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Habla una madre que cría a sus hijos

The Lincoln Family by Francis Bicknell Carpenter (engraving by John Chester Buttre), 1865 [New York Historical Society]
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Por Randall B. Smith

Recientemente escribí un artículo, “La feminidad tóxica “, que no tenía nada que ver con la feminidad tóxica. Hablé fue de la necesidad de nuestra cultura de restablecer las normas de “mansedumbre” y encontrar mejores formas de preparar a los hombres jóvenes para la adultez, incluídas las responsabilidades del matrimonio y la familia. Los seres humanos son biológicamente “adultos”, es decir, pueden reproducir la especie a los quince o dieciséis años. Las sociedades deben decidir si son capaces de asumir esas responsabilidades o sufrir las consecuencias. Hoy simplemente hemos decidido sufrir las consecuencias.

Después de que publiqué el artículo, una buena amiga, madre de tres hijos, me escribió “Buen artículo, pero…”

Oh, oh…

Tenía, dijo, una “pregunta seria”. Es una mujer apasionada e inteligente a quien conozco desde hace muchos años y es una escritora consumada por derecho propio, así que permítanme dejarla hablar por sí misma:

“¿A dónde iría hoy un joven adulto para encontrar un adulto con quien pasar el rato y así poder madurar? ¿Quién en la vida pública parece un adulto según tu experiencia? Yo le presentaría a cualquiera de mis tres hijos, incluido el socialista de 22 años y el bebé de 15 años que todavía tiene mucho que crecer, a prácticamente CUALQUIERA (una o dos excepciones) de los maestros que tuve en mi escuela (por no hablar de líderes cívicos, figuras deportivas, figuras de entretenimiento) por su  virtud cristiana y su virilidad”.

Ella tiene un buen punto. Hay muy pocas figuras en la vida pública que podría señalar como un buen modelo para los jóvenes. Esto tiene mucho que ver con el abaratamiento del discurso público y la corrupción de los medios de comunicación. Hay muy pocas conversaciones “adultas” en los medios modernos. Todo está subsumido al “entretenimiento”. Y un adulto razonable y maduro que habla apasionadamente, con sensatez, sobre un tema no es tan entretenido como un loco.

Así que renunciamos a las figuras públicas. Un hijo necesita participar en actividades en las que la seguridad y el bienestar de los demás dependan de que él haga su trabajo con habilidad y excelencia, y en que su seguridad y bienestar dependan de que otros hagan su trabajo con habilidad y excelencia.

Pero volvamos a nuestra madre devota. Ella hace esta petición:

“Algo que no entendí antes de criar a mis hijos, y antes de tomar dirección espiritual con mujeres, es que el corazón de un hombre es en realidad más frágil que el de una mujer en ciertos aspectos, y muchas mujeres no tienen idea de cuán casualmente crueles son con los hombres en sus vidas. Miro a mis hijos y veo, con todas sus faltas, cuán buenos, puros y nobles son sus corazones, cuánto quieren agradar y veo cómo el mundo está decidido a decirles que son horribles todo el tiempo, y piensan lo peor de ellos, y temo que sean derrotados y convertidos en cínicos.”

“Incluso las jóvenes católicas sensatas que conozco siempre están diciendo cosas como: ‘Voy a criar a MI hijo para que no sea tóxico’, como si miraran en sus niños inocentes, ¡sus niños pequeños! -y ven monstruos incipientes – una naturaleza que tiene que ser derrotada o hecha de otra manera, en lugar de una belleza para ser amado, admirado y ayudado a madurar.

“En mi experiencia, TODAS las instituciones y personas que se supone son sus defensores y referencia están fracasando. Mencioné a las mamás que piensan que tienen que arreglar a sus niños tóxicos. Pero también la escuela secundaria de sus hijos en donde la dirección del campus está manejada por mujeres y donde los retiros no tienen que ver con Jesús y aspirar a ser como Él, sino que comienzan con la suposición de que son agresivos y están enojados, y donde se dan clases sin cesar sobre no ser matones y no ser crueles. En resumen, nadie en la cultura los AMA o cree en ellos, y nadie espera que sean buenos. Ellos toman estas hermosas almas llenas de nobles aspiraciones y anhelos de ser nobles y las acusan sin cesar de motivos malvados que deben ser derrotados. Son vistos como problemas, de los cuales lo más que se puede esperar es una cierta restricción de bajo nivel del comportamiento criminal. Es desalentador. Y en algunos casos, creará los mismos resentimientos contra lo que intenta inocularse.”

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“Me tomé muy en serio lo que les pasó a los niños de Covington. Uno de mis hijos tiene una gran sonrisa, incómoda, como la del joven del caso. Podría haber sido él. La facilidad con la que la propia escuela de los niños, el obispo, los líderes de la Marcha por la Vida, etc., hicieron una conclusión equivocada fue, a mi juicio, un punto a favor del curso. A nadie le gustan o entienden los niños, y esto en sí mismo es una crueldad masiva y tóxica “.

Como mujer y madre de tres hijos supongo que ella sabe.

Nadie debería querer reintroducir los estereotipos que no fueron útiles en el pasado y que serían peores ahora, como los llamados roles “tradicionales” que en realidad no existían mucho antes de los años 50 en Estados Unidos y no han existido durante mucho tiempo, ya que, más bien, debemos considerar más seriamente las dificultades que surgieron cuando los padres comenzaron a trabajar durante largas horas fuera del hogar. Tanto niñas como niños se desempeñan mejor con ambos padres criándolos y enculturándolos con miras a hacerlos capaces de convertirse en buenos padres algún día.

Una cultura que dedica muy poco tiempo a educar a sus hijos adolescentes para llevar una vida matrimonial exitosa y la mayor parte del tiempo hablando con ellos sobre el sexo -como si eso fuera lo único que necesitan saber sobre el matrimonio- y buscan por encima de todo que sean “exitosos” financieramente en las carreras de negocios, los están preparando para un dolor de cabeza crónico y muchos años de soledad innecesaria.

Acerca del autor

Randall B. Smith es el profesor de Teología de Scanlan en la Universidad de St. Thomas en Houston. Su libro más reciente, “Leyendo los sermones de Tomás de Aquino: Una guía para principiantes”, ya está disponible en Amazon y en Emmaus Academic Press.

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