PUBLICIDAD

¿Por qué creen los cristianos en el infierno?

The Last Judgment by Jan van Eyck (detail), c. 1440-41 [The MET, New York]. This is the bottom area of the right panel of a diptych.
|

Por Michael Pakaluk

¿Por qué creen los cristianos en el infierno? Porque la Cristiandad lo ha afirmado, Jesús enseña claramente la realidad del Infierno en la Biblia, y la realidad del Infierno resuena con un relato honesto de nuestra propia experiencia.

Esa no es la respuesta que el teólogo David Bentley Hart dio a principios de este mes, cuando el New York Times le ofreció un espacio para discutir las creencias equivocadas de sus compañeros cristianos. La Biblia es tan poco clara sobre el Infierno, escribió, mientras que es clara sobre la salvación universal, que la doctrina del Infierno debe ser puramente una expresión de la mala voluntad de los cristianos.  Odian tanto a sus semejantes que quieren que pasen la eternidad en el tormento.

Cuando el Imperio Romano abrazó el cristianismo, escribe Hart, la doctrina del Infierno era una forma de «terror espiritual», que servía como «instrumento indispensable de estabilidad social».  Pero los motivos perdurables, insiste Hart, siempre han sido profundamente personales – y demenciales. Los cristianos derivan un «placer secreto», dice, de la esperanza de que, cuando se salven, serán envidiados por los condenados: «¿Qué cielo puede haber… sin una eternidad en la que saborear la envidia impotente de los que están fuera de sus muros?»

De hecho, la malicia de estos cristianos no tiene límites, según Hart. No pueden aceptar ningún «concepto de Dios que dé una licencia inadecuada a la crueldad de la que son capaces [sus] propias imaginaciones. La idea del infierno es el tesoro de sus esperanzas más secretas y apreciadas».

Esa es una calumnia bastante burda de los cristianos, que naturalmente el New York Times está ansioso por promover. ¿No ha quedado siempre claro que esos «enemigos de la raza humana» que se oponen al aborto, al matrimonio entre personas del mismo sexo y a otras cosas buenas, albergan odio en sus corazones?  ¡Ahora hasta uno de los suyos se sincerará sobre eso! Y si quieres convencerte plenamente de la malicia inveterada de los cristianos en este asunto, puedes seguir el enlace que Hart amablemente proporciona a su nuevo libro sobre el tema.

Por supuesto, un teólogo como Hart que acusa a miles de millones de cristianos de malicia y que opina que los cristianos se deleitan morbosamente al ponerse por encima de los demás, se pone a sí mismo en una posición bastante expuesta. ¿No dijo Jesús algo sobre pajas y vigas? Así que Hart tiene que empaquetar su ataque como defensa propia. Su libro, dice, ha provocado un frenesí de críticas («ojalá», podría decirse), que él describe de varias maneras como indignante, histérico, truculento, desinhibido y demente. Se ve obligado a dar cuenta de estos ataques contra él, en las páginas del New York Times.

Si alguien me preguntara por qué los cristianos creen en el Infierno, mi punto de partida no serían los enojados correos electrónicos a Hart sobre su nuevo libro, sino la Catena Aurea sobre Mateo 25:46, «Estos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna».

La Catena Aurea, o «Cadena de Oro», es la notable costura de Santo Tomás de Aquino de los comentarios de los Padres sobre los Evangelios, para producir un comentario único. Proporciona una visión equilibrada de la enseñanza autorizada de los Padres sobre la Escritura. Yo comenzaría por Mt 25:46, porque es un texto de prueba de la existencia del infierno: si algo cuenta como texto de prueba, deben ser las palabras de una de las parábolas de Jesús.

Aquí hay una simetría entre la suerte de los justos y los injustos. Se dice que los justos recibirán «en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo». (v. 34) Pero heredar algo es dárselo como posesión propia, y la frase «comienzo del mundo» apunta a una realidad última, no condicional. Los injustos, de manera similar, son consignados al «fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles», el cual debe, por lo tanto, ser tan fijo e inalterable como la voluntad de Satanás contra Dios.

La palabra traducida como «eterno» aquí (aiōnios, que se basa en el significado de «infinito» inherente a su raíz indoeuropea, *aiw-, al igual que nuestra palabra «siempre») siempre se usa en ese sentido en el Nuevo Testamento, principalmente para «vida eterna».

