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Hispanomexicano y psicólogo, el nuevo obispo auxiliar para la arquidiócesis de México

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Esta mañana de 15 de septiembre, y todavía sin noticia oficial del arribo del nuncio apostólico Joseph Spiteri, la Conferencia del Episcopado Mexicano anunció la designación de otro obispo auxiliar para la arquidiócesis de México.

El agustino recoleto Francisco Javier Acero Pérez se convierte así en el séptimo obispo auxiliar en el arzobispado de Carlos Aguiar si se toma en cuenta al desaparecido Francisco Daniel Rivera Sánchez, religioso Misionero del Espíritu Santo, quien murió por covid-19 en enero de 2021.

Acero Pérez nació en 1973 en Valladolid, España. Sus estudios primarios los realizó en colegios de los agustinos recoletos y en 1993 profesa en esa orden religiosa para después ser ordenado en 1999. Es nacional mexicano naturalizado especialista en psicología, además de contar con formación en psicoterapia Gestalt, Planeación Pastoral Participativa y en la prevención de abusos en la Iglesia y protección de personas vulnerables.

En su ministerio sacerdotal ha ejercido vicario parroquial y párroco, acompañante y capellán, en la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe de los Hospitales, además de primer presidente de la sociedad CARDI, Centro de Acompañamiento y Recuperación de Desarrollo Integral, A.C., fundado en 1961, es una obra de los agustinos recoletos para para pacientes y sus familiares que llegan a los hospitales de la zona de la colonia Doctores de la Ciudad de México. Desde 2015 es superior mayor de los Agustinos Recoletos de México y Costa Rica.

El nuevo obispo auxiliar también miembro del Consejo del Centro de Protección de Menores -CEPROME- Latinoamérica, el cual, tras el nombramiento de Acero Pérez, destacó su gran calidad humana “marcada por una amplia capacidad de escucha y una larga experiencia en acompañamiento de personas”.

Igualmente, el Centro afirma que el “compromiso del padre Javier en la lucha en contra de los abusos en la Iglesia y en la promoción de ambientes seguros para menores y personas vulnerables ha permitido que la labor del Ceprome se extienda en diversos países. El aporte de su mirada experta y su sensibilidad ante esta herida de la comunidad eclesial se ha concretado en el fortalecimiento de las redes de trabajo y en la implementación de procesos formativos tanto en España como en diversos países de América Latina, en los que ha colaborado como relator de cursos y talleres para congregaciones religiosas y diócesis acerca de factores de riesgo, prevención del abuso sexual y protocolos de actuación ante el abuso infantil, así como el rol de la comunicación social en una institución eclesial”, confiando en contar “ahora aún más, con su valiosa presencia en medio de nosotros”.

 Desde este blog, deseamos al nuevo auxiliar de México un fecundo ministerio episcopal que dé nuevamente la vitalidad de la fe a la Iglesia que camina en la capital de la República. Enhorabuena.

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