Editorial Centro Católico Multimedial. «Otra vez, el metro…»

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Editorial Centro Católico Multimedial / De nuevo, otra tragedia en la capital del país. La mañana del sábado 7 de enero, un choque de trenes en una de las principales líneas del Sistema de Transporte Colectivo (STC), fue suavizada como incidente. Los preliminares reportaron cuatro personas lesionadas, cuatro prensadas y un fallecido.

Para nadie es desconocido lo que implica el STC, soporte vital para la Ciudad de México, que ha sufrido dolorosos y amargos accidentes, de los cuales nadie es responsable, no al menos en las altas esferas de la cúpula política.

El recuento de los accidentes es conocido. En mayo de 2021, la caída del tramo elevado de la línea 12 provocó la muerte de 27 personas y 80 hospitalizados. Este caso llevó a los reclamos para hacer responsables a altos funcionarios que ahora ocupan cargos en el gobierno de la República; sin embargo, nadie ha tenido responsabilidad y se trabaja en la rehabilitación de la línea como “logro” de esta administración que oculta, con las obras, la impunidad de quienes tienen las manos manchadas de sangre.

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En mayo de 2020, el choque de dos trenes en la estación Tacubaya también arrojó un saldo trágico de una persona muerta y 40 lesionados. Dos empleados, entre ellos el conductor de uno de los trenes, fueron consignados por homicidio culposo y otros delitos.

No obstante, parece que en el metro también hay una grave negligencia que tampoco ha pasado desapercibida. Operadores borrachos, irresponsabilidad laboral o cinismo como el de Florencia Serranía Soto, exdirectora del STC, quien, después del fuego que consumió la subestación de control de la línea 1, quiso lavarse las manos de sus obligaciones al responder: “Sólo soy la directora del metro”.

Así, este nuevo “incidente” se suma a los 431 accidentes ocurridos en este gobierno.  Especialistas afirman que el número aumentó 2.3 veces en el periodo 2019-2022, en comparación con el período del 2015 a 2018. En las doce Líneas de la red ocurrieron 612 accidentes en los últimos ocho años, el 70% de ellos en la actual administración.

El resumen de hechos se prolonga y esto es lo que se ve, pero usuarios del metro han dado cuenta del manifiesto descontento de trabajadores al informar al público de la escasez de refacciones advirtiendo del peligro latente por la falta de mantenimiento de las instalaciones. Cada línea, cada estación, cada túnel o escalera eléctrica son una bomba de tiempo.

Sin embargo, el metro es un despojo del cual se aprovechan los buitres. Sus instalaciones sirven para hacer burda y reprobable manipulación política cuando el gobierno tiene un mercado electoral cautivo en el STC. Cómo no advertir de la descarada campaña de apoyo al presidente de la República “invitando” a los usuarios a participar de su marcha del 27 de noviembre. O los ilegales espectaculares en las que se incitó al público a votar por AMLO el 10 de abril en la consulta de revocación de mandato.  O los llamados “servidores de la nación” repartiendo millones de panfletos de su partido político como propaganda a todas luces violatoria de disposiciones electorales que el gobierno de la transformación se pasa por el arco del triunfo.

Otra vez el metro. Sabemos cuál será el desgastado discurso. Echar la culpa al pasado y colgarse de la renovación de dos líneas. Algunos responsables, funcionarios menores, serán consignados y nada más. Mientras, el metro será un revólver en manos de millones de usuarios para una ruleta rusa, jugándose la vida en un complejo sistema que debería ser estratégico y de alta seguridad; sin embargo, para los funcionarios, el STC será prioritario para captar el voto que favorezca a la corcholata suspirante por la presidencia de la República

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