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Fundamentos del celibato sacerdotal a partir de la lectura de Presbyterorum Ordinis 16

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Introducción Cuando Jesucristo habló de la indisolubilidad matrimonial a sus discípulos, presenta a la vez una doctrina novedosa y hasta ese momento desconocida: «Pero él les dijo: «No todos entienden este lenguaje, sino aquellos a quienes se les ha concedido. Porque hay eunucos que nacieron así del seno materno, y hay eunucos que se hicieron tales a sí mismos por el Reino de los Cielos. Quien pueda entender, que entienda»»[1]. Este consejo del Señor, implica una entrega en aras de un amor universal. Consejo que la Iglesia vio siempre como un don muy estimado e importante para aquel que quisiera consagrarse a las cosas del Señor en el sacerdocio[2]. Pero ¿Es cierto como se dice a veces que el celibato en el sacerdocio es un invento de la Iglesia, una imposición y algo que no tiene fundamento en Jesucristo y la naciente Iglesia? El tema del celibato sacerdotal fue meditado y paulatinamente asumido como norma de vida en la naciente Iglesia. Manteniéndose hasta el día de hoy, es motivo de gozo y cuidado por parte de la Iglesia. El Concilio Vaticano II, buscando un aggiornamento, mostró al mundo actual las verdades de la fe y cómo vivirlas. En este sentido abordó con claridad el tema del celibato sacerdotal. Dentro de sus varias intervenciones, destacamos una: Presbyterorum Ordinis (en su numeral 16). Y es que aquí encontramos un buen resumen doctrinal, práctico y formativo del sentido del celibato sacerdotal. El 15 de enero de 1959 el Sumo Pontífice, el beato Juan XXIII, convocó el Concilio Vaticano II; en ese momento, la Iglesia no sabía con exactitud lo que el Espíritu Santo iba a suscitar. Pasarían varias etapas y años para que se elabore el documento final: cuatro etapas comprendidas entre el inicio del Concilio (11 de octubre de 1962) y su clausura (8 de diciembre de 1965). Hoy, pasados ya varios decenios, vislumbramos los frutos de tan bendito acontecimiento. Fueron aquí abordados muchos temas. En cuanto al celibato en el sacerdocio, meditó en su importancia, normatividad y formación; de los textos que abordan el tema, nos centraremos, como hemos visto ya, en algunos aspectos de un numeral del Decreto sobre el Ministerio y Vida de los Presbíteros, Presbyterorum Ordinis. Luego de 8 redacciones y enmiendas a los textos originales, el Decreto Presbyterorum Ordinis[3] es aprobado y promulgado solemnemente por Pablo VI el 7 de diciembre de 1965. Se divide en tres capítulos: El presbítero en la misión de la Iglesia; Ministerio de los presbíteros  y finalmente La vida de los presbíteros. Es en este tercer capítulo en donde encontramos el numeral 16. De este numeral, queremos desarrollar aquello que menciona como fundamentos del celibato sacerdotal: «Cristo el Señor recomendó la perfecta y perpetua castidad por el reino de los cielos (cf. Mt 19, 12).  No pocos cristianos a lo largo de los siglos, e incluso en nuestro tiempo, la han acogido gustosos y la han practicado de una manera digna de elogio. La Iglesia la ha apreciado siempre muchísimo, de manera especial para la vida sacerdotal… Por estas razones, fundadas en el misterio de Cristo y en su misión, el celibato, que al principio se recomendaba a los sacerdotes, fue impuesto después por ley en la Iglesia latina a todos los que eran promovidos al orden sagrado.  Este sacrosanto Sínodo, aprueba y confirma de nuevo esta legislación en cuanto se refiere a los que se destinan al presbiterado…»[4]. Sin pretender agotar tan rica reflexión y centrándonos en los fundamentos de los que habla Presbyterorum Ordinis 16, deseamos presentar un breve seguimiento a dichos fundamentos, tanto en el plano escriturístico, patrístico y magisterial, para mostrar su origen evangélico y su meditación y vivencia desde la época apostólica. No estamos pues ante un tema reciente en la Iglesia, sino con una disciplina tan antigua como antigua es la historia de la Iglesia.   [1]Mt 19,10-12. Para las referencias bíblicas será utilizada en adelante la Biblia de Jerusalén; edición española dirigida por José Ángel Ubieta. Bilbao; Desclée de Brouwer 1975 2da edición. [2]Es importante entender que si bien el celibato no es de derecho divino y que no es exclusividad del sacerdocio, hemos querido restringir el artículo específicamente al celibato en el sacerdocio. [3]Concilio Ecuménico Vaticano II. Edición bilingüe. Madrid; BAC 1993. Versión promovida por la Conferencia Episcopal española. El decreto de la Presbyterorum Ordinis n. 16 se encuentra en las pp. 624 ss. [4]Presbyterorum Ordinis, n. 16.

Comentarios
0 comentarios en “Fundamentos del celibato sacerdotal a partir de la lectura de Presbyterorum Ordinis 16
  1. Soy catequista de un grupo de adolescentes y me han hecho esta pregunta muchas veces, el celibato en los religiosos ¿dónde se encuentra en la Biblia? Yo misma lo dudo y no puedo responderles la verdad. ¿Dónde está escrito en la Biblia? Porque entre más lo pienso menos creo que haya sido la intención del Señor de hacerlo así entre sus discípulos.
    *No intento contradecir a la Iglesia, sólo quiero fuentes claras para podérmelo explicar a mí y a los adolescentes.

    ¡Gracias!

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