Pero lo más importante es que Jesús utiliza el mismo término para la duración del castigo que para la duración de la vida. Lo que vale para uno, entonces, debe valer para el otro. Si la vida es eterna, el castigo es eterno.

PUBLICIDAD

El término para el castigo, también, tiene connotaciones de tormento, como de hecho la palabra «fuego» sugiere. «Algunos se engañan a sí mismos -dice San Agustín en la Catena- diciendo que el expresado fuego eterno no es la pena eterna: previendo esto el Señor, concluyó su sentencia diciendo así: E irán éstos al suplicio eterno y los justos a la vida eterna.».

Hart muerde la bala. Para hacer que la eternidad del infierno parezca dudosa, hace dudar de la del cielo.  Así es como interpreta Mt 25:46 en su reciente traducción del Nuevo Testamento: «E irán estos al castigo de la Era y los justos a la vida de esa Era».

¿Qué? «El aterrador lenguaje usado por Jesús en los Evangelios», asegura Hart en su columna del New York Times, «cuando se lee en el griego original, no ofrece los dogmas infernales que casualmente asumimos que están allí». Por lo menos su traducción se asegura de que no se cumpla. Pero, de manera similar, no cumple con el dogma del Cielo. Cada promesa que Jesús hace acerca de la vida eterna se convierte, en la interpretación de Hart, en una promesa acerca de «la vida en la Era».

Pero el infierno no es simplemente una verdad que Jesús enseña y afirma indirectamente en muchas ocasiones (por ejemplo, como cuando dice que hubiera sido mejor para su traidor no hubiese nacido, Mt 26:24). Como señalan los Padres, resuena en nuestros corazones, no porque ya esté «ahí», sino porque somos conscientes de que tenemos la libertad de rechazar a Dios y el bien. Y sentimos que las oportunidades eventualmente llegan a su fin. Podemos ubicarnos en el mal, y una verdadera actitud de penitencia no reconoce ningún reclamo a Dios para rescatarnos. (Salmo 51:4)

Hart y otros escritores recientes se esfuerzan por negar la verdad, pero las palabras permanecen.

Acerca del autor:

Michael Pakaluk, un erudito de Aristóteles y Ordinario de la “Pontifical Academy of St. Thomas Aquinas”, es profesor en la “Busch School of Business and Economics” en la Universidad Católica de América. Vive en Hyattsville, MD, con su esposa Catherine, también profesora en la “Busch School”, y sus ocho hijos.

18 comentarios en “¿Por qué creen los cristianos en el infierno?
  1. Ciertamente, a mi me han contado unas cuantas almas, de lo terrible que es el infierno. Me imagino todos los opinadores habrán sidoadvertidos del infierno por algunas otras almas.
    Ah y también me imagino creéis en los duendes, Papá Noel, y el ciervo Rodolfo. Y de pasada el Conde Drácula Vampiro, los Zombies y el Rey Arturo.
    Por favor!!!

    1. Creemos en el infierno porque Jesús habla unas cuántas veces de él en el Evangelio. Y los que somos cristianos, creemos en Jesús y no en los duendes que te cuentan a ti cosas o en tus alucinaciones.

    2. 🤦‍♀️,! Qué ignorancia! Cualquier mens0. sabe que solo las almas que están en el purgatorio pueden, con permiso de Dios, comunicarse con personas vivas: en el infiern0 no hay posibilidades de salir, ni a dar una platicadita con los que fueron sus compinche$ más cercanos.
      Y el Conde Drácula si existió, fue como de el año 1500 y Papá Noel no es otro que San Nicolás de Bari,
      cualquier brut0 lo sabe y el rey Arturo, no se sabe hasta qué punto es verdad o leyenda…. Ésas almas que te dicen éso, solo traen una sábana encima, y te tomaron el pelo, 🤤

  2. No sólo por falta de Fe sino también por falta de sentido común, por pensamiento débil, huyen del misterio -la eternidad de las penas del Infierno- para caer en el absurdo de un mundo en el que el tantas veces repetido triunfo de los malvados se va a prolongar eternamente con la salvación automática de esos mismos malos que hoy es doctrina común. Igualados para siempre el verdugo y la victima. O sea por no aceptar el misterio caen de lleno en el absurdo y el escándalo de una existencia en la que el triunfo del malo es frecuentísimo.

