Editorial Centro Católico Multimedial. «Guardia Nacional, la estrategia hipócrita»

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Editorial CCM / La decisión de militarizar las instalaciones del Sistema de Transporte Colectivo (STC) ha cursado con un notorio escepticismo de los usuarios que ven en esta decisión un motivo político y no para blindar la seguridad de millones de usuarias. En pasillos y andenes, se multiplica la desconfianza hacia un cuerpo que presume del lema “Justicia y Paz”.

A lo largo de los andenes, pueden contarse hasta 15 elementos donde la afluencia es poca, mientras matan el tiempo en corrillos de compañeros o haciendo una juiciosa inspección visual de usuarios quienes toman con prisa y molestia esa actitud. Un despilfarro de recursos que sirve para proteger más la empecinada carrera de una regenta, política ambiciosa por la candidatura presidencial de su partido y apuntalar la popularidad que se le hace añicos.

Mientras, las protestas se multiplican. Jóvenes, algunos con filiación política, toman la iniciativa para denunciar que la Guardia Nacional (GN), en uno de los espacios más “democráticos”, el transporte público, es la continuación de una escalada para someter las libertades, solapar el autoritarismo y, peor aún, poner a las fuerzas armadas a capricho de la política cueste lo que cueste.

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La manifestación en protesta de la GN en el metro es una presión pública que ya tiene un pivote de despresurización. Ese es el presidente López Obrador. En su acostumbrada y cada vez más deleznable perorata contra los que no piensan como él quisiera, acusó de “amarillismo” de medios de comunicación al difundir estas inconformidades, “amarillismo que no se veía desde los tiempos del ‘Alarma!’, el tabloide de noticias, popular en los ochenta, arquetípico de la nota roja.

AMLO así apuntala a una de sus corcholatas para salvarla de la caída en picada. Como dijo en la conferencia matutina en el Palacio del Ayuntamiento el 20 de enero, “¿Para qué es la Guardia Nacional? Para proteger al pueblo. ¿Ustedes creen que, a nuestros adversarios, conservadores corruptos, les importa la seguridad del pueblo? No, lo que quieren es que nos vaya mal, por eso andan zopiloteando. Y ‘son muchos los que están en el metro de la Guardia Nacional’. Vale más prevenir que lamentar, es de juicio práctico, de sentido común…”

 Sin embargo, ese sentido común no parece estar compartido igualmente por millones de usuarios. A pesar de las encuestas cuchareadas de la presidencia de la República, la realidad es que el metro es de los organismos más abandonados, carentes de presupuesto y de mantenimiento ordinarios que harían más barata su administración. Hoy, la Guardia Nacional hace que su manejo sea más oneroso. No sabemos en realidad si hay un convenio formal, no sólo de palabra, entre el gobierno capitalino y el federal y a cuánto asciende la presencia de cada guardia, por sólo estar parados, en los pasillos y andenes del metro.

Pero lo más grave es esta bondadosa forma de ocultar el poder político usando a uno de sus brazos implacables: el militar. ¿Con el propósito de proteger al pueblo? Nada parece indicarlo así. En octubre de 2022, el Observatorio de Ciudadanía Católica y Análisis Social de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), en su reporte Militarismo en México en tiempos de la 4T, apuntó con singular precisión: “Las actuales reformas, promovidas por López Obrador, para que la Guardia Nacional pase a la SEDENA como cuerpo de seguridad pública, y de extender el mandato constitucional para que el ejército y la marina continúen en las calles en tareas de seguridad pública hasta 2028, además de no ser constitucionales, apuntan en el sentido político de que el Presidente López Obrador intentará controlar el proceso electoral 2024 a favor de su candidato y partido”.

Así, la GN en el metro es parte de una estrategia hipócrita que ya se prevé para que en unos meses, ese espacio de millones de electores esté cautivo. Como bien apunta ese reporte del Observatorio de la CEM, es meter a las fuerzas armadas en una tarea de control político. Y de eso, en tiempos pasados, México salió muy lastimado, padeció los riesgos y lo puso al borde de un peligroso despeñadero.

  

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