Leão XIV e os retalhos rasgados da túnica inconsútil

Leão XIV e os retalhos rasgados da túnica inconsútil

Para León XIV, la “túnica inconsútil” de Bernhardin parece un retal: todo cabe en el mismo saco moral. Matar a bebés en el seno materno y exigir un modelo migratorio legal —el mismo que aplican Estados Unidos y el propio Estado Vaticano— resultan, para el Papa, equivalentes en gravedad. La brújula moral deja de señalar lo esencial y comienza a girar en círculos, confundiendo a los fieles y rebajando la defensa de la vida a una nota al pie.

Así se entiende que el cardenal Cupich premie a Dick Durbin, político abortista convencido, por su “gran sensibilidad” con los inmigrantes ilegales, y que León XIV aplauda la jugada.

En esta nueva jerarquía moral, la defensa de las fronteras y los visados en regla se convierten en pecado capital, mientras que el aborto masivo se diluye como un matiz tolerable dentro de la túnica. El desorden de prioridades se presenta como coherencia pastoral, y la contradicción se disfraza de evangelio social.

El efecto es demoledor: se erigen en héroes quienes abren la puerta a la ilegalidad, mientras se honra al mismo tiempo a quienes cierran la puerta a los más indefensos de todos, los no nacidos. No se trata de un simple error de enfoque, sino de una inversión completa de valores: la Iglesia que debería iluminar las conciencias acaba confundiendo los criterios, relativizando lo absoluto y absolutizando lo relativo.

Lo quieren presentar como coherencia pastoral. Sería más honesto llamarlo ironía histórica. Porque, bajo esta lógica, la túnica inconsútil ya no aparece como signo de unidad y claridad, sino como un mosaico de retales rasgados donde cualquier causa política encuentra refugio a costa de silenciar el grito de los inocentes.

Ajude a Infovaticana a continuar informando