Vender el alma al diablo, las prisas del fin de pontificado, el Papa Francisco y Pio XII, equilibrios del Vaticano, Benedicto XVI se suma.

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Fausto, de Gounod,  se estrena en París un 19 de marzo de  1859. Es una de las óperas más representadas, con ella se inauguró Metropolitan Opera de Nueva York. En Alemania la ópera jamás se anuncia con su título original, sino que la llaman Marguerite. Fausto, un erudito avejentado, determina que sus estudios no lo han conducido a ningún lado y que solo le han hecho desperdiciar su vida. Intenta suicidarse dos veces con veneno pero se detiene cada vez que escucha un coro. Maldice a la ciencia y a la fe, e implora asistencia del infierno y Marguerite persuade a Fausto de comprar los servicios de Méphistophélès en la tierra a cambio del Infierno. El cáliz de veneno de Fausto se transforma mágicamente en un elixir de juventud, transformando a Fausto en un apuesto y joven caballero. La trama de amores y desamores termina con Fausto ardiendo en el infierno y una arrepentida Marguerite que asciende en dirección al Cielo con un coro de ángeles cantando: ¡Salvada! ¡Cristo ha resucitado!

Empezamos con este refrescante recuerdo porque lo que estamos viviendo es más propio de un libreto de opereta. El pontificado del Papa Francisco se termina, quede lo que quede, esto no puede durar mucho, ha dado de sí lo que puede dar y vemos como se intenta apretar el acelerador. Las prisas no son solamente por el final del pontificado, estamos en el fin de una etapa, la conciliar, que no ha alcanzado sus objetivos y ve en Francisco su última oportunidad. Como Fausto, están dispuestos a vender su alma al diablo para recuperar la frescura de la juventud y enamorar a las inocentes ‘margaritas’. El refranero español es muy rico al hablar de las prisas, que nunca son buenas consejeras: «agárrame, que llevo prisa», «al mal camino, dale prisa»,  «el que para evacuar tiene prisa, se acaba por ensuciar  la camisa», «la experiencia no anda de prisa, ni tampoco se improvisa»,  «orden y prisa no son de la misma familia» y el conocido «vísteme despacio, que tengo prisa».

El Papa Francisco en el Ángelus desde la Plaza de San Pedro: “Bombardear a civiles es un acto inhumano y sacrílego. Detener esta repugnante guerra de inmediato”.  «No hay justificación para esto. Ruego a todos los actores de la comunidad internacional que se comprometan realmente a poner fin a esta repugnante guerra”. No hay justificación alguna, como en tantas cosas que estamos viviendo, no la hay para el aborto, ni para la imposición de la ‘dictadura de género’, ni la hubo para la esclavitud, ni para tantas otras atrocidades, pero siempre hay causas que nos toca analizar. El ser humano es terco en repetir sus errores y horrores una y mil veces. No seremos nosotros los que justifiquemos, ni de lejos, a los ‘putines’ de turno, pero conviene que no simplifiquemos y caigamos en una falsa división entre buenos y malos, las culpas, suelen estar repartidas.

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Hay quienes se lamentan de que el Papa Francisco no haya señalado a Putin para su execración pública. Todos recordamos  el ‘descuido’ con el que llamó “no cristiano” a Trump para ponerse  del lado de Biden en plena campaña electoral.  El Papa Francisco ha colaborado totalmente durante la pandemia y la campaña de vacunación, y muchos esperaban su clara ‘alineación’ en la crisis Ruso-ucraniana. La posición actual del Vaticano pensamos que se debe mucho más a la Secretaría de Estado que a la demostrada  intemperancia verbal pontificia. Un exabrupto sobre Putin no habría causado sorpresa, es evidente que la situación es demasiado delicada y se ha impuesto el silencio diplomático y la cautela.

Vemos comentarios muy duros, New York Times en su artículo «El Papa deplora la guerra en Ucrania, pero no al agresor», cita a David I. Kertzer: “En muchos aspectos, la situación actual del Papa recuerda a la que afrontó Pío XII”.  En el «El Papa en guerra», sobre Pío XII, Mussolini y Hitler, cree que el papa Pacelli trató de equilibrar los intereses domésticos y la demanda pública de pronunciarse, resistiendo la gran presunción para denunciar a Hitler usando un lenguaje general sobre los horrores de la guerra. Según el historiador estadounidense, “la posición que el Papa Francisco está tomando, o no está tomando, no está exenta de riesgos”. Los antecedentes sobre Irak pesan dudando si estamos ante una ‘guerra de necesidad’,  una ‘guerra de elección’, o ambas cosas. La injustificable guerra de Libia que se creó de la nada y devastó una nación y provocó decenas de miles de muertos.

