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Las estrategias fallidas del Papa Francisco, el Vaticano sueña con su Vatican Mall, la decadencia musical en la liturgia.

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Otra bellísima mañana romana, repetimos el placer de un paseo madrugador en una plaza desierta, son ahora las 7 de la mañana y solo pocas personas se acercan con prisa a sus lugares de trabajo. Entramos en la basílica desierta, en pocos meses hemos perdido la intensa actividad que llenaba de vida todos los altares posibles del inmenso espacio. Era, ya no lo es, un espectáculo sagrado único en el mundo, sacerdotes de todos los puntos cardinales, solos o acompañados con grupos de fieles, celebraban, ahora está prohibido, en todas las lenguas y ritos. Monaguillos, hoy desterrados del Vaticano, y empleados de la Basílica se multiplicaban para atender a los cientos, nos dicen que podían llegar a quinientos, que celebraban junto al altar papal y a la tumba de Pedro. Daño no creemos que hacía a nadie, pero parece que todo esto no era ‘conciliar’ y, por decreto, se ha suprimido.

Ya estamos habituados a este tipo de decisiones arbitrarias, que se van extendiendo por todo el mundo siguiendo el mal ejemplo de Roma. Hoy vemos en The Wanderer otro de sus artículos Francisco y el tradicionalismo que trata de estos temas. «De todos es sabido que a Bergoglio no le importa una higa la liturgia, sea la nueva o la vieja, como ya se ha podido ver en todo su pontificado, haciendo lo que le da la gana y saltándose hasta sus propias normas cuando le parece oportuno. Por lo que poco caso le podemos hacer a sus lagrimones de cocodrilo de su Desiderio desideravi sobre los abusos: si el abad juega a naipes, ¿qué harán los frailes?».

«El tradicionalismo se ha convertido, por una serie de errores garrafales del obispo de Roma, en el principal símbolo de oposición a su pontificado. Que el tirano Banderas vaticano haya sido capaz de transformar las puntillas de la vieja en una bandera contestataria y las pusiera de moda vendiéndose como rosquillas en el mundo clerical, tiene su mérito». «En mi opinión se debe a un fallo de cálculo de Francisco que se metió solito en un carajal sin darse cuenta. Acorralado como estaba por los que le auparon al solio petrino, en medio de una rebeldía teutónica y cercado por muchos escándalos sexuales, económicos, doctrinales y de mal gusto de sus criaturas, aliados y amigos…»

La reacción que estamos viendo: «Acostumbrados a la desgracia y al sufrimiento, a los baculazos y mitrazos, despreciados por defender lo que aman hasta con los dientes, y convencidos contra viento y marea de la justicia de su causa, escarmentados de los errores pasados, no cayeron esta vez en la trampa de una sublevación general ni pidieron árnica servilmente ante las pantuflas pontificias. Se mantuvieron de pie, dieron sus razones, prepararon las catacumbas y organizaron la resistencia en todos los ámbitos».  «Ahora sabe que hay una bandera poderosa contra él y que cualquier medida de pacificación, de transacción, se verá como una derrota, como una victoria, como una rendición ante sus oponentes. Habrá guerra y hay que prepararse porque usará todas las triquiñiuelas, ardides y trampas».

El Vaticano, sus cuentas, por mucho que nos digan que van bien, no van nada bien,  y ya se relamen con el próximo jubileo del 2025 como una esperanza que llene las tristes arcas pontificias. Se está aniquilando la poca devoción que quedaba a la tumba de los apóstoles que centraba los jubileos,  los turistas, los dispuestos a pagar entradas por ‘ver algo’ flojean. La solución es un centro comercial, ya nos anuncian que tendremos un Vatican Mall, con 10.000 metros cuadrados y 50 locales comerciales en las cercanías del Vaticano y suponemos con que sus ventajas fiscales. Es lo que va quedando, ante la ausencia de donativos y de fieles, un parque temático en el que el Papa, ahora Francisco, ya no vende y, mucho nos tememos, que será complicado recuperar la clientela.

Jozef Tomko, prefecto emérito de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, ha fallecido a sus  98 años, el mayor del Sacro Colegio. Falleció en su apartamento, paso por el Gemelli donde recibió la visita de Parolin. El Papa Francisco recuerda el «largo y diligente trabajo en la Santa Sede» y se detiene en el «espíritu de oración» del cardenal que «lo vio a una edad avanzada,  permanecer asiduo al rezo diario del Rosario en la Plaza de San Pedro, haciendo un hermoso y público testimonio de amor a la Santísima Virgen”

Interesante artículo sobre la música en la Iglesia. Tampoco en este campo tenemos muchas vocaciones y vivimos en medio de un rechazo a las excelsas composiciones de tiempos gloriosos. Vemos un fenómeno, minoritario, pero con los nuevos medios, con cierta repercusión. Curas y monjas, con sus hábitos, es lo único que les da originalidad, se apuntan a la música contemporánea , generalmente compuesta por música pop, rock, rap, etc.

La Iglesia no forma al joven como tal, sino que debe formarlo para llevarlo a la madurez católica: «si se deifica la juventud, se la arroja al pesimismo, porque la hace querer perpetuarse, mientras no es posible. La juventud es un proyecto de no-juventud y la edad madura no debe modelarse sobre ella, sino sobre la sabiduría madura. Después de todo, ninguna época de la vida tiene como modelo para convertirse en época de la vida, ni la propia, ni la de los demás».

«La formación del católico se realiza en vista de su plena madurez, para no estar condenado a permanecer en una edad de preparación. No les cuento la tristeza de verse a cuarenta o cincuenta años buscando la “Misa de Jóvenes” que cantaron décadas antes».  Se piensa que poner un texto litúrgico debajo de cualquier música lo hace utilizable en la iglesia, esto es un grave error. Poner un texto en latín sobre la música hard rock o punk: no puede en sí mismo convertir estos estilos en litúrgicos. La música agrega mucho a las letras, y esta es la razón por la que se cantan y no solo se recitan.

«Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial».

Buena lectura.

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