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Tiempos débiles del pontificado de Papa Francisco, el Vaticano en silencio ante la ocupación musulmana de la Sagrada Sabiduría.

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Estamos llegando a los idus de julio, que no son el 13 sino el 15, y que siempre han tenido importancia para los augurios. Pasear hoy por Roma es un dolor, esto no se recupera, no llegan visitantes y la ciudad está muerta. El bullicioso aeropuerto está bajo mínimos con una sola terminal abierta y medio vacía. Las previsiones sobre la peste hacen pensar en nuevos brotes que atemorizan a las gentes y se retraen de alegrías propias del verano. Los colegios nacionales eclesiásticos empiezan a tomar decisiones sobre el curso próximo y a recomendar que no se venga a Roma. La enseñanza por medios virtuales se empieza a imponer por necesidad. Los museos y restaurantes siguen muertos, los pocos visitantes quedan muy lejos de los números habituales y la ciudad eterna ha entrado en un periodo complicado de su existencia.

El corresponsal del Vaticano del Wall Street, Francis Rocca, ha publicado un largo artículo en el que argumenta que la pandemia de coronavirus ha debilitado enormemente al Papa Francisco, desde un punto de vista físico la edad no perdona y estamos cerca de los 84, pero sobre todo en cuanto a su capacidad para influir en el debate público y aplicar las reformas que prometió en sus primeros años, con el apoyo del ala más progresista de la Iglesia Católica.

El Papa Francisco se crece  cuando puede hacer algo concreto: una visita simbólica a Lampedusa, un papel mediador en las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos, un sermón frente a decenas de miles de personas, incluso mejor si se trata de un país particularmente significativo. John Allen: «Si no entra en el debate público debido a restricciones de viajes o eventos públicos en Roma, la relevancia del Papa Francisco se reduce».

Los problemas del Vaticano durante la pandemia no son menores y la ausencia de otras cosas ha convertido los escándalos financieros en la única información relevante en este periodo. La catastrófica situación económica del Vaticano, que a medida que pasan los meses no hace si no empeorar, mientras seguimos esperando el milagro sin mucho ánimo de reducir gastos o de buscar fuentes de entradas. El caso Zanchetta que está siendo juzgado en Argentina por cargos de haber abusado sexualmente de dos seminaristas que está de vuelta a su trabajo en el Vaticano con el respaldo total del Papa Francisco. En este artículo se nos anuncia que en las próximas semanas se publicarán dos libros titulados ‘El próximo Papa’. Sin duda estamos entrando en una etapa muy imprevisible en la vida de la iglesia.

Un decreto del presidente turco, Erdogan, estableció que la Hagia Sophia, el «Templo de la Sabiduría Divina», volverá a ser una mezquita y anunció una primera oración musulmana en Hagia el 24 de julio.

La historia de este impresionante edificio es larga y sembrada de episodios que lo han ido preservando milagrosamente hasta nuestros días. Su decoración está compuesta de impresionantes mosaicos que fueros encalados o destruidos en su última conversión en mezquita. Hoy existe el riesgo que se vuelvan a ser destruidos, esperemos que solo cubiertos, ante la vuelta del culto islámico. Un  artículo firmado por Emanuela Campanile del 10 de julio en el sitio de información del Dicasterio para la comunicación de la Santa Sede es hasta ahora el único pronunciamiento de la Santa Sede en referencia a la decisión del decreto del presidente turco. El Patriarca Ecuménico de Constantinopla Bartolomé ha denunciado los riesgos de esta decisión: «Empujará a millones de cristianos de todo el mundo contra el Islam». En virtud de su carácter sagrado, Hagia Sophia, es un centro de vida «en el que Oriente y Occidente se abrazan», y su conversión en un lugar de culto islámico «causará una ruptura entre estos dos mundos». En el siglo XXI es «absurdo y dañino que Hagia Sophia, desde un lugar que ahora permite que los dos pueblos nos conozcan y admiren su grandeza, pueda volver a ser motivo de oposición y confrontación». El gobierno griego describió la decisión como una:  «provocación al mundo civilizado». «El nacionalismo mostrado por el presidente turco, Erdogan, devuelve a su país seis siglos atrás». El portavoz de la Iglesia Ortodoxa Rusa: «este es un evento que podría tener graves consecuencias para toda la civilización humana». Erdogan se defiende invocando la «soberanía nacional» y asegurando que las puertas de Hagia Sophia continúen abiertas a todos, musulmanes y no musulmanes, como es el caso de todas las mezquitas. La UNESCO lamenta profundamente la decisión de Turquía de cambiar el «valor universal excepcional» del sitio, un «poderoso símbolo de diálogo».

