Infovaticana
Destruir a la libertad en el nombre de la libertad
The Catholic

Destruir a la libertad en el nombre de la libertad

thecatholic
22 noviembre, 2016

Por el padre Mark A. Pilon

Un documental reciente de la PBS exploraba la lucha de las jóvenes musulmanas para recibir educación en sus países de origen. El mayor obstáculo es el miedo a los talibanes, los cuales pueden retornar al poder algún día. Sin embargo, otra dificultad son sus familias musulmanas. Los padres las obligan a casarse a una edad temprana. En esas sociedades, la dignidad de las mujeres pasa desapercibida en materia educativa.

Es triste ver cuando los propios padres de las muchachas son los que frustran el deseo natural de aprender. No obstante, el problema más profundo se relaciona con una fundamental falta de respeto por la dignidad de la persona, hombre o mujer, en esas sociedades bastante primitivas.

Por otro lado, muchos padres en occidente, que piensan que son muy instruidos en lo que respecta a los derechos de los hombres y las mujeres, no logran distinguir la creciente falta de respeto por la dignidad de la persona en nuestras propias sociedades, a pesar de leyes y constituciones que en apariencia protegen a los derechos humanos.

Hoy en día, las naciones occidentales perdieron cualquier interpretación válida de los derechos naturales dado que esta debilitó sus motivos racionales. Esos motivos en última instancia requieren un legislador, muy por encima de las limitaciones del derecho positivo humano.

Los padres musulmanes pueden estar dañando en forma temporal a sus hijas al negarles la educación. Sin embargo, los padres occidentales hacen uno mayor a los suyos al brindarles una que socava su verdadera dignidad humana. ¿Es un mal más grande negar a los propios hijos una educación básica y la alfabetización que someterlos a un sistema educativo que con seguridad destruye su inocencia y su sentido natural de la vergüenza, en tanto que debilita el sentido moral?

Con seguridad eso es lo que en occidente hacen nuestras escuelas con su sexualización deliberada de los niños en sus primeros años. No contar con una educación no contamina el alma o hace menos probable que alguien logre la salvación, aunque haga más pobre a la vida humana.

No obstante, la sexualización por medio de ideólogos radicales hiere el alma de manera grave. Hace que convertirse en un humano pleno y salvarla sea mucho más difícil para los productos de dicha «educación».

La socióloga alemana Gabriele Kuby escribió un libro magistral, La revolución sexual global, el cual documenta la destrucción deliberada y sistemática de la inocencia de los niños, especialmente en occidente, mediante una intensa sexualización por parte de programas educativos financiados por el gobierno.

La tesis central de su libro trata acerca de cómo la libertad humana se está destruyendo en el nombre de la libertad, esto es, por una loca búsqueda de libertad absoluta, lo que está llevando —de manera inevitable— a una nueva forma de totalitarismo. Es un libro inquietante, cuando menos.

Lo que está sucediendo en su Alemania natal y en muchos otros países de la Unión Europea va mucho más lejos de lo que observamos hasta ahora en nuestro propio país. Allí es un problema específico donde los padres no tienen otra salida más que irse del país. Este tiene una ley de educación extremadamente restrictiva y obligatoria, la cual en efecto fuerza a los padres a enviar a sus hijos a escuelas dirigidas por el estado. Además, la ley prohíbe en forma absoluta la educación en el hogar. Los padres se ven en la trampa de exponer a sus hijos a la educación sexual más degradante imaginable.

A la luz de esta negativa a los derechos de los padres, y los programas denigrantes de sexualización que los niños deben cumplir, la pregunta obvia es: ¿qué opinan los obispos alemanes de todo esto? La jerarquía alemana durante la era nazi fue condenada por su incapacidad de oponerse en forma abierta y vigorosa a ese régimen demoníaco y sus horribles ataques a los derechos naturales de sus ciudadanos.

Entonces, ¿qué se dirá en el futuro acerca de la omisión de la jerarquía actual en defender los derechos naturales de los padres alemanes?

Aunque en realidad es peor, de acuerdo con Kuby. Pareciera que o está mirando para otro lado o con certeza apoyando esos programas sexuales degradantes, algunos hasta son ofrecidos por asociaciones católicas alemanas. Es evidente que la jerarquía no tiene un programa alternativo, sino que simplemente les permite a esas asociaciones operar a pesar de que adoptan los programas y métodos de enseñanza desarrollados por el sistema educativo secular.

Los esfuerzos de los padres en este país para resistir las formas más extremas de dicha educación han sido admirables en comparación, pero los enemigos ahora definitivamente están en la puerta. Podemos ver las mismas tácticas y estrategias utilizadas en Europa para imponer este mal en familias que ahora son presionadas también aquí.

Estos ideólogos sexuales son implacables. Su verdadero objetivo es un modo totalitario de gobernar, propiciado por una revolución cuya finalidad es la corrupción de los niños, sus futuros peones, y la destrucción de la familia, el gran obstáculo para sus ambiciones.

El gobierno de Obama lo reveló con la disposición prematura que ordenaba la cobertura del seguro médico universal de anticonceptivos y medicación abortiva; y esta batalla recién está comenzando. Los clones educativos de aquellos revolucionarios sexuales europeos están esperando tras bastidores, en búsqueda de la siguiente oportunidad de exigir la peor clase de sexualización inhumana de los niños.

La mayoría de los obispos aquí están atentos a estas amenazas e hicieron esfuerzos por combatir dichos programas. Sin duda, discutirán este y otros problemas en la semana durante su encuentro anual de otoño en Baltimore. No obstante, días mucho más difíciles están por venir y su determinación de luchar contra el gobierno y sus programas será seriamente puesta a prueba.

Necesitarán mucho apoyo de los laicos católicos, quienes personalmente deben tomar la delantera en esta batalla, no solo por la libertad religiosa sino por la supervivencia de la libertad misma.

Acerca del autor:

El padre Mark A. Pilon, sacerdote de la Diócesis de Arlington, Virginia, recibió un doctorado en Teología Sagrada de la Universidad Santa Croce en Roma. Es excoordinador de Teología Sistémica en el Seminario Mount St. Mary, exeditor colaborador de la revista Triumph, y exprofesor y catedrático visitante en Notre Dame Graduate School of Christendom College. Escribe con regularidad en littlemoretracts.wordpress.com.

thecatholic


ONE COMMENT ON THIS POST To “Destruir a la libertad en el nombre de la libertad”

  1. Echenique dice:

    Buen trabajo, muy bueno. Hace falta en la Iglesia una buena encíclica contra el gender y no las concesiones que le estamos otorgando con la excusa del diálogo y el encuentro. Ellos no dialogan; imponen sus dogmas genderianos y nos quieren llevar a la cárcel a quienes no nos sometemos al pensamiento único.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.