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Lo correcto por los motivos equivocados
Micer Marsilio Cassotti and His Wife, Faustina by Lorenzo Lotto, 1523 [Museo del Prado, Madrid]
The Catholic

Lo correcto por los motivos equivocados

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23 agosto, 2017

Micer Marsilio Cassotti and His Wife, Faustina by Lorenzo Lotto, 1523 [Museo del Prado, Madrid]

Por Casey Chalk

La semana del 23 al 29 de julio fue la Semana nacional de toma de conciencia de la planificación familiar natural (NFP, por sus siglas en inglés), un acontecimiento promocionado por la página web de la Conferencia de obispos católicos de Estados Unidos (USCCB, por sus siglas en inglés) y comentado por varios blogueros de esta religión. Aunque muchos fieles elogian al evento abiertamente, otros ofrecen un relato más honesto y vulnerable de los desafíos relacionados con la búsqueda de la fidelidad a la doctrina católica. Una de las razones por las cuales la NFP es un tema controversial y difícil —aun dentro de los círculos católicos devotos— es debido a que la forma en la cual comúnmente se presenta con frecuencia sucumbe a una corriente del americanismo (herejía), la cual cree que la fidelidad a Cristo puede unirse con facilidad a la búsqueda del éxito material y satisfacción personal.

El americanismo era un conjunto de creencias y prácticas teológicas, populares en la década de 1890, pero condenado por el papa León XIII. La mayor parte cae dentro de la tendencia más amplia del modernismo; también incluía el respaldo de una clara división entre la Iglesia y el estado, a pesar de que este movimiento también remarcaba la singularidad y excepcionalismo de los estadounidenses, la nación y la Iglesia de este país.

El papa León XIII en la encíclica Testem benevolentiae nostrae de 1899 criticaba al particularismo estadounidense y rechazaba la idea de que «algunos que conciben y querrían que la Iglesia en Estados Unidos fuera diferente de lo que es en el resto del mundo». Los debates acerca de si la descripción de León reflejaba la realidad en el país decayeron en gran parte en los años que siguieron, pero la premisa subyacente del excepcionalismo estadounidense todavía se filtra en algunos aspectos del catolicismo allí.

Vemos la sutil influencia de esta actitud en los escritos o enseñanzas católicas que enfatizan que obedeciendo la doctrina hará «que todo sea mejor». Dicho pensamiento supone que todo lo que sea correcto y bueno debe ser con seguridad «más fácil», «más feliz» o «más satisfactorio». La vida católica, así dice esta lógica, puede ser la vida estadounidense por excelencia, con el buen puesto de trabajo de clase media, la casa suburbana, y la cerca de color blanco, excepto que en vez de dos hijos la familia tiene tres o cuatro.

Parte de la literatura sexual católica y de la NFP caen precisamente en esta trampa. Por ejemplo, Holy Sex!: A Catholic Guide to Toe-Curling, Mind-Blowing, Infallible Loving por el doctor Gregory Popcak (en esencia un pensador ortodoxo) sostiene, como el título sugiere, que seguir la enseñanza católica acerca de la sexualidad le dará a las parejas una experiencia más feliz y más excitante en el dormitorio. Otras organizaciones NFP alegan que la metodología mejorará no solo nuestra vida sexual, sino que casi todo lo demás de la vida de casados. La página web de The Couple to Couple League afirma: «Los métodos modernos de la NFP son tanto o más efectivos que las opciones de anticoncepción excepto la esterilización».

Cualquiera que haya buscado practicar la NFP —en especial con otras personas de ideas afines que buscan obedecer la doctrina de la Iglesia— sabe que es una tontería. La NFP sirve para prevenir un embarazo si la mujer tiene un ciclo claro y consistente. No es el caso de muchas mujeres. Observar la NFP «en forma efectiva» bajo tales circunstancias en la práctica significa abstenerse del sexo por semanas, meses y posiblemente hasta por años en situaciones poco comunes.      

Más fundamentalmente, esta idea acerca de que seguir a Cristo y a Su Iglesia debería ser «mejor», «más feliz» o «más fácil» no es enseñanza del Evangelio. Es ideología materialista y utilitaria cubierta con vestiduras católicas. ¿San Pablo buscaba persuadir a la caprichosa Iglesia corintia de su mala conducta sexual recurriendo a su deseo de vivir vidas «más satisfechas», románticas y sexualmente gratificantes?

