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Cómo termina todo: las versiones musulmanas y cristianas
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Cómo termina todo: las versiones musulmanas y cristianas

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13 junio, 2016
The Great Red Dragon and the Woman Clothed in the Sun by William Blake, c. 1810 [National Gallery of Art, Washington, DC]

The Great Red Dragon and the Woman Clothed in the Sun by William Blake, c. 1810 [National Gallery of Art, Washington, DC]

Por Howard Kainz

A causa de los conflictos actuales en el Medio Oriente y el extremismo islámico, necesitamos toda la luz que podamos proporcionar acerca de las creencias de los musulmanes. Hay diferencias drásticas, por supuesto, entre el Islam y el Cristianismo, pero hay algunas similitudes entre la escatología islámica y la cristiana (el estudio del fin de los tiempos) aunque se necesita analizarlas de manera cuidadosa porque la hora final es un tema de gran interés para grupos como ISIS.

Escatología musulmana: el autor de un libro reciente, The Islamic Antichrist (El anticristo islámico), usa el seudónimo «Joel Richardson». Afirma haber entablado a lo largo de los años cientos de diálogos cristiano-musulmanes, incluidos diálogos acerca de escatología islámica. Sin embargo, dadas las amenazas de muerte hacia él y su familia, adoptó el seudónimo en este y en varios otros libros sobre el Islam y el Judaísmo. Evita con cuidado el sensacionalismo y permanece leal a las doctrinas escatológicas tradicionales en «libros sagrados» islámicos (el Corán; el Hadiz, los dichos de Mahoma; y el sirat, antiguas biografías veneradas de Mahoma) junto con declaraciones de eruditos islámicos, con cientos de notas a pie de página, para revelar los patrones escatológicos básicos.

La similitud con la escatología cristiana yace en la descripción de «el fin de los tiempos». Cristo y un anticristo aparecen durante una batalla final en la cual las fuerzas de Dios se encuentran con las de Satán, lo que lleva a una victoria final; pero como uno podría esperar, el escenario cristiano y el islámico difieren de manera notable en los detalles.

En los últimos días, sostienen los eruditos musulmanes, nuevamente vuelve Jesús; pero esta es la versión musulmana de Jesús, Isa Al-Maseeh, quien justamente se adapta a la descripción del «falso profeta» descripto en el Apocalipsis llevando a cabo señales milagrosas y siendo venerado. Este «Isa» musulmán (a diferencia de lo que los musulmanes afirman ser «distorsiones» en el Jesús del Nuevo Testamento) era solo uno de los últimos en una serie de profetas, todos los cuales daban testimonio acerca de la futura venida de Mahoma y la revelación final de Dios. Lleno de fervor por el Islam, en el final, Isa Al-Maseeh descenderá y destruirá todas las cruces, convertirá a los cristianos del más abominable de todos los pecados contra Alá (Jesús que asegura ser el Hijo de Dios) y matará a todos los cristianos y a otros que rehúsen convertirse al Islam.

Habrá también un anticristo, Ad-Dajjal en la versión musulmana; sostendrá ser el Mesías, pero es un mentiroso. Se convertirá en un líder carismático de los judíos, seguido por judíos y mujeres, pero al final será masacrado por el Jesús musulmán.

Las batallas apocalípticas finales tendrán lugar en el norte de Israel en la tierra de Magog (Ap 20, 7) durante el reinado del último califa, el Mahdi (el equivalente musulmán aproximado del Papa), quien reinará sobre todo el Islam. El Mahdi portará una corona y montará un caballo blanco, lo que coincide con la descripción en el Apocalipsis (6,2) Además, con la ayuda de Isa-Al-Maseeh (el Jesús musulmán) vencerá a Dajjal (el anticristo musulmán) lo que dará como resultado un mundo donde el Islam finalmente sea la única religión y todas las otras religiones hayan desaparecido de la faz de la tierra.

