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La verdadera reforma: la de cada cristiano

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    Reforma Francisco El Padre Joan Carreras, cuyo blog titulado “Nupcias de Dios” me lo recomienda un buen amigo, recoge un par de preguntas que a mi entender son muy necesarias para saber responder con certeza acerca de cuál es la verdadera reforma de la Iglesia. Él prefiere llamarlo “mudanza”, concepto que acuña para un programa que está preparando en estos momentos. Recojo a continuación las respuestas a los temas tratados para no desvirtuar el auténtico sentido de la Reforma. Observaremos que es algo más cercano a nuestras vidas de lo que podemos pensar en primera instancia. Les dejo su visión, que considero muy acertada.   CARMEN. – ¿Por qué ha elegido este título? ¿Es lo mismo reforma que mudanza? JOAN. – Con la palabra mudanza queremos subrayar algunos aspectos de la reforma del Papa Francisco. En primer lugar, que lo que hay que cambiar es el corazón de los fieles. Eso es una mudanza interior, una conversión que nos impulse a la tarea evangelizadora. Las continuas invitaciones del Papa Francisco van dirigidas a todos los fieles y no sólo a los pastores o a la jerarquía. “Armar lío”, “ir a las periferias”, “salir de casa”, “cambiar las actitudes”, “ser discípulos misioneros” todas son expresiones con las que pretende despertar las conciencias adormiladas de los cristianos. Sin embargo, en los medios de comunicación se difunde sólo una idea muy parcial de los proyectos reformadores de Francisco, como si éste tuviera en el punto de mira únicamente las estructuras organizativas de la Iglesia o la erradicación de los abusos en materia sexual o financiera. CARMEN. – Así que el principal cambio no está en las piedras de las estructuras, sino en el corazón de cada uno. ¿Qué más significa ese estar de Mudanza para usted? JOAN. – Una buena amiga me comentó una vez que llevaba varias semanas de mudanza y que no sabía dónde estaban las cosas, vivía en estado de provisionalidad y había decidido no preocuparse de lo accesorio y centrarse en lo principal. Eso es estar de mudanza. El Apóstol lo dice con claridad: “no tener aquí ciudad permanente”, estar en camino, pensar en el destino al que nos dirigimos. Efectivamente. Recuerdo ese pasaje de la Exhortación Apostólica la Alegría del Evangelio, n. 49: “Salgamos, salgamos a ofrecer a todos la vida de Jesucristo. Repito aquí para toda la Iglesia lo que muchas veces he dicho a los sacerdotes y laicos de Buenos Aires: prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades. No quiero una Iglesia preocupada por ser el centro y que termine clausurada en una maraña de obsesiones y procedimientos. Si algo debe inquietarnos santamente y preocupar nuestra conciencia, es que tantos hermanos nuestros vivan sin la fuerza, la luz y el consuelo de la amistad con Jesucristo, sin una comunidad de fe que los contenga, sin un horizonte de sentido y de vida. Más que el temor a equivocarnos, espero que nos mueva el temor a encerrarnos en las estructuras que nos dan una falsa contención, en las normas que nos vuelven jueces implacables, en las costumbres donde nos sentimos tranquilos, mientras afuera hay una multitud hambrienta y Jesús nos repite sin cansarse: «¡Dadles vosotros de comer!» (Mc 6,37). Este texto de Francisco expresa muy bien la idea de mudanza. Hay que salir de uno mismo, de las seguridades, ir al encuentro de nuestros hermanos los hombres para conocerlos, para comunicarles la alegría del Evangelio. ¿Qué es lo esencial? La buena nueva, la salvación por la gracia. El Hospital de campaña. Los heridas en la guerra. No se pregunta sobre los niveles de colesterol, sino que se sanan las heridas más graves. Se va a lo esencial.  

Comentarios
0 comentarios en “La verdadera reforma: la de cada cristiano
  1. Leo con sumo gusto este texto que nos ofrece su autor. Gracias.
    Es muy loable todo lo que hagamos los cristianos para propagar lo que dice el Papa Francisco para animarnos a ser apóstoles del Evangelio y colaboradores de Cristo que sigue»iluminando a los que viven en tinieblas y en sobra de muerte para guiar nuestros pasos por el camino de la paz».
    Que Dios nos bendiga con su Amor, su gracia y su luz.

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