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Papa Francisco distingue a arquidiócesis de Monterrey, reconoce a laicos y clérigos

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A través de sus medios de comunicación, la arquidiócesis de Monterrey resaltó el reconocimiento que el Papa Francisco hizo de laicos y clérigos al otorgarles diversos títulos y nombramientos honoríficos, entregados el pasado domingo 18 de febrero por el arzobispo Rogelio Cabrera López.

Se trata de la adhesión a la familia pontificia como capellanes de Su Santidad de sacerdotes con alrededor de 50 años de vida ministerial y destacados por el largo camino pastoral y ministerial distinguiéndoles por sus esfuerzos y trabajo por el bien de las almas en la Iglesia de Monterrey.

Se trata de 𝐁𝐞𝐫𝐧𝐚𝐫𝐝𝐨 𝐒𝐚́𝐞𝐧𝐳 𝐇𝐞𝐫𝐧𝐚́𝐧𝐝𝐞𝐳, ordenado en 1971; 𝐑𝐨𝐛𝐞𝐫𝐭𝐨 𝐌𝐞́𝐧𝐝𝐞𝐳 𝐎𝐫𝐭𝐢𝐳, sacerdote desde 1962; 𝐑𝐨𝐝𝐨𝐥𝐟𝐨 𝐕𝐢𝐥𝐥𝐚𝐫𝐫𝐞𝐚𝐥 𝐌𝐚𝐫𝐭𝐢́𝐧𝐞𝐳, presbítero desde 1972 y 𝐀𝐫𝐦𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐏𝐚𝐝𝐫𝐨́𝐧 𝐂𝐨𝐫𝐫𝐚𝐥 con 44 años de vida sacerdotal.

Al ser “capellanes de Su Santidad”, podrán usar el título de monseñores y el ajuar propio o vestimenta clerical, sotana negra, fileteada en color rubí y sin esclavina, faja morada y sobrepelliz. Con el Papa Francisco, el otorgamiento de estos títulos tuvo mayores limitaciones. Anteriormente, estos podían otorgarse a los sacerdotes mayores de 35 años; tras la reforma del actual Papa, ahora sólo se otorgan a presbíteros de intachable trayectoria y mayores de 65 años. Igualmente, suprimió cargos honoríficos como el de “protonotario apostólico” conservándose sólo el de Capellán de Su Santidad. Hasta antes del Concilio Vaticano II, existían catorce cargos honoríficos que concedían el título de “monseñor”; Pablo VI los redujo a tres, Protonotario Apostólico, Prelado de Honor de Su Santidad, y Capellán de Su Santidad y Francisco sólo conservó el último.

Los obispos de las Iglesias locales son quienes solicitan la integración a la llamada familia pontificia de sacerdotes con indiscutible trayectoria, generalmente como un reconocimiento o premio por los servicios prestado en su ministerio.

Por otro lado, laicos de la Iglesia regiomontana también fueron reconocidos con la entrega de los distintivos de la orden ecuestre de San Gregorio Magno y la Cruz Pro Ecclesia et Pontifice.

El galardón como caballero de la orden ecuestre fue impuesta a Ricardo José Garza Rodríguez, consejero de asuntos económicos y ministro extraordinario de la comunión; Ramiro Trinidad Stafford, empresario y consejero arquidiocesano. A la vez, fue investida como dama de la orden Ivonne Margarita Vargas de Zorrilla quien ha contribuido a la edificación de templos parroquiales.

La Cruz Pro Ecclesia e Pontifice fue concedida a María Mercedes Jaime Treviño, agente de la pastoral penitenciaria de la arquidiócesis, Voluntaria de las Mujeres Vicentinas e integrante del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública de Nuevo León y a María de Jesús Ubario Ramos cuyo apostolado le ha distinguido en la atención a las zonas marginadas de Monterrey.

Las condecoraciones de San Gregorio Magno se remontan a Orden Ecuestre fundada en 1831 por Gregorio XVI (1765-1846), en honor a su antecesor, el pontífice san Gregorio Magno (590-604). Los galardones consisten en una medalla con la forma  de cruz de Malta, la efigie de san Gregorio en el anverso y el lema “Pro Deo et Principe” en el reverso. La cinta es roja y dorada. Consiste en una cruz de ocho puntas con efigie de San Gregorio en el anverso y en el reverso el lema Pro Deo et Principe («Por Dios y Gobernante») colgando de una cinta roja y dorada.

La Cruz Pro Ecclesia et Pontifice fue creada el 8 de julio de 1888 fue instituida por León XIII en julio de 1888, en la celebración de sus cincuenta años sacerdotales en reconocimiento de fidelidad a la Iglesia y servicio a la comunidad eclesial de laicos que así se han distinguido. Consiste en una cruz octogonal con la flor de lis, la imagen de León XIII, rodeada por la frase “Leo XIII p.m. anno X”, y  en el reverso los emblemas papales con el lema “Pro Deo et Pontifice”.

Hasta antes de 2013, el artículo 37 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos ordenaba que el Congreso de la Unión debería otorgar permiso a los mexicanos para aceptar títulos y usar condecoraciones de cualquier gobierno extranjero a fin de no perder la ciudadanía; una reforma a la misma disposición constitucional, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 30 de septiembre de 2013, derogó el permiso del Congreso mexicano. Ahora es el titular del Ejecutivo Federal, el presidente de la República, a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores, el que otorgará el permiso necesario para aceptar estos galardones a excepción de los reconocimientos literarios, científicos o humanitarios, los cuales pueden aceptarse libremente y sin mayores requisitos.

Con información de Pastoral Siglo XXI

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