Esta aparición final del Mahdi es una tradición de larga data entre tanto sunitas como chiitas musulmanes, la cual comienza con Ibn Khaldun, el famoso historiador musulmán del siglo XIV y autor de Muqaddima, quien escribe:

Ha sido (aceptado) por todos los musulmanes en cada época, que a la hora final un hombre de la familia (del Profeta) se presentará, sin excepción; uno que fortalecerá al Islam y hará triunfar a la justicia. Los musulmanes lo seguirán y ganará el dominio del reino del Islam. Será llamado el Mahdi.

Varios grupos yihadistas actúan en la creencia de que el terrorismo apresurará la llegada del Mahdi.

Escatología cristiana: aunque las profecías sobre los «últimos días» y la Segunda Llegada en el Nuevo Testamento están impregnadas en misterio, la naturaleza y actos del «anticristo» están descriptos de manera bastante clara en las epístolas de Juan y en el Apocalipsis:

  • El anticristo es un embustero que niega que pueda haber alguna relación entre el Padre y el Hijo en Dios: «¿Quién es el mentiroso sino el que niega que Jesús es el Cristo? Ese es el Anticristo, el que niega al Padre y al Hijo. Todo el que niega al Hijo tampoco posee al Padre. Quien confiesa al Hijo posee también al Padre». (1 Jn 2, 22-23)
  • El anticristo se niega a reconocer que el Hijo de Dios vino a la tierra y se convirtió en humano: «Todo espíritu que confiesa a Jesucristo, venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa a Jesús, no es de Dios; ese es el del Anticristo. El cual habéis oído que iba a venir; pues bien, ya está en el mundo». (1 Jn 4, 1-3)
  • El «seductor» y «anticristo» es alguien que niega esta verdad acerca del Hijo de Dios (2 Jn 1,7) Satán, por medio de la ayuda del «Dragón» y de la «Bestia» (Ap 13, 4ss) quienes promueven el espíritu del anticristo, buscará el dominio completo del mundo y la veneración. Además, una forma bastante específica de ejecución será llevada a cabo con aquellos que se nieguen a adorar a «la bestia o su imagen», concretamente la decapitación. (Ap 20,4)

Al leer este segmento profético, algunos de nosotros que estamos familiarizados con la aparición del ISIS y el Califato en el Medio Oriente, las innumerables decapitaciones, la masacre o el exilio de los cristianos y la destrucción indiscriminada de las iglesias, podemos tender a ver al «anticristo» como algo o alguien con un claro origen islámico. Desde la perspectiva musulmana, sin embargo, el anticristo, Ad-Dajjal, es en realidad el Jesús cristiano descripto en la escatología de la Segunda Llegada.

Entonces sería al menos un error semántico para un cristiano llamar al Islam o a un musulmán «el anticristo» ya que la encarnación más cercana del anticristo musulmán, ¡es Cristo Mismo! La escatología musulmana parece seguir la pauta, por así decirlo, de la escatología cristiana, porque incorpora muchas de las mismas figuras, pero con inversiones sistemáticas, que hacen «bueno» al cristiano malo y al cristiano «malo» bueno.

Todo esto enfatiza la dificultad y quizás lo infructuoso de «dialogar» con los musulmanes, especialmente sobre dichas doctrinas; y la necesidad de saber antes de tiempo acerca de qué estamos hablando nosotros y ellos, no sea que las diferentes concepciones de las ideas fundamentales nos lleven a pensar que concordamos cuando, de hecho, tenemos creencias diametralmente opuestas.

Acerca del autor:

Howard Kainz es profesor emérito de filosofía en la Universidad Marquette. Sus publicaciones más recientes incluyen Natural Law: an Introduction and Reexamination (2004), Cinco paradojas metafísicas (la conferencia Aquino de la Universidad de Marquette del año 2006), The Philosophy of Human Nature (2008) y The Existence of God and the Faith-Instinct (2010).

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