero ciertamente por su Providencia. Si hasta cuenta nuestros cabellos.
En la tragedia ecuatoriana se ha salvado otra Virgen. Por los motivos que sean. Pero se ha salvado. Os traigo la imagen. Que quien quiera se encomiende a Ella. Daño no le va a hacer. Yo le he rezado una Salve. Porque Dios la ha salvado.
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra. Dios te salve. A ti llamamos los desterrado hijos de Eva. A ti suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea pues Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos y después de este destierro muéstranos Jesús, fruto bendito de tu vientre. Oh clementísima, oh piadosa, o dulce Virgen María»