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Desmontando el mito del «culto» a la Madre Teresa

Luciano Mellace/Reuters
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Por Inés A. Murzaku

El New York Times publicó recientemente un artículo de opinión titulado «¿Fue la Madre Teresa una líder de culto?». En él se tildaba a las Misioneras de la Caridad (MC) de sectarias y a la Santa Madre Teresa de ser más una líder de culto que una santa de la Iglesia Católica. ¿En qué pruebas se basa ese artículo? Un nuevo podcast, The Turning: The Sisters Who Left, lanzado en mayo de 2021, que presenta entrevistas de hermanas que han dejado las MC y cuentan, o mejor, «reciclan» sus historias (muchas de estas historias han sido publicadas antes). Volver a comercializar estas viejas y desacreditadas acusaciones da al público una nueva forma de ser engañado por vieja información; y la «cultura de la cancelación» amenaza con destruir la reputación de una de las mujeres más queridas del siglo XX.

El ataque a la Madre Teresa como líder de una secta plantea una pregunta fundamental: ¿Cómo se pueden definir las sectas? Mary Johnson, ex miembro de las MC, admite en la entrevista del podcast que «uno no siempre sabe dónde trazar la línea entre religión y secta», aunque ella constantemente traza la línea en el lado de secta cuando describe a las Misioneras de la Caridad. Los estudiosos no se ponen de acuerdo sobre la definición de secta y las prácticas sectarias derivadas. Varios estudiosos de las ciencias sociales sugieren evitar el uso de la palabra en la literatura académica y consideran que el uso del término en los medios de comunicación es muy problemático.

Los expertos seculares se basan en factores sociológicos y psicológicos-conductuales para tratar de definir las «sectas». La definición de secta de Merriam-Webster puede ser útil en este caso:

un pequeño grupo religioso que no forma parte de una religión más grande y aceptada y que tiene creencias consideradas por mucha gente como extremas o peligrosas; una situación en la que la gente admira y se preocupa mucho o demasiado por algo o alguien; una religión considerada poco ortodoxa o espuria; un pequeño grupo de seguidores o fanáticos muy devotos.

Está claro que esta definición de secta no se aplica a las MC, una de las órdenes religiosas más vibrantes de la Iglesia católica, con creencias y teología milenarias detrás. Las MC no practican una forma distorsionada de cristianismo ni se adhieren a doctrinas que vayan en contra de la ortodoxia cristiana. Por el contrario, la orden y las Constituciones de las MC fueron aprobadas por la Congregación para la Evangelización de los Pueblos – Propaganda Fide – y están en conformidad con las directrices del Concilio Vaticano II.

¿Cuáles son las acusaciones de secta contra las CM presentadas por las hermanas que se fueron? El primer episodio del podcast se titula «Sin vuelta atrás». El título es llamativo y bueno por derecho propio. Sí, las sectas seducen, abusan y han causado suicidios en masa. Y a los miembros de estos grupos que se han precipitado impulsivamente a unirse les resulta difícil escapar.

La columna del New York Times cita a Mary Johnson, quien afirmó que esperaba escapar de la «secta», pero fue sorprendida en el acto: «Entonces, no habría podido ir, ya sabes, más de cinco o seis pasos antes de que alguien corriera hacia mí y me dijera: ‘¿A dónde vas?'».

Esto simplemente no es cierto. Llegar a ser una hermana de la Caridad, según las Constituciones, requiere un largo período de discernimiento: seis meses de Aspirantado; un año de Postulantado; dos años de Noviciado; cinco años de Juniorado; y un año de Terciado, que es, según las Constituciones, un período especial de renovación espiritual que precede a la profesión perpetua.

Durante los años de juniorado los votos se renuevan anualmente. En cualquier momento, si la hermana no renueva los votos, puede abandonarlos. Las Constituciones también prescriben reglas para la expulsión. Por lo tanto, si Johnson en cualquier momento de su formación (antes de los votos) hubiera querido marcharse, lo habría hecho y no habría tenido que soportar estar dentro de la orden durante veinte años, como afirma que se vio obligada a hacer. De hecho, hubo mucho tiempo y amplias oportunidades para que Johnson diera marcha atrás.

Johnson también cuenta que la Madre Teresa se sentaba en la mesa de las aspirantes para decirle a las mujeres: «Dios os ha llamado. Debéis ser fieles de por vida o hacer las maletas y volver a casa ahora mismo».

Precisamente. La Madre Teresa hablaba de una vocación de por vida; no engañaba ni halagaba a las aspirantes para convencerlas de que se quedaran si no tenían la vocación. Además, la orden también paga los gastos de una hermana expulsada. Las verdaderas sectas no siguen directivas como ésta: «Quien no tiene medios de subsistencia o los que tiene son insuficientes, la Sociedad debe, en caridad, darle lo necesario para que regrese a su casa de manera segura y conveniente».

Otra ex hermana de las MC, Colette Livermore, comenta en el podcast lo aisladas que estaban las hermanas de «cualquier otra persona», recibiendo información sólo de una fuente. Esto es lo que Livermore define como «lavado de cerebro».

Efectivamente, el aislamiento de la familia y el lavado de cerebro son características de las sectas. Sin embargo, éstas no se aplican a las MC. El capítulo 19 de la Constitución ofrece algo de claridad. Las candidatos, antes de ser admitidas y discernir una vocación, deben presentar «el permiso escrito de los padres para ingresar en la Sociedad».

Para las MC, cada vocación es una llamada única, por eso no «reclutan» vocaciones de forma sectaria a través de la propaganda, el engatusamiento, la intimidación o el lavado de cerebro de los seguidores. Las misioneras reclutan mediante el testimonio, porque la gente moderna escucha con más gusto a los testigos que a los maestros, y si escuchan a los maestros, es porque son testigos. (Evangelii Nuntiandi, #41)

En todas estas prácticas, la Sociedad MC está en plena consonancia con la Iglesia Universal.

Está claro que la Sociedad de las Misioneras de la Caridad no es una secta, y la Madre Teresa no era una líder de culto. Los recientes ataques a la orden son manifestaciones de una cultura de la cancelación que quiere desacreditar a una orden religiosa de éxito por su fidelidad a las creencias y prácticas católicas. Y -hay que decirlo- porque es atractiva para muchos en el mundo moderno debido a su caridad heroica, un formidable legado de su santa fundadora: la Madre Teresa.

Acerca de la autora:

Ines Angeli Murzaku es profesora de Historia de la Iglesia en la Universidad de Seton Hall. Su extensa investigación sobre la historia del cristianismo, el catolicismo, las órdenes religiosas y el ecumenismo se ha publicado en varios artículos académicos y cinco libros. Editó y tradujo con Raymond L. Capra y Douglas J. Milewski, The Life of Saint Neilos of Rossano, de Dumbarton Oaks Medieval Library. La Dra. Murzaku ha aparecido con frecuencia en medios, periódicos, entrevistas de radio y televisión y blogs nacionales e internacionales. Su último libro es Mother Teresa: Saint of the Peripheries.

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2 comentarios en “Desmontando el mito del «culto» a la Madre Teresa
  1. El New York Times es un periódico progre de izquierdas, que ataca a todo lo que sea católico ortodoxo, y aplaude a personajes siniestros como Bien, y a todos los que atacan la Iglesia Católica.
    Si algún católico es atacado por el New York Times, es seguro que va por el buen camino.

  2. Me acabo de enterar que soy integrante de un secta en función de una definición burrisima de secta de Webster: un pequeño grupo que se escinde de otro… La Iglesia Católica integrada por un pequeño grupo y escindida del judaísmo es una secta?

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