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El Cardenal Burke, en Montserrat: yo estuve allí

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Card. Burke   Gracias a Dios, el pasado sábado pude estar en Montserrat en la Misa celebrada por el Cardenal Burke. Muchos fueron los detalles que llamaron mi atención de manera altamente positiva. En primer lugar, nada más llegar al interior de la Basílica y pese a ser varios minutos antes de la hora prevista, estaban todos los asientos prácticamente llenos. Además, una persona dirigía en voz alta el Santo Rosario, muy buena iniciativa para evitar aquello de los cuchilleos y el palabrerío antes de empezar la Santa Misa y así poder crear un clima adecuado. Al acabar el Rosario, se dieron varios avisos. Así, se dijo que para recibir al Señor, salvo impedimento físico, había que hacerlo de rodillas y en la boca. Como condición para hacerlo, se tenía que estar en Gracia de Dios habiéndose confesado antes. Para quien no lo hubiera hecho, se indicaron varios lugares del templo en los que habría sacerdotes confesando. Y empezó la Misa. El Cardenal Burke, desde atrás, fue dirigiéndose al altar, bendiciendo a los asistentes (apostillo, en el comedor, cuando salió corriendo hacia el coche, también se dedicó a bendecir a los comensales que allí estaban). Elegantamente revestido, incluyendo los zapatos, delicadeza de quien quiere estar lo más adecuado posible para su Amado. Los laicos, con sus mejores galas. Y, en un momento determinado, parón para entrar en la Capilla del Santísimo para saludar al Señor, sabiendo donde está el Centro de la vida de la Iglesia. Durante la Santa Misa, que fue celebrada con gran solemnidad, pude comprobar que existe una necesidad de una gran catequesis por parte del clero para aquellos que nos gusta acudir aunque sea de vez en cuando a la Forma Extraordinaria. En muchas ocasiones, católicos devotos no sabíamos si había que estar de rodillas, de pie o sentado (también hay que considerar en honor a la verdad que era Pontifical). En la homilía, el Cardenal Burke explicó la historia de la Virgen de Montserrat, su simbología y la necesidad de acudir a ella para estar cerca de Dios. Pidió para el pueblo de Cataluña un especial cuidado en cuestiones como la vida, la familia y la liturgia. Además, me sorprendió que hablara de Sacrificio Eucarístico para remarcar la entrega del Señor. Me gustó especialmente que los Jóvenes de San José, organizadores de este gran evento, invitaran a los pobres que atienden. Vimos como son ellos los auténticos tesoros de la Iglesia. Comprobamos que dar a Dios lo mejor en la Santa Misa con ornamentos ricos no están reñido con los pobres. Más bien, al contrario porque teniendo esos detalles con Dios, se está luego mejor preparado para atender al prójimo. Delante de mí, una persona estaba drogada e iba de derecha a izquierda en su asiento (los chavales que estaban a su lado no tuvieron ningún impedimento en que se apoyaran en ellos), otra personas con trenzas sabía que estaba allí como privilegiado, enfermos físicos y mentales, tal como nos pide Su Santidad el Papa Francisco. Y muchos de ellos además pasaron a confesarse. Esto da buena cuenta de que hay que llevar el alimento corporal y espiritual a estas almas y puedo decir que estos jóvenes, movidos por el Espíritu Santo, lo hacen. En la Comunión, como comenté anteriormente, en la boca y de rodillas. ¿Qué mejor forma, si se puede, de recibir a Dios? En la mirada del Cardenal, a quien tuve muy de cerca en ciertas ocasiones como a la hora de subir a rezar a la Virgen de Montserrat, comprobé cierto paralelismo en un tema con el Papa Emérito Benedicto XVI. Siendo considerado por muchos como un panzer de la Iglesia, su mirada transmitía paz, serenidad, bondad. Muchos otros detalles hubo pero seguro que otros que estuvieron allí podrán completar esta pequeña crónica. Confesiones, comuniones, Liturgia cuidada, familias, pobres. Está claro que la acción de Dios sigue haciéndose presente en su Iglesia.

Comentarios
0 comentarios en “El Cardenal Burke, en Montserrat: yo estuve allí
  1. ¿Como así que invitaron a los pobres que atienden? Yo conocí el caso de un cierto cardenal que decía que ese Misa la reclamaban las ‘elites’, y si la memoria no me falla, tenía el temor de que dicha liturgia fuera ‘ideologizada’. Así que la ecuación de dicho cardenal no cuadra si en la Misa hay presencia de ‘elites’ pobres.

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