Tim Kaine: ¿Una explosión a punto de estallar?

Timothy Michael Kaine
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Timothy Michael Kaine
Timothy Michael Kaine

Por Hadley Arkes

Ya leímos este guión antes: los demócratas, ahora confirmados como un partido radical y proaborto, completarán su fórmula presidencial con un candidato católico como vicepresidente. Será realista, con toda la calidez asociada a un cierto estilo étnico de la vida católica. Será honesto en sus declaraciones con respecto de sus lazos con la Iglesia, asistirá a misa con regularidad. Sin embargo, para poder encajar en ese partido en su encarnación actual, está dispuesto a separarse de manera discreta de las enseñanzas morales más profundas de la Iglesia, muy especialmente, la de quitar la vida a inocentes con el aborto.

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Así ocurrió con Joseph Robinette Biden y así es ahora con Timothy Michael Kaine, que se une a la fórmula liderada por Hillary Clinton. De los dos, Kaine posee mayor experiencia en la vida política y parece haber tenido una participación más profunda en la vida de la Iglesia. Sus aptitudes ahora pasarán a ser mucho más necesarias debido a que tiene una tarea más difícil que la que tuvo Joe Biden.

Puesto que Kaine se está posicionando a la cabeza de un partido que ahora desea hacerle la guerra a las instituciones religiosas y empresas privadas que no apoyen el «derecho al aborto» o respeten el matrimonio igualitario. Los propios intentos de Kaine de ofrecer algunos gestos modestos al grupo provida ahora se convertirán en una fuente de vergüenza que Joe Biden nunca presentó (y una posible explosión en la campaña). Lo sorprendente de todo esto es que la campaña de Clinton, con su formidable maquinaria de investigación, parece no haberlo notado.

Tim Kaine se desempeñó como intendente de Richmond, Virginia, antes de ser elegido gobernador en 2006 y luego senador de los Estados Unidos en 2012. Como intendente demócrata en Richmond, cultivó el arte de conectarse con la comunidad negra. Preservó ese lazo al ser miembro practicante en Saint Elizabeth, una parroquia con mayoría negra.

El padre Jim Arsenault, su sacerdote allí, recuerda que este Viernes Santo pasado le pidió a Kaine que cargue una cruz «de tamaño real» al frente de la iglesia para la veneración. «Y Tim estuvo allí, y las personas con lágrimas en sus ojos veneraban la cruz… Les ayudaba a incorporarse luego de haberse arrodillado… Y le daban a Tim un lindo abrazo. Todos conocen a Tim Kaine».

Se podría decir de Kaine, como H. L. Mencken dijo de Grover Cleveland, que era «un buen hombre con una mala ocupación». No obstante, complicó su vida al decidir crecer políticamente en un partido que estaba más y más a favor del aborto sin siquiera restricciones mínimas. Cuando se postuló para gobernador apoyó una prohibición a una horrible cirugía conocida como «aborto por nacimiento parcial». Estaba también dispuesto a apoyar un plan de «consentimiento informado», para darle a la mujer información acerca del estado del niño que estaba pensando abortar; pero además estaba en contra de la «criminalización del aborto» en forma enfática.

Sin embargo, ¿por qué buscar una «alternativa» si el aborto era justo y legítimo? Si el tema a tratar era quitar una vida humana, ¿por qué este tipo de homicidio no debería ser castigado?

El aviso llegó cuando Kaine afirmó tener una «oposición al aborto basada en la fe». Estaba la fórmula Kennedy-Biden: la cuestión moral contra el aborto no depende, como piensa la Iglesia, en el razonamiento de la ley natural, que entrelaza los datos de la embriología con el razonamiento sustentado en principios. Es meramente una cuestión de «creencia» y, por lo tanto, Kaine con decoro se negó a imponer a la sociedad las «creencias» que manifiesta tener.

No obstante, Kaine dijo más que suficiente para ahora ponerse a él mismo, y a Hillary Clinton, en una situación de lo más incómoda. ¿Podría ser que la gente de Clinton en verdad no se diera cuenta de que la Cámara de Representantes, el pasado mes de septiembre, aprobó un proyecto de ley para restablecer los castigos de la Ley de protección para el infante nacido vivo?

Si Kaine estaba en contra del asesinato de un niño en el momento del nacimiento con del aborto por parto parcial, seguramente se opondría a la muerte del niño nacido vivo que sobrevivió al aborto.

Sin duda, él debe saber que el señor Obama amenazó con vetar el proyecto de ley y que 177 demócratas votaron en contra de esta medida de castigar al cirujano que mate a un niño nacido vivo que sobrevive a un aborto. También debe estar al tanto de que el proyecto aguarda su turno en el Senado y que él debe tomar una decisión.

Su partido ahora está firmemente comprometido con el concepto de que el derecho al aborto, el cual se estableció en Roe contra Wade, no termina con el embarazo; que implica el derecho de asesinar a un niño nacido vivo. Esta es la posición que a Hillary Clinton y Kaine les toca defender en público.

Lo asombroso es que el periodismo, incluidos los comentaristas de Fox News, constantemente rechazó informar acerca de este tema o hacerles preguntas al respecto a los candidatos. Sin embargo, la presencia de Kaine en la fórmula ahora puede, sin duda, atraer la atención a este asunto; y, con certeza, eso es algo que la gente de Clinton no quisiera que aparezca de repente en esta campaña.

¿No lograron anticipar la cuestión? ¿O simplemente llegaron al punto en donde dieron por sentado que su partido apoyaría el asesinado de un niño nacido vivo si fuera un accidente del aborto?

Para ellos, la posibilidad ya no era impactante y, entonces, no tenían motivo para pensar que escandalizaría a alguien más o que sería, entre medio de tantas cosas, algo que valdría la pena destacar.

Acerca del autor:

Hadley Arkes es profesor titular emérito de Jurisprudencia en Amherst College. También es fundador y director del James Wilson Institute on Natural Rights and the American Founding con sede en Washington. Su libro más reciente es Constitutional Illusions & Anchoring Truths: The Touchstone of the Natural Law. Ya está disponible para bajar de internet el audio de la segunda parte de sus charlas acerca de The Modern Scholar, First Principles and Natural Law.

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