Europa silenciosa, Italia silenciosa, Vaticano prudente, católicos inactivos. Solo los ortodoxos protestan, el patriarca Kirill de Moscú tocó las campanas: «Es una amenaza para toda la civilización cristiana», pero  en Vaticano sigue el silencio. El ecumenismo es bueno para los documentos, pero no funciona para la defensa de una historia y una presencia común. El secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, ha denunciado la arrogancia anticristiana de Erdogan. La ocupación musulmana de Santa Sofía no es un asunto interno de Turquía, las fronteras religiosas no coinciden con los de los estados modernos. Estamos asistiendo a un verdadero proceso de exterminio de dos millones de cristianos turcos. La transformación de Hagia Sophia en una mezquita es parte de un proyecto imperial. La cara espiritual de una conquista que siempre es muy concreta para los musulmanes. Muchos más datos en el interesante artículo de Renato Farina  en Libero.

San Agustín, comentando el evangelio de hoy : «el número ciento es el fruto de los mártires, a causa de la santidad de su vida y el desprecio de su muerte; el sesenta, el de las vírgenes, por su tranquilidad interior, porque no combaten contra la costumbre de la carne; suele también concederse el descanso a los sexagenarios en la carrera militar y en otros empleos públicos; el número treinta es el de los casados, porque es la edad del combate, y ellos tienen que sostener rudos asaltos para no ser víctimas de sus pasiones. O de otra manera, tienen que luchar con el amor de los bienes temporales para no ser vencidos, y deben domarlo y sujetarlo a fin de reprimirlo con facilidad, o extinguirlo de tal manera que no pueda producir emoción alguna. De aquí proviene, el que unos afronten la muerte por la verdad con energía, otros con tranquilidad y otros con placer. A estos tres grados de virtud corresponden las tres clases de frutos que da la tierra: el treinta, el sesenta y el ciento. En alguno de estos tres grados debe encontrarse el hombre que piensa partir bien de esta vida. (quaestiones evangeliorum, 1,10-11).

«El que tenga oídos que oiga».

Buena lectura.

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5 comentarios en “Tiempos débiles del pontificado de Papa Francisco, el Vaticano en silencio ante la ocupación musulmana de la Sagrada Sabiduría.
  1. El gobierno de Turquía utiliza como argumento un a pari a la inversa: Si la mezquita de Córdoba es catedral cristiana, Santa Sofía puede ser mezquita. Tal argumento es sofístico, pues, la mezquita de Córdoba se edificó sobre una catedral cristiana.
    Por lo demás el Vaticano puede decir o dejar de decir en ese tema, ya que desde los inicios del segundo milenio Santa Sofía dejó de ser un templo católico. La única instancia eclesiástica caracterizada en ese tema es el Patriarca de Constantinopla.

  2. Santa Sofía dejó de ser mezquita por decisión del masón Attaturk, y los masones de la ONU lamentan hoy que vuelva a serlo. Sin duda que es un atentado contra un templo cristiano, pero también es un desmentido a la teología masónica de la tolerancia y el multiculturalismo y demás inmundicias.

  3. A ver, no es que guardara silencio el Vaticano, sino que la noticia les ha cogido justo en el momento en que el muecín de Porta Pia llamaba a la oración, de forma que han pospuesto las declaraciones, creo que sine die…

  4. Insisto en mi comentario de ayer:
    TÚ LO QUISISTE,
    POPE MOSTÉN.
    TÚ TE LO TEN.
    El Señor se sirvió ayer de Babilonia para dar un tirón de orejas a Israel,y hoy lo está haciendo de Turquía.
    En el Domingo del Sembrador, haríamos bien en meditar qué sembramos nosotros;
    pues,con nuestra libertad personal, también sembramos.
    Y en el tanto por ciento que corresponda, sólo podemos lo que hemos sembrado…

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