Editorial Centro Católico Multimedial. México, libertad religiosa no es “como la de Dinamarca”

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El 26 de junio, la Secretaría de Estado del gobierno de los Estados Unidos dio cuenta de Informe de Libertad Religiosa 2023 que se viene publicando desde el 2007, dando seguimiento al estado de los derechos humanos y libertades derivadas del derecho de creer y expresar cualquier religión, adoptarla o no tenerla, sin coacciones y libre de cualquier violencia.

Según el secretario de Estado, Antony Blinken, el compromiso del gobierno estadunidense es llamar la atención y capacitar a defensores de derechos humanos en la tolerancia. Aceptó, durante la presentación del informe, que los Estados Unidos ha invertido más de 100 millones de dólares desde 2021 para impulsar la libertad religiosa, además de la aportación de “cientos de millones de dólares en ayuda humanitaria en apoyo de quienes escapan de la opresión religiosa”.

Una de las conclusiones para el 2023 resulta preocupante. Esa es la de afirmar que “las restricciones gubernamentales a la religión habían alcanzado su nivel mundial más alto”. Destaca casos como los hostigamientos del gobierno chino hacia minorías religiosas, los ataques de grupos extremistas contra sinagogas, templos e iglesias en regiones rusas o la incursión terrorista en Israel de Hamás que desató un conflicto en Medio Oriente con consecuencias devastadoras al momento. Blinken concluyó que el gobierno estadunidense está  “enfocado en la protección de la libertad religiosa, de la libertad de culto, libertad en las creencias en cualquier lugar en que necesite protección…  este trabajo trata de proteger una parte esencial de aquello que significa ser humanos: la capacidad para explorar algo más grande que nosotros mismos, para decidir por nosotros mismos en lo que creemos o no creemos sin temor a la represión”.

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Para el caso de México, el análisis reconoce las libertades consagradas en la Constitución y la laicidad del Estado, mientras que hace un recuento de algunos casos de discriminación y violencia contra iglesias y ministros de culto de diversas religiones. La reunión de evidencias las hace a partir de entrevistas con representantes de la Comunidad Judía Central, el Centro Católico Multimedial y Christian Solidarity Worldwide, además de los reportes con entidades de gobierno y de notas periodísticas.

México, a juicio del reporte 2023, tiene casos alarmantes de abusos, violencia o detención particularmente de miembros de comunidades indígenas pertenecientes a iglesias evangélicas sin dejar de lado las expresiones de odio de personajes de la política particularmente en el último proceso electoral.

Sin embargo, no deja de llamar la atención el notorio hostigamiento del que son blanco líderes religiosos de diversas confesiones de parte de grupos del crimen organizado. Para el caso de la Iglesia católica, los asesinatos de los dos jesuitas de Cerocahui continúa como uno de los actos más reprobables. Puertas Abiertas y el Centro Católico Multimedial, de acuerdo con el Reporte, señalaron que “los grupos violentos del crimen organizado siguieron seleccionando a algunos sacerdotes católicos romanos y otros líderes religiosos y los sometieron a asesinatos, intentos de extorsión, amenazas de muerte, secuestros e intimidación, al parecer debido a su acceso percibido a recursos financieros o su trabajo ayudando a los migrantes”.

El caso de México llama la atención. A diferencia de otros países donde los cristianos o miembros de otras confesiones religiosas son hostigados por la profesión de su fe, aquí los actos violentos refieren a agresiones contra la actividad de los ministros de culto por procurar la paz y la defensa de los derechos, entre ellos, el manifestar las ideas religiosas.

 

Si bien los asesinatos de Cerocahui, por demás dolorosos, son los que más han impactado y suscitado un movimiento por la paz, el Centro Católico Multimedial viene documentando los casos de otros sacerdotes y ministros de culto asesinados por causas relacionadas con su ministerio “estabilizador” de las comunidades a las cuales han servido, algunos de ellos aún en la impunidad y sin más resolución que la del conveniente carpetazo.

 

Bien lo sabemos y no es desconocido. A pesar del régimen de libertades constitucionales, nuestra violenta sociedad pone en riesgo esos valores comunes a todos. México no es un país tolerante ni en el que se dé tranquilidad, paz y seguridad; es una República violenta y con cierta decadencia. Esto compromete nuestra libertad religiosa que no es “como la de Dinamarca”… Cientos de personas viven un alarmante estado que nos pone al nivel de los peores regímenes en el mundo

 

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