La capilla del cementerio de Mataró, cedido al Ayuntamiento de la ciudad, ha sido utilizada para mostrar una actuación en la que aparecían mujeres semidesnudas.
La concejalía de Cultura de Mataró decidió en 2015 permitir exposiciones de arte contemporáneo en la capilla del cementerio de la ciudad. Sin desafectarla, el pasado domingo 3 de julio tuvo lugar en el interior de la capilla una sesión de danza contemporánea en paños menores organizada con motivo de la exposición Reflex de Albert Jaime.
El uso para este tipo de performances de arte contemporáneo incumple una de las condiciones del acuerdo del Pleno Municipal del 4 de noviembre de 1982 y del decreto de dos meses antes del vicario general del obispado de Barcelona, que regularon la cesión del cementerio católico –propiedad de la parroquia de Santa María- al Ayuntamiento.
En la que se establece como condición de la cesión del cementerio, la continuidad de la capilla a su conservación y que se mantenga su destino vinculado para tal con el fin de asegurar el culto católico.
La provocativa decisión –no exenta de esnobismo- de hacer arte contemporáneo en una capilla insertada por completo en el recinto de un cementerio, un acto que contraviene no solo la normativa sino el sentido común, fue tomada por el concejal de Cultura Joaquim Fernández (CDC) y la jefe de Acción Cultural del Consistorio, Gisel Noé, cuñada del biógrafo de Jordi Pujol, el periodista Emmanuel Cuyàs.
La capilla del cementerio de Mataró fue inaugurada el 26 de octubre de 1851, una vez la parroquia de Santa María compró en subasta el solar del antiguo convento de los capuchinos desamortizado en 1835. De esta manera se dio continuidad a la voluntad de muchos parroquianos de enterrarse junto al convento, quedando a partir de entonces convertido en el único y gran cementerio de la ciudad.