Los silencios del Papa Francisco, el Vaticano y sus diplomacias, Benedicto XVI desconocido, stultorum infinitus est numerus

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Ayer teníamos el discurso anual del Papa Francisco al cuerpo diplomático. Este evento era esperado porque habitualmente marcaba las líneas de actuación de la diplomacia del Vaticano. Estamos en momentos muy complicados con una situación internacional endemoniada y que se va enredando por momentos. Pues ninguna sorpresa, inmigración, cambio climático, más orden mundial como solución, declaraciones, más, sobre la buenas intenciones con los abusos y sobre todo silencios, muchos silencios, sobre China, sobre Turquía y sobre tantas cosas que en este momento están en el candelero.

En otros tiempos no muy lejanos la diplomacia del Vaticano tenía una magnífica imagen internacional y era considerada un cuerpo de enorme prestigio. Entendemos que está visión era quizás un tanto exagerada pero quien tuvo, retuvo, y se vivía de las rentas de los tiempos gloriosos, todo esto se ha terminado. Parolin es parolin y por mucho que se empeña, no pasa de parolin y reconocemos que no lo debería de tener complicado pero ‘quod matura non dat’… Todo lo que lo rodea está desaparecido, y mejor que lo esté, porque si Parolin es parolin, el amigo Edgar y compañía entrarán en la desintegración en que asomen la patita. Los nuncios, contando con no pocos de valor y criterio, están ninguneados hasta extremos incomprensibles y, si bien no animan los fuegos, no están dispuestos a mover un dedo para apagarlos. Los más elocuentes se encogen de hombros con mirada perdida hacia el infinito sin saber qué decir. En un mundo en que el nivel de la política está descendiendo hasta de humillación no debería ser complicado destacar, pues ni por esas, vemos un empeño de igualarse con sus homólogos por lo bajo no llamando la atención e intentado desaparecer.

Creemos que el principal problema al que nos enfrentamos en la fata absoluta de seriedad que lleva a la ridiculización injusta de lo más sagrado. Estamos seguros de que Dios, en su infinita sabiduría, está escogiendo lo más despreciable del mundo para que se vea su inmensa grandeza y poder, pero nos apena una degradación tan increíble. Los sucesos de San Silvestre, el episodio de la monja de mordedora, la pachamama, los calentamientos, los discursos vacíos, nos están conduciendo al solemne desprecio más que justificado. Hoy contamos con un documental realizado por una televisión alemana sobre la vida cotidiana del Papa Benedicto XVI.  No queremos hacer comparaciones, están bien la vista de todos, y que van en dirección contraría a la imagen pública que se ha pretendido crear con poco fundamento del papa emérito. Si este es el malo de la película, vengan malos y nos irá mucho mejor.

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Conviene recordar en estos tiempos la insuperable idea de los tontos que tenía santo Tomás de Aquino y su divertida y rigurosa tipología: «asyneti, cataplex, credulus, thtuus, grossus, hebes, idiota, imbecillis, inanis, incrassatus, inexpertus, insensatus, insipiens, nescius, rusticus, stolidus, stultus, stupidus, tardus, turpis, vacuus y vecors.» Unamuno, Don Miguel, habla de la inmensa riqueza de nuestro lenguaje para referirse a los tontos. «Zoquete, soso, fatuo, bobo, tundido, idiota, imbécil, mentecato, estúpido» y luego, dice, vienen «las metáforas del reino animal, burro, cernícalo, congrio, besugo o percebe…» Y vegetal: «alcornoque, bellotero o tonto de capirote.» Y sigue con lo de «tonto de atar, majadero, adoquín, memo, badulaque, botarate, simplón, pazguato, mequetrefe, chisgarabís, zanguango, mamarracho, zamacuco, zampatortas, papanatas, papamoscas… » Pero ser tonto no es tan fácil como se figuran los listos. Según Unamuno hay un método para convertirse en tonto: «Se trata de empeñarse en gestar paradojas, en decir rarezas, en escribir cosas raras o cultivar vulgaridades, que son camino seguro hacia la tontería. Y, desde luego, ahogar el propio espíritu, por contradictorio que sea, es vía expedita para volverse tonto o perseverar en la tontería.»

«Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios.»

Buena lectura.

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Comentarios
5 comentarios en “Los silencios del Papa Francisco, el Vaticano y sus diplomacias, Benedicto XVI desconocido, stultorum infinitus est numerus
  1. Tenemos una nueva serie de sinónimos: «bergoglio, bergogliano» algunos ejemplos:
    El tema tratado por el presentador resultó de fondo bergogliano
    Mi profesor de matemáticas es un bergoglio completo.

  2. Aristóteles Moral a Nicómaco
    4.7 «El necio vanidoso, el fanfarrón, es aquel que quiere hacer creer que en las cosas destinadas a ilustrar al hombre, posee cualidades que realmente no tiene, o que supone, que las que tiene son mayores que lo que realmente son»…»Todo hombre habla, obra y se conduce en la vida según su carácter propio, a menos que no tenga por objeto algún interés particular».

    Eclesiástico 1 14 «He visto todo lo que se hace bajo el sol, y he aquí que todo es vanidad y dar caza al viento. 15. Lo que es torcido no puede enderezarse; lo que falta no se puede contar.»

    Platón «Los sabios hablan porque tienen algo que decir. Los tontos hablan porque tienen que decir algo».

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