Seguimos con algunas reacciones a la ‘praedicate evangelium’ además de la ‘inmediata’ de Opus Dei que deja tantos interrogantes como el futuro inmediato de esta casi centenaria institución,  ahora del ‘clero’ antes ‘prelatura’,  que se puede quedar tan soberana como la de Malta. La Congregación para la Doctrina de la Fe, antes Santo Oficio, es otra de las afectadas. Su historia tiene quinientos años y comienza antes del  Concilio de Trento.  Ya no será el primero de los departamentos de la Curia, superado por los nuevos vientos mas dados a persuadir que a condenar. Al cambiar el nombre del Santo Oficio Pablo VI  quería retocar sus características fundamentales, aquí nació la Congregación para la Doctrina de la Fe.  Juan Pablo II en  1989, promulgó la constitución «Pastor Bonus» en la que puso por escrito que la Congregación tenía la tarea de «promover y proteger la doctrina de la fe y las costumbres en todo el mundo católico», con un ojo en la Teología de la Liberación y el otro en la secularización promovida por el relativismo, con  Joseph Ratzinger al frente. Hoy sufre una nueva rebaja,  el rumor de que la presidiría el Papa Francisco no era del todo infundado, no es este el dicasterio de sus amores, sino  la nueva congregación de la Evangelización, el papa blanco se come al ‘papa rojo’.  Ya se ve que son los tiempos del ‘papa negro’ y no hay mucho espacio para otros colores.

El caso Becciu es un paradigma de como funcionan las cosas en estas latitudes, él mismo ha estado en la otra parte y sabe muy bien los mecanismos. Se crea al monstruo en los medios en primera plana durante dos años y se llega a la damnatio memoriae. La «deontología» brilla por su ausencia y la «honestidad» de los partidarios del Vaticano y del Promotor de Justicia del Vaticano queda en entredicho, siguiendo una larga tradición.  Los que buscan la Verdad, la Justicia y la Misericordia son quemados en la hoguera.  La presunción de inocencia, la igualdad entre acusación y defensa, son principios fundamentales del debido proceso que no se están aplicando, nunca se ha hecho, se crea una versión oficial y se ajustan las pruebas para justificar una condena ya aplicada. El caos de la última sesión del juicio con un juez convertido en acusación y un  promotor de Justicia, fiscal en el vaticano, declarando que no estaba listo para hacer preguntas debido a la ‘enfermedad’ de sus colaboradores, lo dicen todo.

Parolin en la Expo de Dubái en el Día Nacional de la Santa Sede en la Expo 2020, que terminará el 31 de marzo. «Es una presencia esencialmente simbólica y cultural, sin fines comerciales, encaminada a promover el ideal de convivencia pacífica entre las diferentes naciones, culturas y religiones. La Santa Sede está firmemente comprometida con la promoción de este ideal en los planos sociocultural, educativo, diplomático y religioso, para que se logre verdaderamente la concordia y la armonía entre todos los miembros de la familia humana».  El Documento sobre la fraternidad humana es un llamamiento profético, que invita a todos los pueblos a entablar un diálogo que va más allá de la simple tolerancia y que establece sentimientos y relaciones de respeto mutuo y de verdadera fraternidad, animados por un firme rechazo a toda forma de enemistad y el extremismo político o religioso».

El 25 de marzo el Papa Benedicto XVI se unirá a la oración por la consagración de Rusia y Ucrania, aunque no estará presente físicamente en la ceremonia en la Basílica de San Pedro, lo confirma su secretario personal, Georg Gänswein.

«…ningún profeta es aceptado en su pueblo».

Buena lectura.

 

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Comentarios
2 comentarios en “Vender el alma al diablo, las prisas del fin de pontificado, el Papa Francisco y Pio XII, equilibrios del Vaticano, Benedicto XVI se suma.
  1. Creo que si Francisco no hubiera querido decir algo sensato y de acuerdo con la verdad de los hechos, debía de haberse callado. Creo que se puede hacer un argumento que aplique la doctrina de la guerra justa en Ukrainia. ¿Acaso Putin debía de tragar la muerte de 14,000 de sus compatriotas, incluyendo mujeres y niños, por bombardo del gobierno títere de Ukrainia establecido por EEUU bajo Obama y la UE bajo la Merkel, además de Soros. Los antecedentes hist´oricos del problema de Ukrainia son largos y complejos y no merecen las declaraciones frívolas de Francisco que demuestran una ignorancia supina de la situación y de haber tragado la propaganda de los globalistas. ¿Acaso Putin tenía que aceptar la instalación de laboratorios de armas biológicas en la frontera de su país? ¿Tenía que aceptar el hecho de que unos Neonazi entrenados por EEUU están matando a ciudadanos de Ukrainia que hablan ruso?

  2. Deseo hacer notar que, para los que piensan que Benedicto es el verdadero papa, actuando en Sede Impedida, entonces ahora sí, finalmente, se cumplirían todas las condiciones solicitadas por Nuestra Señora en su petición en Fátima: Que el papa consagre RUSIA (con su nombre en todas sus letras), junto con los demás obispos del mundo, a mi Corazón Inmaculado.

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