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Editorial Centro Católico Multimedial. «Iglesia en peligro»

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Editorial Centro Católico Multimedial / En últimas semanas, la Iglesia católica en Latinoamérica ha sufrido duros golpes poniéndola en un estado donde hay una franca persecución declarada, mientras en otras, los riesgos que corren agentes de pastoral, ministros y lugares de culto dan evidencia de duras agresiones que han puesto la vida de las personas, religiosos o laicos.

En las primeras horas de 2024, se lamentó la muerte del padre Josiah Asa K’Okal, misionero de la Consolata en Venezuela. Su notable activismo por la causa de los derechos humanos le llevó a defender la causa de los pueblos indígenas. Tras su desaparición, la causa de su muerte fue tan inverosímil como inaudita: suicidio por depresión.

 Pero la muerte del misionero de origen keniata es más que un eslabón roto por conclusiones simplistas. La agencia Fides señaló que África y Latinoamérica fueron las regiones más peligrosas para el sacerdocio en 2023: Fueron asesinado un obispo, ocho sacerdotes, dos religiosos, un seminarista, un novicio y siete hombres y mujeres laicos, considerando un aumento de dos muertos con relación al 2022.

No se puede afirmar que estas muertes obedezcan estrictamente a una persecución “por odio a la fe”; sin embargo, se constata que, en muchos casos, las actividades pastorales en torno a temas que molestan al poder o a los grupos que han suplantado a cualquier autoridad de gobierno, son la causa de los crímenes y asesinatos en diversas actividades y circunstancias: “Encontramos sacerdotes que se dirigían a celebrar misa o a realizar actividades pastorales en alguna comunidad lejana; asaltos a mano armada perpetrados a lo largo de carreteras muy transitadas; ataques a rectorías y conventos donde se dedicaban a la evangelización, la caridad, la promoción humana. Se han visto, sin culpa alguna, víctimas de secuestros, de actos de terrorismo, implicados en tiroteos o en actos de violencia de diversa índole”, señala el mismo informe 2023 de Fides.

 Otros signos son alarmantes. Lo que se pensaba eran condiciones superadas en la historia, prevalecen de manera sistemática cuando el poder establecido jura acabar con la Iglesia católica. Nicaragua vive un régimen calificado de brutal, tirano y opresor. Tenidos por “presos políticos”, el régimen del país Centroamericano ha puesto en las degradantes prisiones a dos obispos -entre ellos Rolando Álvarez, de la diócesis de Matagalpa, condenado a más de 26 años de prisión-, trece sacerdotes y tres seminaristas sin contar a los religiosos exiliados voluntariamente o a fuerza. Nicaragua es, en la región de América, de los regímenes de terror más implacables contra el catolicismo.

En México, la situación no es mejor. Evaluando los casos de 2023, una reciente opinión editorial del Centro Católico Multimedial lamentó el asesinato del noveno sacerdote en este sexenio, el padre Javier García Villafaña, párroco en Huandacareo, Michoacán, quien perdió la vida en circunstancias violentas cuando su vehículo fue interceptado en la carretera en mayo pasado y también el de las catequistas de la diócesis de Huajuapan de Léon, Gertrudis Cruz de Jesús y Cliserina Cruz Merino, cuya vida fue segada en una emboscada, además de lamentar las agresiones contra comunidades enteras como el artero ataque en Santa Anita en Guachochi, Chihuahua, cuando su templo fue refagueado y un decapitado fue abandonado a las entrada del recinto sagrado.

Las lecciones en Latinoamérica son duras sin dejar de lado otros países donde el catolicismo, poco a poco, va disminuyendo o desapareciendo cuando la fe ya no es importante. No obstante, en México, tales modelos pueden reproducirse. En esta perspectiva, es importante que los obispos manifiesten estas inquietudes sin ambages especialmente en momentos de tensión política y en donde será clave la elección de nuevas autoridades. De persistir el actual modelo de poder, no es de dudarse que sería un peligro latente para la Iglesia de México.

 Si bien este país ha sido un baluarte de fe cristiana y católica, ahora deberá serlo cuando en Latinoamérica, la Iglesia se ve “perseguida”. Aquí ya no debería haber componendas, ni tonos de cortesía o políticamente correctos. Se juega el futuro de la fe. Y en esto, bien valen las palabras de san Gregorio Magno, Papa, cuando decía a los obispos: “Rueguen para que su trabajo sea fructuoso y para que su voz no deje nunca de exhortar, no sea que, después de haber recibido el ministerio de la predicación, sean acusados ante el juez justo por su silencio”.

 

 

Comentarios
1 comentarios en “Editorial Centro Católico Multimedial. «Iglesia en peligro»
  1. Creo que ustedes no distinguen bien entre sacerdotes de Cristo y activistas políticos.

    Es normal que los activistas políticos acaben chocando con la ideología dominante del lugar (no caben 2 ideologías en el mismo lugar cuando una detenta el poder, porque la otra ideología se convierte en el acto en la oposición y en banderín de enganche contra el gobierno).

    En sitios cuya estructura económica es la agrícola, el que tiene el poder ni quiere ni puede dejarlo, porque automáticamente su puesto será ocupado por otro grupo con la ideología necesaria para ocupar el poder y conservarlo. Como sea…para hacer justamente lo mismo.

    Creo que la mayoría de nosotros admiramos a los que tratan de defender a los débiles y a los pobres, como parece que son esas personas que usted menciona.

    Pero esas personas no son sacerdotes o no deben ser sacerdotes (salvo en ocasiones muy graves). El sacerdote debe ser neutral políticamente, porque su misión es cumplir la orden directa de Cristo de «ir y predicar». En cuanto se meta en activista político su misión empezará a peligrar y causará rechazo en aquellos con una ideología diferente.

    Usted menciona en su artículo la persecución que la Iglesia (mejor dicho «activistas políticos») sufre en Nicaragua…

    Pero precisamente en su momento fueron activistas europeos disfrazados de misioneros los que ayudaron a imponer el mismo régimen político del que ahora se quejan…

    Esto no es ninguna casualidad, porque una vez en el poder el político va a intentar eternizarse, como hace Daniel Ortega. Y los regímenes comunistas y socialistas son históricamente anticatólicos.

    Entonces ¿de qué se quejan?

    Se puede vivir como cristiano en todos los regímenes políticos que en el mundo ha habido, porque la prueba histórica está ahí.

    Ahora, ustedes insisten en atacar «sin culpa» al gobierno, pues aténganse a las consecuencias

    Y que no digan que no pueden hacer nada, porque hubo una iglesia de las catacumbas floreciente en los paises comunistas.

    Por cierto, que la «promoción humana» no es un servicio propiamente misionero.

    Y gracias por mencionar como objetivo la caridad y no la «solidaridad» o peor aún, la «justicia social»; aunque su verdadero significado haya caído en desuso por falta de práctica.

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