  3. Si hoy en día se predica sobre las bondades del hombres, como si el hombre no fuera un lobo para otro hombre. Otro tic que tienen los predicadores es que en las sociedades primitivas donde no hay nada los niños ríen, las mujeres cantan y se ayudan mutuamente y los ancianos son bonachones, sólo somos malos y desgraciados en las sociedades occidentales. ¿es que acaso no hay guerras en los paises africanos entre tribus?. En el siglo VIII o IX o el que usted quiera antes de Cristo las sociedades eran primitivas y acaso no se estaban dando de leches. Roma fundo un gran Imperio con sangre, pero antes de ser un gran Imperio eran unas tribus primitivas que no tenía nada, pero que a través de la sangre dominaron a otros. Pero es que coja usted la historia en tiempos remotos, antiguo medieval o reciente que quiera y y geograficamente al azar, siempre nos hemos estado dando de palos. El ser humano de hoy, ayer, y mañana, del este el oeste norte y sur, tenemos la naturaleza caida y los 7 pecados capitales.

    1. Efectivamente, Maria, ese es un error que abrazo el Marxismo y enarbola como signo de identidad: El hombre es bueno por naturaleza, y si no lo es…se debe a que se ha recibido una educación adecuada o determinadas ayudas o políticas;
      Ese falso dogma es literalmente destrozado por uno de los mejores escritores de todos los tiempos, Fiódor Dostoievski: Crimen y Castigo, Los Hermanos Karamazov, y sobre todo Memorias del Subsuelo, son las obras que más han profundizado en el interior del hombre, y su resultado es que el hombre esta constituido por una pluralidad de fuerzas contradictorias que pugnan entre si, en cada persona tiene lugar cientos de batallas a lo largo de su vida…su influencia es tal que dio lugar al Psicoanálisis, e influyo en Freud o el propio Nietzsche…pero el Marxismo que cuaja en la propia Rusia con la URSS, lo trato de marginar porque destroza lo que es un dogma de fe del Marxismo.
      Y es evidente ¿Cuantas veces vemos a personas contradictorias? Por ejemplo, personas adictas a algo que lloran amargamente su adicción, y sin embargo, continúan actuando para satisfacer su adicción, es decir, personas en las que tienen lugar batallas internas…..si se leen con atención los Evangelios, Jesús se ofrece a todos pero distingue que hay hijos del Diablo, que manda a sus discípulos como ovejas entre lobos, es decir, Jesús es plenamente consciente de que hay personas en las que predomina el mal, lo que presenta es el arrepentimiento de los pecados pero en ningún caso aplaude el pecado.

      1. Rafa estoy totalmente de acuerdo contigo, Crimen y Castigo es el reflejo de las contradicciones humanas. Las personas somos imagen de Dios, y por eso estamos inducidos al bien, pero luego están las fuerzas mundanas de sobrevivencia y nuestra naturaleza caída. Somos capaces de vanagloriarnos y aprovecharnos de un admirador enamorado, para darnos importancia ante los amigos, sin importarnos sus sentimientos. Intentamos también sobresalir en las cuadrillas, trabajos, incluso dentro de la familia, pero luego lloramos por los niños hambrientos de Africa, igual también porque están lejos, o porque quedamos muy bien entre los amigos colaborando con una ONG. El corazón humano es complejísimo. Este es un debate que no admite las simplezas, de buen salvaje, o de que la sociedad es culpable de las injusticias, porque la sociedad somo uno a uno individualmente, añadido los políticos que también son individuos con sus miserias.

        1. Totalmente de acuerdo, Maria, de hecho daría un apunte más tirando del psicoanálisis, una cosa es nuestro «Ser», que solo Dios conoce, y nosotros desconocemos (nos percibimos pero realmente no sabemos quienes somos), y otra cosa muy distinta es nuestro «yo/ego», esté es ficticio, creado por nosotros mismos para desenvolvernos en la vida, en torno a la imagen que de nosotros mismos vemos reflejada en el espejo…aceptamos ser medico, ingeniero o cualquier otra cosa, pero no somos eso, eso tan solo es una circunstancia pasajera en nuestra vida, pretendemos ser deseado y/o desear, y que los demás acepten nuestro «yo», pero lo cierto es que el yo puede no tener nada que ver con la esencia de nuestro ser, e incluso podemos llegar hacer una vida de espaldas a nuestro «ser»…..para los Cristianos, el sentido de nuestro «Ser» esta en Dios, y Jesús fue el liberador, todos necesitamos recibir amor para existir, y por ese amor hacemos cualquier cosa…sonreír, ser simpáticos aunque estemos tristes, etc…sin embargo, ansiando la aceptación del otro y su amor, Jesús nos revelo que Dios Padre nos ama (Gracia) y además de una forma individual e infinita, ese Amor nos libera de todas las ataduras de este mundo para que seamos libres, y la libertad se realiza a su vez amando (dando sin esperar nada a cambio), en nuestra mano esta vencer nuestras batallas internas para escoger el camino que lleva a Dios y a la Salvación. Cristo dirá al final de nuestras vidas si supimos hacerlo bien o no.