No, por el contrario, manifestó, «¡Huid de la fornicación! Todo pecado que comete el hombre queda fuera de su cuerpo; mas el que fornica, peca contra su propio cuerpo. ¿O no sabéis que vuestro cuerpo es santuario del Espíritu Santo, que está en vosotros y habéis recibido de Dios, y que no os pertenecéis? ¡Habéis sido bien comprados! Glorificad, por tanto, a Dios en vuestro cuerpo. (1 Corintios 6, 18-20)

Es un catolicismo en la cama con el americanismo el que buscaría unir la doctrina de la Iglesia con el éxito material. Los católicos en lugares como Paquistán, Irak, Congo y China, donde la pobreza y la persecución son la situación diaria de los creyentes, no se dejan engañar por semejante tontería.

Esto, por supuesto, no quiere decir que la NFP de hecho no tenga beneficios significativos para el matrimonio. La página web de USCCB ofrece varios, incluidos construir una confianza y cooperación más fuerte entre los esposos, inculcar la virtud y moderación, y una mejor comprensión del cuerpo de la mujer y el ciclo. No obstante, solo el último de los puntos en verdad importa: «¡[NFP] honra el designio de Dios para el amor en el matrimonio!» Como católicos, practicamos la NFP porque buscamos obedecer a Cristo y Su Iglesia, no porque pensamos que nos brindará estilos de vida más felices en el camino a la realización personal.

Celebraré cinco años de casado —y de arreglármelas con la NFP— este mes. Puedo dar fe de sus beneficios reales tanto en la relación con mi esposa y mi propio crecimiento espiritual. Sin embargo, como antiguo protestante que pensaba que usaría métodos anticonceptivos de por vida, nunca creí la propaganda de la NFP con la que nos insistían mientras nos preparábamos para nuestros votos. Nuestro matrimonio lo soportó: en 2016, el virus Zika se propagó en Tailandia, donde vivimos. Hacía poco que estábamos esperando a nuestro tercer hijo. Todos, incluso algunos queridos amigos protestantes, nos instaron a que utilizáramos anticonceptivos en vez de abstenernos. Elegimos esto último, y fue difícil. No hubo aspecto positivo allí.

La gran mayoría de los estadounidenses sabe que la vida sin anticonceptivos hace que sea desorganizada, difícil  y un obstáculo a la satisfacción de los objetivos personales y profesionales de uno. Ninguna racionalización de «mejore su vida sexual» los persuadirá hacia otra dirección. Fijar nuestro estándar a esa altura —como muchos defensores de la NFP lo hicieron— es restarle valor no solo a la NFP sino a la Iglesia y en última instancia a Cristo.

Obedecemos porque amamos. En esa obediencia, encontramos una alegría más grande y verdadera que trasciende este mundo y nos une con nuestro amor más real, Jesús, el Dios viviente. «Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Os he dicho esto, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea colmado» (Juan 15, 10-11). Cristo no se refería al gozo de una experiencia más excitante en el dormitorio.

Acerca del autor:

Casey Chalk vive en Tailandia, es escritor y editor del sitio web ecuménico Called to Communion, y estudiante gradudado de la Escuela de Posgrado en Teología de Notre Dame en Christendom College. Además, escribió acerca de la comunidad de refugiados paquistaníes en Bangkok para New Oxford Review y Ethika Politika.

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2 COMMENTS ON THIS POST To “Lo correcto por los motivos equivocados”

  1. Cristóbal Orrego dice:

    La síntesis del artículo es, me parece, lo siguiente: (a) Muchos católicos suelen promover la PFN por sus mejores consecuencias (utilidad), incluso en competencia con los métodos anticonceptivos, como, por ejemplo: (i) mayor eficacia en evitar el embarazo (salvo que la esterilización); (ii) vida sexual más plena y placentera; (iii) vida familiar más fácil y satisfactoria. Enseguida, (b) el autor hace ver que esos argumentos son similares a los del americanismo condenado por León XIII. Concluye (c) que no debe aceptarse la PFN por esas razones, sino por las razones sobrenaturales por las que se acepta el cristianismo, que frecuentemente no lleva a ninguna ventaja material, ni a una vida más placentear, sino a desventajas, sufrimientos y la pérdida de la honra y la vida. Magnífico. (El autor no entra en el otro tema, el del abuso de la PFN por usarla sin motivo que la justifique).

  2. Echenique dice:

    Se me ha hecho muy complicado este artículo. Los métodos de diagnóstico de la fertilidad, comúnmente llamados métodos naturales, a pesar el el buen diganóstico puede precisar de instrumentos artificiales, sirven tanto para aplazar un embarazo como para acertar en el embarazo. Cuando un embarazo se aplaza sine die sin motivo que lo justifique se peca tan mortalmente como con la píldora anticonceptiva. ¿ Cuesta mucho decir esto ? ¿ O qué es lo que se ha querido decir ? No he entendido nada. Ya lo siento.