En los últimos años se han multiplicado los casos de personas que han sido procesadas judicialmente, multadas, perseguidas por los medios o desprestigiadas profesionalmente por no someterse a los dogmas del «pensamiento único» y defender el matrimonio y la familia.
Esta semana, los obispos de Alcalá de Henares y Getafe han publicado una nota sobre la nueva ley de LGTBfobia aprobada por la Asamblea de Madrid en la que denuncian los ataques a la libertad que supone una norma totalitaria que impone la ideología de género y amordaza al que piensa diferente.
Estas no son las únicas voces que desde la Iglesia católica se han alzado para condenar las imposiciones ideológicas contrarias a la moral y enseñanzas de la institución. El Papa Francisco, durante un encuentro con los obispos polacos el pasado mes de julio, denunció la «colonización ideológica» que ha llegado a las aulas: «Hoy a los niños – a los niños – en la escuela se enseña esto: que cada uno puede elegir el sexo. Y esto es terrible».
También los obispos australianos abogaron por defender el matrimonio y la familia -tal y como recuerda el vaticanista Sandro Magister– en una carta pastoral publicada en 2015 que aborda el tema del «matrimonio homosexual» bajo el título «Don’t mess with marriage».
En este documento, los obispos ponen de manifiesto que la sociedad actual afronta una lucha por el alma misma del matrimonio, ya que una visión del matrimonio como la unión exclusiva e indisoluble entre un hombre y una mujer que anteriormente era común a creyentes y no creyentes por igual, ahora es una verdad de la que no se puede hablar.
Para mostrar hasta qué punto la ideología de género impone sus dogmas, esta carta pastoral enumera diversos casos en los que se ha producido persecución ideológica y ataques a la libertad religiosa:
-En Canadá y en varios países de Europa se ha obligado a los padres a dejar a sus hijos en clases de educación sexual que enseñan la bondad de la actividad homosexual y su igualdad con el matrimonio heterosexual. David y Tania Parker se opusieron a que a su hijo en la guardería le hablaran de los matrimonios del mismo sexo. Cuando David trató de sacar a su hijo de la clase de educación sexual, fue arrestado.
– La ciudad de Coeur d’Alene, en Idaho, obliga a los ministros cristianos a oficiar matrimonios entre personas del mismo sexo bajo pena de 180 días de prisión por cada día que se retrase la ceremonia y multas de 1000 dólares por día.
-Algunos parlamentarios británicos han amenazado con quitar las licencias de matrimonio a los sacerdotes que se nieguen a celebrar «matrimonios del mismo sexo».
-Sacerdotes en Holanda, Francia, España, Estados Unidos y Australia han sido amenazados con ser procesados por «discurso de odio» tras su defensa del matrimonio.
-En Colorado y Oregon, hay pasteleros que han sido multados por los tribunales por negarse por motivos religiosos o de conciencia a hacer un pastel de bodas para parejas del mismo sexo.
-En Nuevo México, un fotógrafo de bodas ha sido multado por negarse a trabajar en la boda de dos personas del mismo sexo.
-La Universidad de Yeshiva en Nueva York ha sido procesada por no proporcionar alojamiento a parejas del mismo sexo casadas.
-Las agencias de adopción católicas en Gran Bretaña y en algunos estados americanos se han visto obligadas a cerrar para no tener que dar a los niños a parejas del mismo sexo.
-En Nueva Jersey, un servicio de citas online fue demandado por no proporcionar servicios a las parejas del mismo sexo.
-En Estados Unidos, Canadá y Dinamarca los pastores y las organizaciones religiosas se han visto obligadas a permitir la celebración de «matrimonios del mismo sexo» en sus iglesias o salas.
-El gran rabino de Ámsterdam y un obispo de España han sido amenazados con ser procesados por realizar un «discurso de odio» simplemente por hablar de su posición basada en la tradicción y las convicciones religiosas.
-El vice-director responsable del servicio psiquiátrico del estado de Victoria fue presionado para que presentara su renuncia después de apoyar a 150 médicos que afirmaron que es mejor para los niños criarse con un padre y una madre.
Además de enumerar los ejemplos de imposición ideológica, los obispos australianos defienden en su carta pastoral que, si bien la Iglesia condena toda discriminación a los homosexuales, el matrimonio es únicamente la unión exclusiva e indisoluble entre un hombre y una mujer abierta a la vida.
Los prelados denuncian, asimismo, que es «gravemente injusto» hacer caso omiso de los bienes del matrimonio, ignorar la importancia de que los niños tengan un padre y una madre y desestabilizar aún más el matrimonio.