          Sobre el autor tratado por el Columnista, me gustaría que explicase Apocalipsis 6 9-10 «Cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar con vida a los que habían sido asesinados por la Palabra de Dios y por el testimonio que habían dado. Gritaban con voz potente: Señor santo y veráz, ¿cuando juzgarás a los habitantes de la tierra y vengaras nuestra sangre?»

          Parece que según esta extraña forma de pensamiento, si las victimas inocentes piden venganza es que son unos seres crueles y malignos porque a pesar de que les cortaron la cabeza y los torturaron, se les exige que perdonen para no perturbar el «buen rollo cósmico» del Universo, y los asesinos unas bellas personas a las que hay que perdonar sí o sí …hagan lo que hagan …lo que no me explico es como no han propuesto a Satanás para recibir el premio Nobel de la Paz, ya puestos a decir disparates.

          Un saludo Maria

  4. Los predic4dores prefieren hablar de la bondad de Dios, al grado de parecer un dios bonachón, del que todo mundo puede 4busar.
    Y éste hombre y todos los que niegan el infiern0, lo que quieren es pecar sin consecuencias. Son cob4rdes, vile5, mezquin0s, mal agradecidos, hijos de… sabe quién , y tr4mposos , y les gusta decir «Dios es amor y no conden4 a nadie» .
    Sí, así es DIOS NO CONDEN4.
    El mayor pesar será que el hombre se conden4 a si mismo. Así que si sigue éste así, puede decir.
    YO, y únicamente YO , soy el que me he conden4do a mi mismo. Y verá que el infiern0 SI existe.

  5. El tal HART, no es teólogo, es un corrupto intelectual. Un tontologo al uso, pues el sabe muy bien que Cristo nos dejó claro que velasemos porque no sabíamos el día ni la hora. Y misericordiosamente nos pedía que nos arrepintiesemos y nos conviertiesemos precisamente para ir a Dios y evitar el infierno que es la ausencia absoluta de Dios. Hay que ser muy estupido o muy cínico para pretender negar el infierno. Este es de la escuela de Carlo Maria Martini, y de un tal Bergoglione, el mandamas del Vaticano. Y no lo digo yo, lo dice un amigo del trilero patagónico, un tal Scalfari.

  6. Rafa, pues ha dado en el clavo… al menos respecto a mí. Yo no creía en el infierno. Bueno. Ni creía ni dejaba de creer. Me eduqué en colegio católico, pero de eso nada. Deben llevar décadas sin hablar del infierno en los coles porque yo ya pinto canas. Y ciertamente no había padecido la maldad humana de manera cruel, como usted dice. Cuando me tocó padecerla hace unos años, el tema revivió en mí porque el deseo de justicia es innato al ser humano y ese señor un engañabobos. Aunque también es cierto que es un misterio que no alcanzo a entender. Tengo clara la existencia del infierno y de Satanás y su influencia en el mundo. Pero tengo cuestiones no resueltas respecto a la justicia de Dios.

    Una pregunta, si alguien puede responder. Lo pregunté otro día y no me respondieron o no vi respuesta.
    Cuando María pise la cabeza de la serpiente, ¿qué pasará con el infierno y los allí estén?
    Si no tenemos ‘mérito’ por el bien hecho porque todo es debido a la gracia, ¿por qué tenemos ‘responsabilidad’ por el mal que Satanás consigue de nosotros?
    Pregunto desde la ignorancia. No por mal. Y repito que ese señor del artículo me parece un impresentable.

    1. Hola Betsaida; Voy a contestar desde la ignorancia y mis limitaciones. El ser humano es un ser caído, como dice San Pablo en Romanos 3 23-24 «Todos han pecado y estan privados de la presencia de Dios. Pero son absueltos sin merecerlo, generosamente, por el rescate que Jesucristo entregó» Lo primero es obvio, el ser humano es un ser fustrado, ansia la plenitud pero no la alcanza con nada; es un ser que se siente solo, incompleto, siente el vacío existencial; Romanos 8 10 «Pero si el Mesías está en vosotros, aunque el cuerpo muera por pecado, el espíritu vivirá por la justicia» Creo que ahí se desprende que si Jesús nos ha llevado a un estado de Gracia, para que opere la Gracia se requiere de «disponibilidad», es decir, sin Gracia no hay salvación pero aunque la Gracia esta ofertada, precisa para desplegar sus efectos en la persona de que está abra su corazón a la Gracia, y solo entonces experimenta una transformación. Dicen que la puerta del corazón es la única que se abre desde dentro, no desde fuera. La Salvación no opera por retribución, es decir, si soy bueno y hago tantas cosas buenas…accedo al Cielo, si no que opera ofreciéndose a los seres humanos, y despliega sus efectos al aceptarse, abriendo el corazón, como consecuencia de ello, transforma a la persona y está comienza hacer cosas buenas. La polémica de San Pablo, Salvación por Fe y no por obras que luego se corrige en otros libros del Nuevo Testamento.

    2. (2) El ejemplo por excelencia de disponibilidad es el dado por la Virgen Maria en Lucas 1 38 cuando responde al Arcángel «Respondió María: Aquí tienes a la esclava del Señor: Que se cumpla en mi tu palabra» Dependemos de Dios de forma total y absoluta, es decir, dependimos, dependemos y dependeremos, pero Dios nos concede libertad; nuestra dependencia no es al modo amo y esclavo, sino padre/hijo, es una dependencia filial y amorosa.

      Satanás no consigue nada de nosotros con nuestra perdición, pero Satanás odia al ser humano, ansia su exterminio, su más completa aniquilación. Este odio al ser humano, y esto lo atestiguan exorcistas, es debido a que el ser humano esta hecho para poder llegar a ser reflejo de Dios Padre, ahí radica la grandeza del ser humano. Dicen los antiguos Sabios Judíos que cuando ele Génesis dice que el hombre fue hecho a «imagen y semejanza de Dios» se refiere a que el hombre fue hecho por Dios para poder asemejarse a él, ese es el fin primordial del ser humano, pero no lo puede hacer solo, necesita a Jesucristo.

    3. Hola Betsaida.
      Recuerdo que le contesté sólo a la primera pregunta. No me voy a extender pero creo recordar que puse, en resumidas cuentas, que
      quien pisa infierno, allá se queda para siempre.
      En cuanto a la segunda pregunta, sin ser yo experta en nada, nosotros estamos marcados por el pecado, de forma que sólo por el sacrificio de Jesús somos justificados delante del Padre.
      Una vez escuché decir al párroco algo que me impactó muchísimo. De haber cargado Jesús con todos los pecados de la humanidad, el Padre, en ese momento, no veía al Hijo, sino el aborrecido pecado. Dios, que es la pureza infinita, no puede contemplarlo y aparta su mirada ante el espectáculo de todos los pecados de la humanidad y por eso el Hijo clama al Padre el por qué de su abandono.
      Bueno, él lo explicó mucho mejor…
      Así que eso me dió mucho que pensar. Si Jesús que era limpio pudo «provocar» esa reacción en el Padre, qué no le provocaremos los mortales que hemos nacido con la marca del pecado a la que añadimos los pecados personales.
      Nuestra responsabilidad es mayor cuanto menos espaldarazo demos al pecado y cuanta mayor resistencia pongamos ante la misericordia inconmensurable de Dios.

  7. Cada vez estoy más convencido de que quienes niegan la existencia del Infierno, y creen que son crueles aquellos que sí creen por el hecho de creer en algo horrible, no conocen la maldad y la crueldad humana; todos los días, y por desgracia, se cometen maldades y crueldades en todos los puntos del planeta, y muchas de ellas son muy difíciles de ver sin vomitar y estremecerse el corazón. Desde un punto de vista lógico, resulta difícil pensar en que tras la muerte biológica «pelillos a la mar», todo buen rollo entre alguien que tortura a alguien, arrancándole los miembros y la piel, prolongando su agonía, y la victima. El ser humano tiene un sentido y esperanza de Justicia, y no tiene mucho sentido que más alla de la vida biológica, continué el mal campando a sus anchas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *